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Principales desafíos para la salud intestinal en pollitas y gallinas ponedoras

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Los problemas de salud intestinal en las gallinas ponedoras son complejos y multifactoriales. Para conseguir lotes persistentes, se necesita poner atención en los principales factores que podrían afectar la salud digestiva, como son el alimento, el manejo en granja y la gestión de los programas sanitarios.

Desde el día cero de vida hasta el final de la puesta, las gallinas suelen experimentar problemas comunes en la salud intestinal que pueden reducir la producción de huevos y tener un impacto económico negativo en los productores.

Hay algunos periodos clave en los que los productores deberían poner especial atención a la salud, la nutrición y el manejo, ya que son momentos donde existe un mayor riesgo de observar problemas digestivos y, como consecuencia, no se consiga el potencial productivo ni económico de los lotes afectados.

PERIODOS CRÍTICOS PARA LA SALUD DIGESTIVA

Semanas 3-8 de vida

Durante este periodo, la mayoría de las pollitas experimentan un desafío de coccidiosis, que puede complicarse y provocar enteritis necrótica.

Aunque la enteritis viral, tradicionalmente, se ha asociado con la producción de engorde (Guy, J.S., 1998), sus efectos adversos también pueden afectar al crecimiento y la uniformidad de las pollitas, así como a la producción en gallinas ponedoras (Mettifogo, E., et al 2014).

Final de la recría / Inicio de la producción

A medida que comienza la producción de huevos, múltiples factores de estrés pueden amenazar la salud intestinal de las gallinas. Los cambios de alimentación, el transporte de la recría a la nave de puesta y la adaptación a las nuevas instalaciones generan estrés.

Durante las primeras semanas de puesta, los cambios hormonales de las gallinas desencadenan un periodo de inmunosupresión (Schmucker S., et al. 2021).

Periodo tras el inicio de la puesta

La enteritis necrótica focal (FNE), también conocida como “intestino gris” o duodenitis necrótica focal, es una enfermedad prevalente, pero gravemente poco diagnosticada y comprendida en gallinas ponedoras.

Suele ocurrir entre las 20 y 30 semanas de edad, pero en algunos casos permanece durante todo el ciclo de producción.

Las micotoxinas son un desafío constante que abarca todas las fases de la vida de una gallina. Pueden dañar la integridad intestinal, suprimir la inmunidad y reducir el rendimiento.

Se debe evitar tanto la exposición corta a niveles altos de micotoxinas como la exposición sostenida en niveles bajos.

Los retos para la salud intestinal de las pollitas y las ponedoras son complejos y a menudo multifactoriales.

Aplicar una estrategia que aborde la gestión del alimento, verificando que los niveles de micotoxinas en materias primas están por debajo de nuestro objetivo, y verificando que no existen efectos negativos en la salud de la granja por presencia de micotoxinas, es esencial para lograr bandadas persistentes de ponedoras.

Han Y-M., et al. (2021) demostraron que dos productos con dosis distintas de bentonita, biopolímeros de glucosa y betaglucanos (Toxo®) tenían efectos positivos en gallinas ponedoras cuyo alimento incluía niveles bajos de micotoxinas (Aflatoxina B1, desoxinivalenol y ocratoxina).

Los productos mejoraron el rendimiento productivo de los animales expuestos a micotoxinas.

Parte del efecto se demostraba por su influencia positiva en la protección de la salud digestiva (Figura 1), manteniendo la longitud de las vellosidades y la profundidad de las criptas del tejido digestivo.

ESTRATEGIAS PARA LA SALUD

La mayoría de las pollitas están vacunadas contra la coccidiosis; sin embargo, aunque las vacunas contra la coccidiosis son muy efectivas, su protocolo requiere más atención en comparación con otras vacunas. La pollita joven necesita exposiciones repetidas a la cepa vacunal, que solo se aplica una vez, para desarrollar eficazmente la inmunidad.

Esta es una diferencia importante comparada, por ejemplo, con la aplicación más sencilla de vacunas respiratorias vivas.

Se ha demostrado que varios factores retrasan o incluso detienen el proceso de vacunación contra la coccidiosis. Controlar la humedad relativa, especialmente en las primeras semanas de vida, es importante para favorecer el éxito de la vacuna.

Sin embargo, los desafíos de la primera semana con Escherichia coli, las enfermedades inmunosupresoras (subclínicas) y cualquier problema para la salud intestinal también pueden interrumpir el éxito de una vacuna contra la coccidiosis.

Afortunadamente, monitorizar la vacunación contra la coccidiosis y su ciclo es sencillo y proporciona una buena visión para optimizar los procedimientos de vacunación y manejo.

ESTRATEGIAS NUTRICIONALES

La enteritis necrótica clásica suele encontrarse junto con brotes de coccidiosis por cepas de campo de Eimeria. Eimeria maxima, E. brunetti y E. necatrix, en particular, tienen el potencial de causar morbilidad significativa e incluso mortalidad.

Tras enfrentar estos desafíos, las pollitas necesitan tiempo y recursos nutricionales adicionales para recuperarse y ponerse al día con el crecimiento y desarrollo.

La elección correcta de aditivos dietéticos y de alimentación puede ayudar tanto a prevenir como a recuperarse de problemas de salud.

Aunque la enteritis necrótica focal (FNE) rara vez causa mortalidad, es una enfermedad crónica que afecta la eficiencia de la producción y suele ser responsable del aumento del consumo de pienso, ya que las gallinas comen más para compensar las pérdidas nutricionales y la malabsorción.

Los signos clínicos son difíciles de detectar, pero un especialista avícola cualificado podrá identificar un llenado anormal del buche (con contenido acuoso y partículas gruesas), comportamiento ligeramente deprimido, signos tempranos de mala pluma y una menor tensión en las alas.

El tratamiento con antibióticos suele proporcionar alivio de la FNE solo durante la duración del tratamiento y las recaídas son muy frecuentes.

Siguiendo la metodología descrita por Teirlynck E. et al. (2011; Avian Pathology) para el control digestivo, se llevó a cabo el seguimiento de campo de 6 naves de aviario durante el inicio de puesta.

La mitad de las naves siguieron las recomendaciones nutricionales del productor, mientras que en las otras tres se añadió un producto para preservar la salud digestiva, mezcla sinérgica de un compuesto fenólico, láurico de liberación lenta, butiratos de liberación controlada, ácidos grasos de cadena media (AGCM) y ácidos orgánicos (Presan® FY).

Los animales alimentados con el producto para salud digestiva obtuvieron un inicio de puesta mejor, consumos más constantes tanto de pienso como de agua, así como una mejor valoración digestiva y una menor presencia de focos necróticos en duodeno (Figura 2 y 3).

ESTRATEGIAS DE GRANJA

El papel del responsable de producción en granja y del personal veterinario y técnico visitante es fundamental para la prevención y gestión oportuna y eficaz de los problemas de salud intestinal en ponedoras.

A diferencia de la producción de pollos de engorde, donde una salud intestinal subóptima casi garantiza pérdidas en la eficiencia productiva, las pollitas y ponedoras tienen un potencial espectacular de recuperación.

Vigilar de cerca el peso del lote, la uniformidad y la ingesta de alimento, así como realizar revisiones periódicas de la salud intestinal mediante necropsias y el uso de herramientas de diagnóstico para analizar la coccidiosis, son acciones útiles para tomar las mejores decisiones de manejo y minimizar las pérdidas cuando aparecen problemas.

Anticiparse a los desafíos del desarrollo, aplicar un enfoque integrado que incluya la gestión de piensos, granjas y salud, y adaptar las soluciones al desafío específico de cada lote, puede ayudar al correcto desarrollo de las pollitas y a la protección de la salud digestiva de los animales para optimizar el rendimiento y la persistencia de los lotes de ponedoras.

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