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Coccidiosis y sistemas de producción favorables al bienestar en gallinas

Escrito por: Martina Dardi
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eimeria en avicultura

La última década ha sido sin duda la más revolucionaria de la historia en lo que respecta al bienestar animal en la industria avícola. Muy probablemente sea el sector del huevo el que ha sufrido un mayor impacto derivado de estas medidas.

En Europa, donde los consumidores son más exigentes, los países han optado claramente por la producción sin jaulas. Por ejemplo, en los Países Bajos, Alemania, Austria y Suecia toda o casi toda la producción se lleva a cabo en sistemas sin jaulas, de acuerdo con lo que demanda el consumidor. La prevención de la coccidiosis en estos sistemas es ya uno de los numerosos problemas que los productores de huevos deberán resolver a corto plazo. La mayor prueba de esta nueva situación es que la vacunación contra la coccidiosis en gallinas ponedoras ha aumentado considerablemente en la UE, pero también en otros países.

¿Pero por qué ocurre esto y qué ha cambiado con respecto a la situación anterior?

La respuesta es sencilla, pero no está exenta de dificultades. Es sencilla porque la coccidiosis aparece en cualquier lugar donde las aves tienen la oportunidad de entrar en contacto con sus heces y picotearlas. Es evidente que esto es lo que ocurre con las gallinas criadas en suelo o en aviarios, donde se crían total o parcialmente en el suelo.

Sin embargo, también podría ocurrir con gallinas criadas en jaulas enriquecidas, ya que parte de las heces se acumulan en algunas zonas de la jaula, como los nidos, y no caen a la cinta de recolección de estiércol que pasa por debajo de la jaula.

Es por esta razón que actualmente hay que trabajar en la prevención de la coccidiosis en los tres sistemas de producción mencionados:

Hay que decir además que el uso de anticoccidiales para prevenir la coccidiosis en gallinas ponedoras es esporádico, ya que tienen que utilizarse de manera constante durante casi todo el periodo de cría, y no se ha demostrado que este método sea eficaz y rentable al final. Por el contrario, es un hecho reconocido que la vacunación es la estrategia de prevención más conveniente en gallinas ponedoras, ya que una sola vacunación puede proteger a las aves durante toda su vida, siempre que se cumplan ciertas condiciones.

Elección de la vacuna

En relación con el tipo de vacuna a utilizar, hay que tener en cuenta dos aspectos esenciales:

Grado de atenuación

Inmunomodulación

Este es un nuevo concepto que se ha introducido recientemente en las vacunas vivas contra la coccidiosis. Sabemos que las vacunas contra la coccidiosis pueden generar una potente inmunidad protectora tras la ingestión y el reciclado de los ooquistes de la vacuna en la cama. Sin embargo, a menudo este reciclado puede verse entorpecido por varios factores:

Es precisamente en estas circunstancias cuando la presencia de un inmunomodulador adquiere máxima importancia, ya que puede hacer que se desarrolle una inmunidad mediada por células, aunque no se pueda replicar la vacuna por completo (Pagès et al.1 2015).

Día de vacunación y vía de administración

Siempre interesa que las aves estén totalmente inmunizadas cuando comience a producirse el desafío de las cepas de campo, lo que suele ocurrir en torno a las 4-5 semanas. Por este motivo, pero también por razones prácticas, lo mejor es vacunar a los pollitos al cumplir 1 día. De hecho, especialmente en aquellos casos en que las gallinas se crían total o parcialmente en jaulas. Las vacunas contra la coccidiosis pueden administrarse por varios métodos, pero lo primero que hay que tener en cuenta es que deben ingerirse por vía oral para iniciar la primera replicación en el intestino:

Seguramente, el sistema más conveniente, consistente, fiable y preciso para los tres sistemas de producción de ponedoras mencionados es la aplicación en spray de gota gruesa (“coarse spray”) en la incubadora con un equipo específico. De hecho, este método permite mantener los aspectos críticos bajo control para garantizar una ingestión adecuada de la vacuna y la consiguiente inmunización:

Gestión posterior a la vacunación

Después de la vacunación contra la coccidiosis y al objeto de que se genere la inmunidad, es esencial que se desarrollen dos o tres ciclos de replicación en el intestino anfitrión, a fin de alcanzar un buen nivel de inmunización. A partir de aquí, es fácil comprender que si la primera replicación depende estrictamente de la técnica de vacunación, la segunda y la tercera dependen de las condiciones de esporulación de los ooquistes en la granja. Es bien sabido que los ooquistes de Eimeria solo son infecciosos cuando esporulan, y dicha esporulación depende de factores ambientales como:

La gama de temperaturas óptima está entre 25 °C y 28 °C y la humedad relativa debe ser de aproximadamente un 70 %.

En los sistemas que limiten el espacio de suelo hemos de cubrir la rejilla de la jaula con papel, para evitar que caigan heces a la cinta de recolección de estiércol y que las aves puedan entrar en contacto con sus propias heces en la segunda y la tercera replicación. Interesante usar un papel grueso (de 220 a 250 gramos) para poder mantener los niveles mínimos de humedad en las heces para que los ooquistes esporulen. Además, el papel debe ser grueso porque tiene que durar al menos 21 días después de la vacunación, a fin de asegurarnos de que la vacuna complete al menos dos replicaciones.

Está bastante claro que, en el sector de las ponedoras, «los tiempos están cambiando», y los cambios en los sistemas de producción también influyen en una «antigua» enfermedad como la coccidiosis y en cómo debemos actuar para prevenirla.

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