Cuando escuchamos noticias sobre el Estrecho de Ormuz, lo primero que viene a la mente son el petróleo, la geopolítica o las tensiones militares. Sin embargo, como explica el Dr. Bernardo Otero, especialista en salud animal, cualquier interrupción en este corredor marítimo tiene implicaciones mucho más amplias que el sector energético. Para quienes trabajamos en la producción ganadera y la industria agroalimentaria global, los efectos pueden ser profundos.
El punto es claro: cuando los mercados de energía cambian, todo el sistema de producción de alimentos también se mueve.
ESTRECHO DE ORMUZ: UN NODO CRÍTICO DE LA ECONOMÍA GLOBAL
Ubicado entre Irán y Omán, el Estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo. Cada día, cerca de 20 millones de barriles de petróleo pasan por este estrecho que conecta el Golfo Pérsico con los mercados globales.
Cualquier interrupción, ya sea parcial o total, tensionaría de inmediato el suministro energético mundial y elevaría los precios del petróleo. Según varios analistas, en un escenario prolongado, el precio podría superar fácilmente los 100–130 dólares por barril.
Cuando esto ocurre, los efectos se trasladan rápidamente a la agricultura y la producción ganadera.
POR QUÉ LOS PRECIOS DE ENERGÍA IMPORTAN PARA LA AGRICULTURA Y LA SALUD ANIMAL
La energía es clave en casi todas las etapas de la producción de alimentos. Un aumento en los precios del petróleo se traduce en mayores costos de:
- Combustible y maquinaria agrícola
- Producción de fertilizantes
- Transporte de alimentos para animales
- Logística refrigerada
- Distribución de alimentos
En consecuencia, los productores de producción ganadera enfrentan incrementos de costos casi de inmediato. Y cuando los márgenes se ajustan, buscan soluciones que les permitan ser más eficientes. Aquí es donde el sector de salud animal juega un papel estratégico.
EFICIENCIA Y SALUD ANIMAL: UNA RELACIÓN HISTÓRICA
Durante periodos de presión económica en la agricultura, los productores buscan maximizar la productividad. Esto aumenta la demanda de tecnologías que mejoren el rendimiento de los animales, tales como:
- Programas de prevención de enfermedades
- Estrategias de vacunación
- Control de parásitos
- Optimización nutricional
- Manejo reproductivo
En pocas palabras, cuando el alimento, el combustible y los fertilizantes se encarecen, mantener a los animales saludables y productivos se vuelve aún más valioso. Las soluciones de salud animal dejan de ser solo “insumos” y se convierten en herramientas estratégicas de eficiencia.
AMÉRICA LATINA: ENTRE RIESGOS Y OPORTUNIDADES
Para la región, el impacto económico de un posible cierre del Estrecho de Ormuz sería mixto.
Riesgos: Muchos países importan energía, por lo que un aumento en los precios del petróleo elevaría los costos de combustible, transporte, inflación y operación agrícola. Chile, Perú y la mayor parte de Centroamérica podrían sentir estos efectos de manera inmediata.
Oportunidades: Algunos países emergentes exportadores de energía —como Brasil, México, Guyana, Venezuela y Colombia— podrían beneficiarse de mayores ingresos por exportaciones.
Además, el papel de América Latina como proveedor global de alimentos y proteína animal se volvería aún más estratégico.
CADENAS DE SUMINISTRO Y EL IMPACTO OCULTO EN LA SALUD ANIMAL
Los shocks energéticos afectan también la logística global. En un escenario de crisis geopolítica, se observa un aumento en las tarifas de flete, el seguro marítimo y retrasos en la cadena de suministro.
Para la industria de salud animal, esto impacta en:
- Ingredientes farmacéuticos activos
- Materiales de empaque
- Redes de distribución internacional
Muchos productos veterinarios dependen de cadenas de suministro complejas que involucran China, India, Europa y América Latina. Por ello, cualquier interrupción en rutas de transporte o mercados energéticos puede afectar costos y disponibilidad.
HACIA UN FUTURO CON ENFOQUE EN ENERGÍA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA
Más allá del impacto inmediato, una interrupción prolongada podría acelerar cambios geopolíticos, como la diversificación energética, el fortalecimiento de cadenas de suministro regionales y estrategias de seguridad alimentaria.
En este contexto, América Latina podría ganar mayor relevancia estratégica. La región ya juega un papel central en el suministro global de:
- Carne de res
- Pollo
- Cerdo
- Cereales
- Alimento para animales
Si la producción global de alimentos se vuelve aún más crítica, también lo será la infraestructura que la respalda, incluyendo los sistemas de salud animal.
IMPLICACIONES PARA LA INDUSTRIA DE LA SALUD ANIMAL
Para las empresas del sector, surgen varias conclusiones estratégicas:
- Priorizar soluciones de productividad: Los productores enfrentando mayores costos buscan tecnologías que incrementen la eficiencia.
- Refuerzo de la medicina preventiva: Prevenir enfermedades resulta más valioso que tratar brotes.
- Resiliencia en la cadena de suministro: Se acelerará la fabricación regional y la diversificación de proveedores.
- Mayor relevancia de mercados emergentes: Regiones con fuerte producción ganadera, como América Latina, se vuelven aún más estratégicas para los sistemas alimentarios globales.
CONCLUSIÓN
Las tensiones geopolíticas en lugares lejanos pueden parecer desconectadas de la agricultura y la medicina veterinaria.
- Sin embargo, los shocks energéticos rápidamente afectan los sistemas alimentarios, y estos a su vez determinan la demanda de tecnologías de salud animal.
Aunque el Estrecho de Ormuz esté a miles de kilómetros de la mayoría de las granjas, su estabilidad tiene un efecto en todos los niveles de la cadena agroalimentaria, desde los mercados petroleros hasta los costos de alimento y la innovación veterinaria.
Para el sector de salud animal, la lección es clara: nuestra industria no opera aislada, sino en la intersección de energía, agricultura, economía y geopolítica.
Dr. Bernardo Otero, MSc en Medicina Veterinaria, CEO y fundador de NEXUS ANIMAL HEALTH

