La Influenza Aviar A(H5N1) continúa siendo una preocupación relevante para la salud animal y pública en la región de las Américas. La vigilancia epidemiológica reciente permite comprender la distribución del virus en aves y mamíferos, así como la ocurrencia de infecciones humanas asociadas.
Desde su introducción en América del Norte en 2021 y su posterior propagación a Centroamérica y América del Sur en 2022 a través de rutas migratorias de aves acuáticas, se han seguido registrando detecciones de Influenza Aviar (H5N1) en todo el continente.
En conjunto, entre la semana epidemiológica (SE) 2 del 2022 y la SE 9 del 2026, 21 países y territorios de las Américas notificaron un total de 5.744 brotes en diversas especies de aves y mamíferos.
DETECCIONES EN AVES Y MAMÍFEROS
Durante el período comprendido entre enero de 2025 y marzo de 2026, se registraron detecciones de Influenza Aviar A(H5N1) en 37 especies de mamíferos en dos países, así como en 94 especies de aves en 11 países y territorios de América. Este amplio espectro de especies afectadas refleja la capacidad del virus para circular tanto en fauna silvestre como en animales domésticos.
Los informes durante 2025 indican un descenso en la detección del virus entre aves silvestres desde mediados del año, acompañado de una creciente predominancia de brotes en aves de corral y otras aves domésticas.
- Este cambio en la distribución de los brotes subraya la importancia de la bioseguridad en los sistemas de producción avícola, así como de la vigilancia activa en entornos domésticos donde el contacto humano con aves es frecuente.
En cuanto a los mamíferos, aunque las detecciones han sido menores que en aves, la presencia del virus en diversas especies silvestres y domésticas indica una adaptación progresiva del virus a hospedadores mamíferos, lo que podría representar un riesgo futuro de transmisión más eficiente en estos animales.
BROTES RECIENTES EN ANIMALES
A finales de 2025 y principios de 2026, varios países de las Américas notificaron brotes de Influenza Aviar en aves domésticas y silvestres.
Durante diciembre de 2025 se registraron 97 brotes en aves, la gran mayoría en aves domésticas. Estos brotes se reportaron principalmente en Brasil, Canadá, Colombia y Estados Unidos.
En total, el año 2025 cerró con 837 brotes en especies aviares en el continente.
En los primeros meses de 2026, hasta la semana epidemiológica 9, se reportaron 105 brotes adicionales. De estos, 95 ocurrieron en aves domésticas y 10 en aves silvestres. Los países afectados incluyeron: Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Chile y Uruguay.
Además de los informes oficiales, los sistemas de vigilancia detectaron cientos de casos adicionales en aves silvestres, especialmente en Estados Unidos.
En contraste, durante ese mismo periodo no se notificaron brotes oficiales en mamíferos en la región, aunque se identificaron algunas detecciones aisladas en especies silvestres.
Figura 1. Distribución geográfica de brotes de animales de Influenza Aviar (H5N1) reportados a OMSA en las Américas, del 1 de enero al 9 de marzo del 2026. Fuente: Adaptado de datos publicados por la Organización Mundial de Sanidad Animal -OPS/OMS.
Casos humanos de Influenza Aviar A(H5N1) en las Américas
Entre abril de 2022 y marzo de 2026, se notificaron 75 casos humanos, incluidos dos fallecimientos, distribuidos principalmente en:
- Estados Unidos: 71 casos, concentrados entre marzo de 2024 y febrero de 2025.
- México, Canadá, Chile y Ecuador: casos esporádicos, con un individuo por país.
Todos los casos humanos estuvieron relacionados con exposición directa a animales infectados o a ambientes contaminados, y no se ha evidenciado transmisión sostenida entre personas.
RECOMENDACIONES PARA LOS ESTADOS MIEMBROS
La OPS/OMS, en conjunto con la FAO y la OMSA, insta a los Estados Miembros a trabajar de manera coordinada e intersectorial, con el fin de:
- Garantizar la notificación oportuna de brotes a las autoridades globales.
- Fortalecer la monitorización y caracterización de los virus circulantes, para prevenir su transmisión dentro y hacia nuevas especies.
- Reducir el riesgo de infecciones humanas asociadas a la exposición a animales infectados.
Los datos disponibles indican que los virus A(H5) siguen siendo virus aviares, sin evidencia de adaptación establecida a mamíferos ni de transmisión sostenida de persona a persona.
Sin embargo, la persistencia en aves y mamíferos silvestres y domésticos sugiere que podrían producirse infecciones humanas adicionales, especialmente en personas con exposición directa a animales o ambientes contaminados.
Se recomienda que los Estados Miembros:
- Promuevan el consumo seguro de alimentos, ya que no hay evidencia de transmisión por aves o huevos bien cocidos.
- Aconsejen el consumo de leche pasteurizada para reducir riesgos asociados con leche cruda.
- Mantengan una vigilancia intensificada en aves y mamíferos, aplicando medidas de bioseguridad en sitios de producción y notificando brotes de manera inmediata.
- Utilicen herramientas desarrolladas por la OPS para evaluar riesgos y tomar decisiones basadas en evidencia, como el panel regional de Influenza Aviar A(H5N1).
RECOMENDACIONES PARA REFORZAR LA VIGILANCIA EN LA INTERFAZ HUMANO-ANIMAL
La OPS/OMS enfatiza la necesidad de:
- Vigilancia intersectorial, asegurando detección temprana de casos y monitoreo de posibles cambios en la epidemiología del virus.
- Priorizar la vigilancia en poblaciones con mayor riesgo de exposición, incluyendo trabajadores agrícolas, veterinarios, personal de salud y de laboratorio.
- Identificar señales clínicas tempranas, como enfermedades respiratorias, conjuntivitis o encefalitis, en personas con contacto reciente con animales infectados.
- Implementar protocolos de seguimiento de infecciones respiratorias agudas graves (IRAG) y síntomas atípicos en hogares, lugares de trabajo y comunidades afectadas.
Además, se recomienda:
- Recolectar muestras humanas siguiendo normas estrictas de bioseguridad y uso de EPP adecuado.
- Enviar muestras a Centros Nacionales de Influenza (CNI) o Laboratorios Nacionales de Referencia (LNR) para análisis y secuenciación.
- Notificar casos sospechosos o confirmados de acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional, incluyendo hallazgos epidemiológicos y virológicos.
- Coordinar la comunicación intersectorial entre autoridades sanitarias, agrícolas y medioambientales.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN Y CONTROL DE INFECCIONES (CPI)
En entornos sanitarios y agrícolas, se recomienda:
- Implementar precauciones estándar, precauciones por gotas y, según la evaluación de riesgo, precauciones por transmisión aérea durante procedimientos generadores de aerosoles.
- Capacitar al personal en el uso correcto de EPP, eliminación segura de residuos y desinfección de áreas afectadas.
- Fortalecer la bioseguridad en granjas y entornos de producción animal, especialmente en avicultura a pequeña escala.
- Promover campañas de concienciación comunitaria sobre la influenza aviar y la notificación inmediata de eventos inusuales.
VIGILANCIA GENÓMICA Y COOPERACIÓN INTERSECTORIAL
Se enfatiza la necesidad de:
- Reforzar la vigilancia genómica intersectorial, detectando reordenamientos virales de manera oportuna.
- Coordinar análisis entre sectores humano, animal y ambiental, anticipando cambios en el riesgo y orientando respuestas rápidas.
- Garantizar capacidad diagnóstica de laboratorio suficiente, con técnicas moleculares, secuenciación y ensayos serológicos, apoyadas por laboratorios regionales de referencia.
Estas acciones permiten prevenir la transmisión del virus a nuevas especies, salvaguardando la salud pública, la seguridad alimentaria y la biodiversidad.
CONCLUSIÓN
Entre el 1 de enero de 2025 y el 9 de marzo de 2026, la Influenza Aviar A(H5N1) continuó circulando en aves y mamíferos en las Américas, con predominio de brotes en aves domésticas y detecciones limitadas en mamíferos. Los casos humanos siguieron siendo esporádicos, relacionados con exposición directa a animales infectados, sin evidencia de transmisión sostenida entre personas.
- Las recomendaciones de la OPS/OMS, FAO y OMSA subrayan la importancia de vigilancia coordinada, bioseguridad reforzada, notificación inmediata y gestión adecuada de casos humanos y animales. Estas medidas son esenciales para minimizar riesgos de infección, proteger la salud pública y garantizar la seguridad alimentaria en la región.
Fuente: Con información de la Organización Panamericana de la Salud, OPS/OMS.

