La gripe aviar, o Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP), ha comenzado a afectar a España, aunque de forma limitada hasta el momento. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los brotes del virus han sido principalmente detectados en aves silvestres y algunas aves cautivas, mientras que en las explotaciones de aves de corral no se ha registrado ninguna incidencia. Esto ha sido posible gracias a un exhaustivo sistema de vigilancia que permite un monitoreo constante de la situación.
A pesar de que los focos en España aún son pocos, la situación en Europa es más preocupante, ya que el virus ha causado un aumento en los casos, sobre todo en países de Centroeuropa. Se cree que la propagación del virus está relacionada con las bajas temperaturas y la migración de aves silvestres, que son un medio de transmisión del patógeno. El Ministerio ha destacado que el control de la situación es una prioridad, con medidas de vigilancia y protocolos de bioseguridad reforzados para evitar la propagación del virus y proteger tanto la salud animal como la seguridad alimentaria.
En resumen, aunque España aún no ha experimentado brotes significativos en aves de corral, el riesgo de expansión sigue siendo una preocupación y se mantiene una vigilancia activa en todo el territorio para detectar posibles focos y prevenir su propagación.