BIOSEGURIDAD
La región avanza hacia un modelo productivo más resiliente, basado en prevención, tecnología y cooperación internacional.
Los recientes eventos sanitarios registrados en la región han llevado a la industria avícola latinoamericana a reforzar sus estrategias de bioseguridad y vigilancia epidemiológica, consolidando un cambio estructural en la forma de producir proteína aviar.
Actualización Epidemiológica
Durante la segunda semana de marzo de 2026, la confirmación de brotes puntuales y la actualización epidemiológica regional evidencian que la influenza aviar ya no es un evento esporádico, sino una amenaza persistente que exige adaptación constante del sector.
En este contexto, uno de los principales cambios observados es el fortalecimiento de medidas en sistemas productivos, especialmente en granjas de pequeña y mediana escala. La transición hacia protocolos más estrictos incluye control de accesos, desinfección, monitoreo sanitario permanente y capacitación de productores.
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- Además, organismos internacionales han insistido en la necesidad de adoptar un enfoque integral “Una Salud”, que articule la sanidad animal, la salud humana y el medio ambiente. Este enfoque cobra relevancia ante la evidencia de que el virus ha sido detectado en múltiples especies.
Otro aspecto clave es el impacto en el comercio y la seguridad alimentaria. Aunque la mayoría de los brotes recientes no han afectado la producción comercial, sí generan restricciones sanitarias, ajustes en los flujos comerciales y mayores exigencias en certificaciones internacionales, especialmente para países exportadores.
En paralelo, la industria está apostando por herramientas tecnológicas para mejorar la detección temprana de enfermedades, incluyendo vigilancia avanzada y sistemas de alerta rápida. Estas innovaciones permiten anticipar riesgos y tomar decisiones más eficientes en tiempo real.
A nivel regional, también se observa una mayor cooperación entre países, con intercambio de información epidemiológica y coordinación de medidas sanitarias. Esta colaboración es fundamental para enfrentar una enfermedad que no reconoce fronteras.
En conclusión, la avicultura latinoamericana atraviesa una etapa de transformación impulsada por los desafíos sanitarios. La bioseguridad se posiciona como un pilar estratégico para garantizar la sostenibilidad, la competitividad y la seguridad alimentaria en la región.
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