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Prevención y control del Virus de la Bronquitis Infecciosa Aviar

Escrito por: Mark W. Jackwood
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Contenido disponible en: English (Inglés)

El virus de la Bronquitis Infecciosa Aviar (del Inglés, IBV) es un coronavirus altamente contagioso que afecta al tracto respiratorio superior de las aves.

Se trata de un virus ARN que, por naturaleza, puede cambiar rápidamente cuando se replica dentro del hospedador.

Existen multitud de tipos de IBV (y variantes de esos tipos) con poca o ninguna capacidad de reacción cruzada. Por ello, el desarrollo de una vacuna contra únicamente un tipo del virus probablemente no proporcione protección adecuada contra otro tipo.

Inicialmente, para la tipificación del IBV se usaban pruebas a base de anticuerpos neutralizantes, pero actualmente el tipo de IBV se identifica genéticamente a partir de la secuencia de la glicoproteína de la “espícula” vírica (del inglés, spike).

El tipo genético del virus circulante en el campo puede aportar información para seleccionar una o más vacunas comerciales disponibles para su prevención y control.

Esto implica que usar una vacuna homóloga al virus circulante es la mejor estrategia para garantizar el éxito.

Si no existe una vacuna homóloga, la combinación de varios tipos vacunales de IBV a veces puede proporcionar una protección aceptable y cumplir con el objetivo de reducir la replicación del virus de campo para prevenir o minimizar su transmisión.

Se han realizado numerosos estudios para examinar las distintas combinaciones de los tipos vacunales de IBV frente a variantes del virus y esta información puede ser extremadamente valiosa para desarrollar una estrategia vacunal. Sin embargo, actualmente es imposible predecir qué combinación de tipos vacunales proporcionará un nivel aceptable de protección contra nuevas variantes circulantes del virus en el campo.

La única forma de saber con seguridad si una combinación de vacunas proporcionará la protección adecuada es realizar estudios de desafío en pollos.

INTRODUCCIÓN

La Bronquitis Infecciosa Aviar es una enfermedad infecciosa del aparato respiratorio superior de distribución mundial que afecta a los pollos.

Es una enfermedad muy importante desde el punto de vista económico al causar pérdidas de millones de dólares anuales a la industria avícola debido a reducciones de la producción, decomisos durante el procesado y mortalidad.

También ocasiona pérdidas en reproductoras y ponedoras por infecciones con cepas del virus que provocan lesiones renales, diarrea y deshidratación.

El patógeno causante de la enfermedad es el virus de la Bronquitis Infecciosa Aviar (IBV), un virus ARN envuelto. Actualmente, la mejor y única estrategia para controlar a este virus es el uso de vacunas vivas atenuadas e inactivadas.

Típicamente, las vacunas vivas son administradas a los pollitos de 1 día en la planta de incubación y, a veces, en el campo a los 14-18 días de vida.

Las vacunas inactivadas, que deben ser inyectadas, son utilizadas después de la primo-vacunación (con virus vivo) en reproductoras y ponedoras para prolongar la inmunidad durante la vida de las parvadas.

Independientemente del tipo de vacuna empleada, es difícil lograr una protección completa dado que los distintos tipos de IBV no generan protección cruzada.

Asimismo, es difícil aplicar las vacunas vivas e inactivadas correctamente, de modo que fallas de los equipos, manejo inadecuado de las vacunas, una técnica de administración deficiente y la disminución de la dosis dan lugar a que las parvadas no estén protegidas adecuadamente.

Vacunamos contra el IBV para prevenir los signos clínicos de la enfermedad, pero las vacunas también pueden reducir la replicación y transmisión de los virus patógenos de campo.

Al igual que todos los virus ARN de sentido positivo, el IBV puede cambiar rápidamente cuando se replica. Esto es importante, ya que estos cambios son una fuente de nuevas variantes del virus que pueden replicarse y transmitirse, incluso en aves vacunadas.

La vigilancia (o monitoreo) de los tipos de IBV circulantes en el campo es crítico y un componente imprescindible de una estrategia de control exitosa. El diagnóstico de IBV se realiza, casi exclusivamente, mediante técnicas de biología molecular. El ARN vírico puede detectarse mediante una prueba RT-PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa mediante Transcriptasa Reversa) y por RT-PCR en tiempo real. Las pruebas están diseñadas para detectar todos los tipos de IBV y esto es seguido por la secuenciación del gen S1 que permite determinar el tipo genético o mediante una prueba RT-PCR en tiempo real de tipo específica.

Determinar el(los) tipo(s) de IBV circulante(s) en el campo es necesario para seleccionar vacunas efectivas y diseñar las estrategias vacunales apropiadas para el control del virus.

VARIANTES DE IBV

La alta tasa de modificaciones genéticas que experimenta este virus contribuye a la circulación de muchos tipos (variantes) distintos en el campo.

El tipo del virus está determinado por la proteína de la espícula localizada en la superficie del virus. Esto significa que diferentes tipos de virus tienen distintas proteínas en las espículas.

La diversidad antigénica (variantes del virus) surge cuando ocurren mutaciones, inserciones, deleciones y recombinaciones en el gen que codifica la proteína de la espícula. Esto puede resultar en la presencia de una proteína espicular significativamente diferente en la superficie del virus y, en consecuencia, un nuevo IBV genética y antigénicamente.

Cuando el virus tiene libertad para replicarse y transmitirse a aves no expuestas o parcialmente protegidas, las mutaciones se acumulan y aquellas que resulten en una ventaja adaptativa se mantendrán.

Si las mutaciones ocurren en el gen de la espícula, el resultado puede ser la aparición de un nuevo tipo de IBV frente al que las vacunas quizás puedan o no ser efectivas.

Existen numerosas variantes distintas de IBV en todo el mundo. En los EE.UU., los virus predominantes que circulan en las aves comerciales son:

Los tipos Arkansas y Mass también son aislados, pero generalmente estos se asocian a virus vacunales.

IBV Y SU TRANSMISIÓN

Una vacunación efectiva contra IBV reduce significativamente la replicación del virus y evita su transmisión. El promedio de nuevas infecciones producidas a partir de un solo individuo infectado se conoce como el número R0 y para IBV este número es 19,95.

Esto significa que una sola ave infectada puede transmitir el virus a casi 20 aves susceptibles. Sin embargo, el número R0 de un ave completamente protegida es 0,69.

Cuando R0 es mayor que 1, el brote continuará propagándose, mientras que, si es inferior a 1, terminará por desaparecer.

Por lo tanto, la vacunación tiene dos objetivos importantes:

CONTROL DE IBV

Tratamos de controlar al IBV mediante la vacunación y para poder desarrollar una estrategia de vacunación efectiva, es necesario conocer qué tipos de virus circulan en la zona y que esperamos controlar. Por lo anterior, es importante contar con un programa de vigilancia adecuado para conocer las variaciones de los virus presentes y poder consecuentemente actualizar las vacunas a utilizar.

Es frecuente la falta de protección, o la protección parcial, contra el virus de campo debido a que la(s) vacuna(s) empleada(s) confieren una pobre protección cruzada o como resultado de una técnica de vacunación incorrecta. De hecho, la administración de vacunas es crucial y su aplicación incorrecta es una causa común de fallas vacunales contra IBV.

La aplicación incorrecta de la vacuna puede resultar en una reacción severa debido al paso del virus de aves vacunadas a aves no vacunadas lo que además puede resultar en la reversión del virus vacunal a una forma más virulenta.

Se ha establecido que la Bronquitis Infecciosa Aviar con proteínas totalmente diferentes en sus espículas no generan protección cruzada y que las vacunas vivas atenuadas homólogas proporcionan la mejor protección.

Sin embargo, no disponemos de vacunas vivas atenuadas y homólogas para todos los tipos distintos de IBV presentes en los pollos. Por ello, se administran diferentes tipos vacunales simultáneamente en la misma vacunación o de forma secuencial en dos o más vacunaciones subsiguientes con el objetivo de estimular una protección cruzada.

Estudios en nuestro laboratorio aún sin publicar, han demostrado que se pueden administrar simultáneamente 3 o incluso 4 tipos vacunales distintos con buenos resultados. Otros han demostrado que el intervalo ideal entre la vacunación inicial y la siguiente es aproximadamente 2 semanas.

Asimismo, no todas las vacunas contra Bronquitis Infecciosa Aviar son iguales y algunos tipos vacunales han demostrado proporcionar una mejor protección cruzada que otros.

Adicionalmente, el nivel de la respuesta inmunitaria y el número de vacunaciones recibidas puede maximizar el desarrollo de una inmunidad con protección cruzada. Nuevamente, es importante tener en cuenta que no se puede predecir confiablemente la protección cruzada en pollos, siendo necesario hacer pruebas de vacunación y desafío de las aves.

Desarrollar una estrategia de vacunación, mediante vacunas homólogas o una combinación de vacunas heterólogas administradas varias veces, es importante para el control de la Bronquitis Infecciosa Aviar ya que reduce la replicación del virus de campo por debajo de los niveles de transmisión, previene o por lo menos retrasa la aparición de nuevas variantes antigénicas capaces de provocar enfermedad.

 

 

CONCLUSIONES

El IBV es un coronavirus aviar con distribución global que provoca pérdidas económicas significativas.

El control del la Bronquitis Infecciosa Aviar se realiza, principalmente, mediante la aplicación de vacunas vivas atenuadas e inactivadas, pero es difícil lograr una buena protección debido a la falta de protección cruzada entre los distintos tipos del virus.

Los distintos tipos de IBV surgen como consecuencia de la replicación del virus y, a pesar de que la recombinación puede jugar un importante papel, históricamente ha sido la replicación, con la ocurrencia de mutaciones, deleciones e inserciones en el gen de la glicoproteína de la espícula, y su acumulación a lo largo del tiempo (deriva genética), la que ha resultado en la aparición de nuevos tipos del mismo.

Si la vacunación no se hace correctamente o si no se aplica el tipo o combinación de tipos vacunales adecuados, sólo se logrará una protección parcial, lo que permite que los virus de campo continúen replicándose y transmitiéndose entre los pollos, aumentando así la posibilidad de que se produzcan mutaciones.

Realizar una vigilancia adecuada y periódica de los virus presentes en el campo es una parte esencial de un programa de control de IBV. Es critico conocer los tipos de IBV que circulan actualmente en una zona concreta para garantizar que las vacunas y el programa vacunal seleccionados constituyan la mejor estrategia para controlar esta enfermedad de gran relevancia económica.

Para obtener más información sobre el envío de muestras para la detección e identificación de IBV, visite la pagina web: https://vet.uga.edu/pdrc/diagnostic-lab.

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