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Aspectos del manejo de gallinas de recría en aviario

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Como ya es conocido, el manejo de pollitas en sistema de aviario difiere considerablemente del realizado en jaulas convencionales, requiriendo el aviario una mayor atención, dedicación y especialización para obtener una pollita preparada y educada para que su comportamiento posterior en la nave de puesta sea el adecuado, para obtener el máximo potencial de producción que dicha estirpe sea capaz de proporcionar genéticamente.

Fase 1 -de 0 a 5 semanas de vida-

Esta fase comienza con una adecuada recepción de las pollitas recién nacidas, verificando que el transporte a la granja se ha realizado correctamente, así como que las condiciones de temperatura, luz, fotoperíodo, renovación de aire, espacio disponible y acceso al agua y comida en el criadero son los correctos.

Transporte

Se ha de comprobar que la temperatura de transporte ha sido la correcta, entre 28ºC – 30ºC, así como con una humedad de un 70% y que la temperatura cloacal de la pollita a la llegada sea de 39,5ºC – 40º C.

Alojamiento de aves

No debemos sobrepasar la densidad máxima de 12-14 aves/m2.

Al descargarlas, haremos una valoración de calidad de las pollitas teniendo en cuenta:

Todo ello nos determinará en un primer momento, el potencial disponible del lote de pollitas recibido

Condiciones en las que se han de desarrollar las pollitas en la fase 1

A partir de los 7-10 días las pollitas ya son capaces de autorregular su temperatura corporal, pero hasta ese momento debemos proveerles el calor necesario, teniendo en cuenta que tanto un defecto como un exceso de temperatura pueden ralentizar su actividad, y de esa forma también frenarán su crecimiento y su desarrollo normal.

En un primer momento las aves se suelen alojar en las jaulas del piso superior para aprovechar mejor el calor y la mayor luminosidad, tal que a los 7-10 días ya puedan ser desdobladas o distribuidas a los pisos inferiores una vez que ya son capaces de auto-termorregularse.

Hasta los 7-10 días de vida de las pollitas deberemos proveerles el calor que necesiten

En los primeros días la humedad relativa debe estar sobre 55-60% para evitar posibles deshidrataciones, situaciones de estrés y nerviosismo, así como posible aparición de tapones de heces pegados en la cloaca.

A la 4-5 semana puede aumentarse la humedad relativa hasta un 60-70%, dependiendo siempre de la temperatura ambiente.

  • Ventilación

Normalmente las primeras 24-48 horas no se introduce ventilación.

Posteriormente, se dará paso a programas de ventilación mínima que permitan la suficiente renovación del oxígeno consumido por los calefactores, para evitar ambientes cargados o saturados que disminuirán la vitalidad de las pollitas e inmediatamente su crecimiento óptimo y normal

Ambientes cargados o saturados disminuirán la vitalidad y, en consecuencia, el crecimiento óptimo de las pollitas

  • Iluminación

Posteriormente, se dará paso a programas de ventilación mínima que permitan la suficiente renovación del oxígeno consumido por los calefactores, para evitar ambientes cargados o saturados que disminuirán la vitalidad de las pollitas e inmediatamente su crecimiento óptimo y normal. A la recepción se dispondrá de 24 horas de luz con el máximo de intensidad -30-40 lux-, para disminuir a los tres días hasta 22 horas de luz. Posteriormente, se puede elegir entre dos métodos:

Método A

Seguir con una disminución paulatina de número de horas, tal que:

  • A los 7 días -20 horas-,
  • A los 14 días -18 horas-,
  • A los 21 días -16 horas-,

Hasta conseguir que a las 8-10 semanas de vida, tengan unas 10 horas de luz

Método B

Dar luz intermitente, distribuyendo las 24 horas del día, en periodos de 4 horas de luz: – 2 h oscuridad – 4 h luz – 2 h oscuridad…

Este periodo de luz se puede llevar de 7 a 14 días para posteriormente enlazar con las 16 a 18 horas de la 2ª – 3ª semana de vida. Las posibles ventajas de este método serían una sincronización de la actividad, alimentación y descanso de las aves, con lo que se puede lograr un comportamiento más uniforme entre las pollitas.

Por otro lado, tiene el inconveniente del control del granjero debido a la incompatibilidad del horario de luz de las pollitas con el horario laboral del granjero.

La intensidad de luz irá disminuyendo desde los 30-40 lux hasta niveles más bajos donde las pollitas sigan manteniendo su actividad normal pero sin nerviosismo o estrés.

  • Alimentación

A la recepción, los comederos deberán encontrarse bien rellenos en cantidad con el fin de que las pollitas lo vean con facilidad. También debemos esparcir pienso en los papeles que recubren el suelo de las jaulas, para que al picotear el suelo, aprovechen y coman pienso.

Esta tarea de repartir pienso también en los papeles hay que llevarla a cabo durante los 4-5 días primeros, para progresivamente ir suprimiéndolo para que todas las aves vayan alimentándose del comedero mecánico de la nave de cadena.

Al principio, el nivel de pienso en esta cadena, tiene que ser el necesario para que lo vean con facilidad desde cualquier parte de la batería.

Hay que comprobar que a las 12 horas tras el alojamiento, un 80% de las pollitas han comido, y que a las 24 horas el 100% de ellas lo han hecho, todo ello a través de la palpación del buche.

Durante estas semanas hay que programar un número de pasadas de alimento suficiente, así como el tiempo necesario de cada pasada, para facilitar el acceso al pienso completo a todas las pollitas por igual, para no crear desigualdad y que el lote sea lo más homogéneo posible.

En la fase inicial no se debe hacer ningún tipo de restricción alimentaria 

Comprobar siempre y monitorizar que los consumos de las pollitas van acordes a lo que el estándar nos indica, pues un retraso en el crecimiento en esta fase derivará en un bajo peso corporal de las pollitas a las 16 semanas de vida, lo que conllevará un retraso en la fase de producción, con una producción y tamaño del huevo más bajo de lo normal.

A la recepción, todas las tetinas han debido de ser pinchadas y los recogedores de agua deben estar llenos para facilitar el acceso a las aves y que beban nada más llegar. La presión al principio tiene que ser baja para que no les cueste trabajo que el agua fluya al tocar las tetinas, del mismo modo, dichas tetinas, han de ser multidireccionables (360º), sobre todo para pollitas que vengan con el pico cauterizado de la incubadora.

Durante los primeros días hay que asegurarse de que todas las pollitas beben, ayudándolas pinchando las tetinas frecuentemente, asegurándonos de que al final de cada tetina siempre haya una gota de agua para que ellas la vean.

Subiremos paulatina y diariamente la altura de la línea de las tetinas para que la vean y no queden tapadas entre sus cabezas…Recordemos que las pollitas van a comer en función de lo que beban, por lo que es fundamental que beban en cantidad y todas.

Es fundamental asegurarnos que beben todas las pollitas, y en cantidad, ya que, en función de los que beban, comerán

Por ello es fundamental también monitorizar los consumos de agua desde el principio y asegurarnos de su calidad microbiológica y organoléptica. Así pues, durante estas primeras cinco semanas de vida, las pollitas habrán desarrollado su primera muda, y estarán inmersas en el desarrollo de su sistema inmune y digestivo y de órganos, así como del desarrollo del hueso cortical y crecimiento del esqueleto.

Fase 2 -de 5 a 15 semanas de vida-

En esta fase las pollitas realizarán su segunda muda, se irá completando su desarrollo muscular y del hueso cortical y de crecimiento del esqueleto, apareciendo así ya con la estructura ósea ya formada, al término de estas 15 semanas de vida.

La temperatura, manteniéndose sobre los 21ºC, será suficiente para el desarrollo normal de las pollitas, intentando que las variaciones de temperatura entre el día y la noche sean mínimas. Por otro lado, una humedad relativa entre 60-70% es suficiente, siempre dependiendo de la temperatura ambiente. Con la utilización de los parámetros correctos, hemos de conseguir evitar el déficit de oxígeno, el exceso de humedad y de anhídrido carbónico, así como también evitar la proliferación de partículas de polvo y organismos patógenos en el ambiente.

Al finalizar esta segunda fase -5 a 15 semanas- la estructura ósea de las pollitas estará completamente formada

En esta fase las pollitas ya han de poder desplazarse libremente por todo el aviario incluido el suelo. La apertura de las jaulas para que tengan acceso al suelo debe realizarse escalonadamente y no de golpe, para evitar amontonamientos y asfixias. Una vez que las pollitas ya poseen un peso medio de unos 300 gramos de media ya se puede empezar a soltarlas.

A partir del momento en que las aves ya se distribuyen ordenadamente por el aviario, debemos comenzar a concentrarles la ración de comida diaria. De esta forma, se fomenta un mayor desarrollo de los órganos digestivos correspondientes, para que después tengan una suficiente capacidad de ingestión que permita que sigan comiendo las cantidades acordes al estándar y no se altere su capacidad de crecimiento, engorde y madurez sexual, ya que todo ello determinará su mayor o menor capacidad productiva.

Hay que conseguir, con intervalos suficientes de tiempo, que las aves coman con avidez pero con el menor estrés posible; y no que coman por rutina o aburrimiento. De esta forma se conseguirá un lote más uniforme, sincronizado y vital.

Entre la semana 5 a la 10 de vida, debemos descender el número de horas de luz, desde 15 a 10 horas y quedarnos con una intensidad sobre un 40-50%, es decir, sobre unos 10-15 lux.

Es fundamental en esta fase, una vez que las pollitas tienen acceso al suelo, que todas las noches las “acostemos”, es decir, cuando la luz se apague que todas ellas se encuentren recogidas en las jaulas y no en el suelo. Así evitaremos en el futuro que las aves pongan fuera del nido, y nos ocasionen problemas de déficit de peso, mayor número de huevos en el suelo, falta de homogeneidad, etc.

Debemos asegurarnos que todas las pollitas duermen en sus jaulas. Que hagan vida en el suelo provocaría problemas como déficit de peso, falta de homogeneidad, etc.

Esta labor hay que realizarla diariamente y no dejar ninguna pollita dormir en el suelo, para que cuando despierten con la luz tengan allí mismo a su disposición la comida y la bebida.

 

Fase 3 -a partir de las 15 semanas de vida-

Es el último estadío de la recría de la pollita en la cual tiene lugar su tercera muda e inicia el proceso de madurez sexual, desarrollándose el ovario, así como todo su tracto reproductor. Se regula su proceso hormonal sexual, que la llevará a la madurez sexual sobre la semana 18 de vida en condiciones normales. También se desarrollará el hueso medular y las células grasas.

A partir de esta semana 15 de vida las pollitas han de estar preparadas para ser trasladadas a los aviarios de puesta para que puedan adaptarse al nuevo habitáculo antes de que comience la ovoposición

En esta semana 15, las condiciones de iluminación, número de horas e intensidad de luz, han de ser las mismas con las que vayan a partir en el aviario de puesta.

El método de alimentación será el mismo de la fase anterior, que a su vez nos facilitará que las pollitas hayan podido comer hasta última hora y no nos sobre comida en los comederos.

A partir de las 15 semanas la pollita inicia el proceso de madurez sexual

Hasta que sean trasladadas seguiremos monitorizando los consumos de agua y pienso, así como el peso de las pollitas, verificando que son acordes a la edad y al estándar de la estirpe, ya que de todo ello depende la futura productividad de dicho lote.

RESUMEN – PAUTAS A SEGUIR

RECEPCIÓN DE LAS POLLITAS

Tener el aviario perfectamente preparado a la recepción, con la temperatura adecuada programada, niveles de pienso en los comederos suficiente para que sea visto por las pollitas fácilmente, distribuir pienso también en los papeles de las jaulas y todas las tetinas pinchadas y comprobadas, así como los recogedores del agua de las tetinas llenos.

VALORACIÓN DEL ESTADO DE LAS POLLITAS

Verificar el buen estado fisiológico y microbiológico del lote de pollitas de un día a la recepción. Comprobar que todas las pollitas tras 24 horas de la recepción, están comiendo y bebiendo.

ANÁLISIS DEL AMBIENTE

Ir descendiendo gradualmente la temperatura, número de horas de luz e intensidad de la misma, manteniendo siempre la actividad vital de las pollitas. En cuanto el peso y uniformidad de la manada lo permita, ir dándoles espacio libre por el aviario, con el fin de que cuanto antes se acostumbren a saltar, volar y moverse libremente por toda la nave.

MANEJO DE LA ALIMENTACIÓN

A continuación, acotar el tiempo disponible para comer cada día, logrando así que no seleccionen el alimento, que coman sincronizadamente y a la vez potencien un buen desarrollo de sus órganos digestivos. El monitoreo diario de consumo de pienso y de agua, así como el semanal del peso corporal y homogeneidad del lote, nos determinará la evolución y progresión del lote, que debe ser acorde con el estándar de la estirpe para que los futuros datos productivos del lote sean los adecuados

PASTOREO Y ACUESTE

Es necesario también el pastoreo diario de las pollitas para estimularlas y habituarlas al movimiento continuo que supondrá el subir y bajar del sistema al suelo y viceversa, para que las aves no coman menos y pierdan peso por el hecho de que el agua y la comida se encuentre en el sistema y no en el suelo.

Es fundamental el acueste diario de las pollitas en el sistema, desde que las aves tengan acceso al suelo del aviario. Es muy importante que ninguna pollita se quede en el suelo. Para acostarlas utilizaremos el sistema sunset (efecto crepúsculo con el descenso paulatino de intensidad de luz y ayudándonos de los leds).

Cualquier manejo que se realice al lote tiene que ser preciso y cuidadoso para evitar asfixias, nerviosismo o situaciones de estrés en las que las aves responderán con un ralentizamiento de su crecimiento normal.

De todo lo anterior se deduce que la persona encargada de dirigir el aviario ha de poseer un gran espíritu de aprendizaje, esfuerzo, sacrificio y dedicación, pues la tarea no es fácil, pero sí continua y diaria. El objetivo final es que consigamos un lote uniforme con un peso medio a las 16 semanas de 1,4 kg, y entonces, objetivo cumplido.

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