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Principales factores que afectan a la salud intestinal de las aves

Escrito por: Sergio Martínez
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Aunque el conocimiento que tenemos sobre el ecosistema intestinal de las aves es muy limitado, sí que podemos afirmar que la biodiversidad es un signo de salud intestinal. Esta biodiversidad se puede alterar por factores relacionados con la dieta, patologías y manejo.

Los microorganismos que habitan en el intestino de las aves juegan un papel muy importante en el funcionamiento de su sistema digestivo. El equilibrio entre el hospedador y las diferentes poblaciones microbianas va a ser esencial, ya que van a competir por los nutrientes que llegan al intestino. La falta de este equilibrio dará lugar a la aparición de problemas intestinales, ya sean producidos por un patógeno concreto o por la proliferación masiva de bacterias inespecíficas

Alteración del ecosistema intestinal

Aunque el conocimiento que tenemos sobre el ecosistema intestinal de las aves es muy limitado, sí que podemos afirmar que la biodiversidad es un signo de salud intestinal. Esta biodiversidad se puede alterar por factores relacionados con la dieta, patologías y manejo.

DIETA

La composición y los niveles nutricionales del pienso son el factor que mayor impacto van a tener sobre los microorganismos intestinales, ya que el alimento que consuma el animal será también el principal sustrato para la microbiota que habita en su sistema digestivo. Cualquier factor que disminuya la digestibilidad de la dieta supondrá un incremento del sustrato disponible para los microorganismos intestinales, alterando el equilibrio entre poblaciones.

El alto contenido en potasio de la soja puede interferir en el equilibrio iónico y favorecer la aparición de camas húmedas

COMPOSICIÓN D E L P I E N S O

SOJA

Aporta una parte muy importante de la proteína, pudiendo suponer más del 30% en la composición de ingredientes del pienso. Las habas de soja poseen componentes que pueden alterar el funcionamiento del sistema digestivo de las aves. Los inhibidores de la tripsina y las lectinas son los factores antinutricionales más importantes de la soja, pero al ser termolábiles son inactivados durante el proceso de obtención de las harinas de soja. En la soja tratada térmicamente podemos encontrar componentes antinutritivos como las saponinas, los oligosacáridos estaquiosa y rafinosa, y factores antigénicos como la glicinina y la beta-conglicinina, que son termoresistentes, y que van a interferir en los procesos digestivos.

El nivel de este tipo de factores se reduce con tratamientos con agua y etanol, o con procesos enzimáticos con los que se obtienen los concentrados proteicos de soja.

HARINA DE PESCADO

La harina de pescado utilizada puede provocar problemas intestinales dependiendo de su calidad y de sus condiciones de almacenamiento, ya que es un producto fácilmente degradable. Niveles elevados de proteína de pescado en la dieta de broilers pueden favorecer la proliferación de Clostridium perfringens, debido a su gran contenido en glicina -Wilkie et al. 2005 y Dahiya, et al. 2005-.

MAíZ

El maíz posee un bajo contenido en factores antinutricionales, pero al cosecharse con niveles elevados de humedad el riesgo de infestación por hongos es muy elevado. Los hongos utilizan los nutrientes del maíz para su crecimiento, lo cual disminuye su valor nutritivo. Al mismo tiempo son productores de micotoxinas que pueden producir un efecto negativo en los animales que las ingieren.

TRIGO Y CEBADA

El trigo y la cebada poseen polisacáridos no amiláceos parcialmente solubles que el ave no puede digerir -principalmente arabinoxilanos y beta-glucanos-, y que aumentan la viscosidad del contenido intestinal. Este aumento de la viscosidad provoca una disminución de la velocidad de tránsito del alimento y una disminución de la acción de las enzimas, lo que lleva a una mayor disponibilidad de nutrientes para las bacterias intestinales, produciéndose una rápida proliferación bacteriana a nivel del intestino delgado.

Se cree que este crecimiento bacteriano excesivo en el intestino delgado es la causa principal de la disminución de digestión y absorción de nutrientes, y como consecuencia un empeoramiento de los índices productivos, ya que estos efectos no se observan en pollos libres de gérmenes -Langhout, 1998-. La adición de carbohidrasas -xilanasas y beta-glucanasas- en las dietas base trigo y/o cebada reduce la viscosidad del contenido intestinal, por lo que aumentan la digestibilidad y la absorción de los nutrientes

SEMILLAS TóXICAS

Otro de los riesgos que podemos encontrar en los cereales es la presencia de semillas tóxicas procedentes de plantas invasoras que aparecen en los cultivos. Un ejemplo es la Datura Stramonium, planta invasora de los cultivos de maíz. Sus semillas de color negro no son consumidas por los animales cuando la presentación del pienso es en harina, pero si el pienso es granulado las aves lo consumen sin problemas, apareciendo diarreas, sintomatología nerviosa y mortalidad. Los aceites y grasas que no han sido conservados adecuadamente presentan altos niveles de peróxidos o compuestos secundarios procedentes de la degradación de éstos, que pueden ocasionar daños en las vellosidades intestinales y comprometer la absorción de nutrientes.

Cuando suministramos pienso sobrante almacenado en el silo de la granja, sobre todo durante las épocas de calor es muy habitual observar un empeoramiento de las heces posiblemente debido al enranciamiento de las grasas

NIVELES NUTRICIONALES

PROTEÍNA

Diversos autores han constatado que existe una relación directa entre los niveles de proteína indigestible y los problemas entéricos. Smuler et al. -1999- demostraron que a igual concentración de aminoácidos digestibles, niveles más elevados de proteína en la dieta provocaban una disminución en la ganancia de peso y un aumento en el índice de conversión. La causa de la disminución de los rendimientos productivos se relacionó con un aumento de la proteína indigestible, que actuaba como sustrato para las bacterias proteolíticas del intestino, produciéndose un desequilibrio de la población microbiana

Drew y col. -2004- observaron que utilizando altos niveles de proteína de la dieta había un incremento significativo de la población de Clostridium perfringens en el íleon y en los ciegos. Actualmente gracias a la disponibilidad en el mercado de aminoácidos sintéticos -lisina, metionina, treonina, triptófano y valina- podemos reducir los niveles de proteína bruta conservando la concentración de aminoácidos, y evitando así un exceso de proteína no digerida.

Los efectos negativos provocados por los altos niveles de proteína se reducían cuando se utilizaban antimicrobianos en la dieta

MICROMINERALES

Los microminerales de la dieta tienen una gran influencia sobre la calidad de las heces. Un exceso de sodio, potasio, fósforo o magnesio, provoca un aumento en el consumo de agua -MacWard, G.W. 1967- -Smith, A., S.P. Rose, RG. Wells and Pirgozliev 2000-, y como consecuencia un aumento de la humedad de las heces, que sobre todo en las épocas de frío puede provocar camas húmedas.Excesos de calcio y fósforo tienen un efecto negativo en el consumo de pienso y en la calidad de las heces El uso de fitasas reduce la inclusión de fosfatos y carbonato cálcico en el pienso, ya que degrada los fitatos -compuestos orgánicos presentes en los vegetales que contienen una gran cantidad de fósforo no disponible para los animales monogástricosaumentando la disponibilidad del fósforo fítico y mejorando la digestibilidad

PATOLOGÍA

Cualquier patología puede acabar afectando de manera indirecta el funcionamiento del sistema digestivo de las aves. A continuación comentaremos los tres problemas entéricos más comunes en las explotaciones españolas.

Coccidiosis

Está provocada por protozoos pertenecientes al philum Apicomplexa, género Eimeria, y las principales especies que afectan a los broilers son E. acervulina, E. máxima, y E. tenella. Todas las Eimerias actúan como parásitos intracelulares, y son casi omnipresentes cuando las aves se crían sobre la yacija. En su forma de ooquiste es muy resistente a los factores ambientales y a los desinfectantes, y junto a su capacidad de crear resistencias contra las moléculas anticoccidiales -Litjens, J.B. 1986-, -Mc Dougald, L.R., A.L Fuller, y J. Solis y Braga 1987-, hacen casi imposible su erradicación de las granjas.

Su forma infectiva son ooquistes esporulados, que tras su ingestión llegan a la molleja donde se liberan los esporocistos. Al llegar al intestino delgado los esporozoitos son liberados por la acción de la quimotripsina y las sales biliares, penetran en las células epiteliales o son llevados dentro de los linfocitos intraepiteliales, donde comienzan su desarrollo y multiplicación.

Durante su multiplicación dañan la mucosa intestinal, reduciendo la capacidad de absorción de los nutrientes y creando un ambiente propicio para la colonización de bacteria patógenas como son la Salmonella typhimurium -Arakawa, A., E. Baba y T. Fukata 1981 y 1982- y el Clostridium perfringens. Con el uso de coccidiostatos las infecciones subclínicas son más comunes que los brotes de la enfermedad. Es necesario un control sistemático de la presencia de lesiones intestinales características de las diferentes especies de coccidia, con el fin de detectar coccidiosis subclínicas que pueden estar mermando los índices productivos.

Enteritis necrótica

Está asociada a exotoxinas producidas por cepas patogénicas de Clostridium perfringens, que inducen necrosis hemorrágica de la pared intestinal. Para que se produzca la enfermedad es necesaria la presencia de factores predisponentes junto a Clostridium perfringens patógenos. La infección del intestino medio por Eimeria spp. es uno de los principales factores predisponentes -Al-Shekhly, F. y Al-Saieg. 1980-, ya que al multiplicarse dañan la mucosa y se liberan proteínas plasmáticas que van a servir como sustrato para el Clostridium perfringens. Dietas con altos niveles de polisacáridos no amiláceos predisponen o exacerban los brotes de enteritis necrótica.

La densidad de animales en la granja y cambios bruscos en la composición de la dieta pueden crear estrés intestinal y predisponer a la aparición de enteritis necrótica -Mc Devitt, J.D. Brooker, T. Acamovic y N.H.C. Sparks

La coccidiosis, Clostridium perfringens y otras bacterias productoras de metabolitos tóxicos, son agentes patógenos que juegan un papel desencadenante

Disbacteriosis

Se define como la presencia cualitativa y/o cuantitativa de microbiota anormal en la parte proximal del intestino delgado, que reduce la digestibilidad, disminuye la función de la barrera intestinal, y aumenta la respuesta inflamatoria del intestino.

La composición de la dieta y cualquier factor que disminuya la digestibilidad, serán factores predisponentes en la aparición del síndrome. Por ejemplo, dietas con altos contenidos de polisacáridos no amiláceos aumentan la viscosidad del contenido intestinal, reduciendo la velocidad de tránsito e impiden la acción de los enzimas digestivos, aumentando así la disponibilidad de nutrientes para el crecimiento bacteriano -Van der Klis y Lensing, 1997; Maisonnier et al., 2003-.

MANEJO & CONTROL AMBIENTAL

Las condiciones de cría determinan el confort de las aves en la granja. Acciones o situaciones que saquen a las aves de su situación de confort van a provocar una reacción fisiológica de defensa que conocemos como estrés, provocando cambios en el comportamiento de los animales hasta provocar inmunosupresión -Dohms, 1984-. En este apartado hablaremos de casos concretos que pueden incidir directamente sobre la sanidad intestinal, pero no hay que olvidar que cualquier tipo de estrés puede desencadenar la aparición de problemas.

La altura de los bebederos y la presión con la que trabajan, puede provocar camas húmedas que van a favorecer la esporulación de los ooquistes aumentando el riesgo de coccidiosis

La limpieza del sistema después de las medicaciones vía agua, y al acabar cada lote, es crucial para que el agua llegue a los animales con una calidad microbiológica adecuada.

Durante la primera semana es primordial que los pollitos accedan al pienso sin ninguna dificultad. Aunque se distribuya pienso encima de papel durante los primeros días es necesario asegurar un buen acceso al pienso que hay en los comederos, de lo contrario muchos pollitos no se alimentarán durante horas. El ayuno en pollitos provoca una falta de desarrollo del sistema digestivo reduciendo así la eficacia de absorción de nutrientes. La falta de comida también provoca una disminución de la diversidad de la microbiota intestinal -Thompson et al. 2008-. La proliferación excesiva de ciertas poblaciones bacterianas puede provocar directamente problemas digestivos, y en pollitos puede suponer un retraso en la instauración de una microbiota correcta.

Para asegurar que las características del pienso se conservan hasta que éste es consumido por los animales, debemos tener los silos limpios antes de depositar el pienso en ellos. Si quedan restos de pienso en el silo y las condiciones atmosféricas acompañan, va a producirse un crecimiento de bacterias y hongos que pueden provocar problemas digestivos en los pollos. El agua de lluvia y la humedad ambiental aumentan la fermentación del pienso

Si los silos tienen zonas por donde pueda entrar el agua de lluvia -por ejemplo dejarse la tapa abierta- o humedad ambiental, van a aumentar la posibilidad de fermentación del pienso. Si en algún momento nos quedamos sin pienso en el silo, y los animales ayunan unas horas hasta la llegada del alimento a la granja, se van a producir cambios en la microbiota intestinal como hemos comentado en el apartado anterior.

Otro de los puntos importantes a la hora de manejar los silos es no mezclar piensos con diferentes coccidiostatos, ya que esto va a provocar una reducción de la dosis de ambos, lo que va a permitir a los coccidios multiplicarse con más rapidez.

La calefacción y la ventilación van a ser esenciales para el correcto desarrollo de los pollos. Una baja temperatura de la nave va a provocar que los animales se agrupen y disminuyan la ingestión de pienso, lo que va a suponer un menor desarrollo del pollito y de su sistema digestivo.

Si la ventilación es insuficiente va a aumentar la humedad dentro de la nave y de la cama, con todos los perjuicios que esto conlleva

Una ventilación excesiva puede suponer un incremento en la velocidad de aire a la altura de los animales, lo que en pollitos jóvenes va a incrementar su sensación de frío, provocando las mismas consecuencias que la baja temperatura.

Tal como vamos aumentando el número de kilos por m², va a aumentar la competencia en el acceso a los comederos y bebederos, la cantidad de humedad que necesitaremos sacar de la nave, las interacciones sociales entre las aves, la excreción de patógenos por m² como los coccidios, etc.

CONCLUSIÓN

La salud intestinal de las aves de producción va a depender de diversos factores relacionados entre sí.

Pueden producir un daño directo en el funcionamiento del sistema digestivo, o pueden provocar un desequilibrio entre el ave y su microbiota intestinal que va a repercutir negativamente en la digestión y absorción de nutrientes, y como consecuencia en el rendimiento de las aves.

 

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