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Resultados productivos e integridad intestinal

Escrito por: José M Ros
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Son numerosos los factores que hacen posible que esto sea así, algunos de ellos están relacionados con la demanda, como el aumento global del consumo de proteína animal asociado al desarrollo de los países emergentes y subdesarrollados que favorecen el consumo de la proteína animal más económica; otros factores (genética, manejo, bioseguridad, instalaciones, etc.) están directamente relacionados con el buen hacer de los distintos elementos que intervienen en la cadena de producción.

Todos los factores y elementos de la industria avícola permiten augurar que seguirá por esta senda en los próximos años.

Las explotaciones y empresas que intervienen en esta industria podrán seguir participando de este prometedor futuro siempre y cuando sean capaces de progresar al ritmo que marcan:

La evolución genética del pollo broiler es un factor determinante en esta historia de éxito. Son muy abundantes los datos que ayudan a tomar conciencia del espectacular progreso conseguido por las empresas de genética en las últimas décadas.

El análisis de las mejoras conseguidas en producción da prueba de un trabajo bien hecho, pero también deben de servir para entender alguno de los retos a los que la producción avícola moderna debe enfrentarse

En los datos del Gráfico 1 se puede observar la evolución y mejora de los resultados productivos en la avicultura de carne.

El peso vivo de los pollos a las 6 semanas de vida ha aumentado un 122% en relación con los pesos de 1970, el índice de conversión se ha reducido cerca del 30% mientras que el rendimiento de pechuga es casi el doble y el rendimiento de canal también ha sido incrementado en un 16,8%

Gráfico 1. Resultados productivos a las 6 semanas (Fuente, Cobb-Vantres 2013)

Un incremento del rendimiento de canal supone que el desarrollo de los tejidos que demandan nutrientes (músculos y huesos) ha sido superior al de los órganos que aportan nutrientes (cardio-respiratorio y digestivo).

El pollo moderno ha aumentado enormemente su capacidad de crecimiento (ganan mucho más peso y más rápidamente), pero sus sistemas digestivo y respiratorio son proporcionalmente menores. Esto supone que los órganos que se encargan de proporcionar al ave los medios para el crecimiento han tenido que incrementar muy significativamente su rendimiento, lo que supone un sobreesfuerzo que necesariamente se traduce en una mayor propensión a disfunciones y patologías (Ascitis, stress térmico, problemas entéricos).

El caso del sistema digestivo es particularmente complejo ya que, además de ser el responsable de digestión y absorción de nutrientes, es el principal órgano inmunitario y actúa como barrera frente agentes físico-químicos o microbianos potencialmente patógenos.

Factores claves para un mejor rendimiento

Implican un mayor aprovechamiento del alimento y mejor prevención de problemas entéricos

Crecimiento y desarrollo intestinal
Ya durante el último tercio del periodo de incubación, el desarrollo del tracto digestivo es superior al que experimentan el resto de los tejidos embrionarios. Este mayor crecimiento en longitud y diámetro se mantiene durante los primeros días de vida del pollo.

La mucosa intestinal participa de este rápido desarrollo incrementando entre 3 y 5 veces el volumen de las vellosidades, los enterocitos aumentan su número y las criptas ganan profundidad. El desarrollo de las estructuras digestivas se acompaña de la activación de su capacidad funcional.

Es importante para un buen desarrollo de las aves mantener una microflora intestinal sana y equilibrada

La actividad enzimática crece rápidamente durante la primera semana de vida aunque no de forma homogénea. La presencia de lípidos y proteínas en el saco vitelino (primer alimento del pollo) puede explicar un desarrollo más precoz de lipasas y encimas proteolíticas.

Hay estudios que establecen una relación estrecha entre la presencia de enzimas producidas por los enterocitos (sucrasa y glucosiltransferasa) con el número de enterocitos o el tamaño de las vellosidades. Amilasas, lipasas y tripsina aumentan sustancialmente su presencia entre los días en la primera semana de vida y siguen aumentado rápidamente hasta el día 14.

Favorecer el desarrollo y maduración de las estructuras intestinales permitirá un más rápido y mejor aprovechamiento del alimento y consolidar mecanismos de defensa locales, desde el primer día de vida del pollito.

Microflora intestinal

Ya en el primer día de vida se han contabilizado bacterias hasta 108 UFC/g en íleon y 1010 UFC/g en ciego, mientras que las poblaciones máximas quedan establecidas en torno a la semana de vida, 109 UFC/g en íleon y 1011 UFC/g en ciego. Sin embargo el tipo de bacterias que componen estas poblaciones no se estabiliza antes de los 21 días en el intestino delgado o los 40 días en ciego, donde la carga microbiana es mayor y más variada.

La interacción entre la microflora y el funcionamiento y desarrollo del tracto digestivo es clara y comprende aspectos como:

Como acabamos de comentar, es en los primeros días de vida cuando el desarrollo de las poblaciones bacterianas es más elevado, por lo que conseguir un predominio de poblaciones de bacterias saprofitas desde el arranque es un factor de estabilidad para la salud digestiva.

La colonización del intestino por la flora intestinal es muy rápida y el perfil de las poblaciones que la constituyen varía en función de la edad, tramo intestinal y tipo de dieta

Defensa e inflamación

El intestino es particularmente susceptible a agresiones externas. Por él pasa el alimento que es consumido de forma intensiva y, con él, bacterias, protozoos, hongos, toxinas, y otros elementos que someten al tracto digestivo a un desafío constante.

El primer obstáculo para conseguir un buen desarrollo digestivo se produce con el ayuno que sufre el pollito antes de llegar a la granja de producción ya que se asocia a un retraso en el proceso de maduración intestinal e incluso a lesiones en la mucosa intestinal.

Factores importantes para un óptimo arranque de la manada:

Un indicador de la importancia de disponer de un tracto digestivo sano y bien protegido es el hecho de que el 75% de las células inmunitarias de las aves se localizan en el intestino delgado y la cantidad de órganos relacionados con la defensa inmunitaria que están asociados a tracto digestivo (Bolsa de Fabricio, bazo, placas de Peyer, Folículo de Meckel, amígdalas).

A ellos podemos añadir las células caliciformes como parte del sistema defensivo local. Las células caliciformes, que se encuentran en la mucosa intestinal junto a los enterocitos, son las encargadas de la producción del mucus que constituye una barrera físico-química de protección frente a bacterias patógenas y cuya producción se activa por factores externos como son la flora intestinal y el pienso.

A pesar de todos estos mecanismos de defensa naturales, los problemas entéricos son la principal preocupación en la producción intensiva.

La progresiva limitación del uso de los antibióticos es un importante factor a tener en cuenta a la hora de enfrentar este asunto. Es por esto que la salud digestiva, en su acepción más amplia, se ha convertido en una prioridad en la industria avícola.

Un buen funcionamiento digestivo permitirá obtener el máximo rendimiento productivo a la vez que reducir el riesgo y el impacto de los problemas patológicos

ACIDO BUTÍRICO

La industria avícola dispone de herramientas para la mejora de la sanidad y las producciones que permiten hacer frente a los progresivos desafíos en el objetivo de conseguir una producción eficiente, saludable y rentable.

Junto con medidas nutricionales, de bioseguridad y manejo, el uso de aditivos en piensos es una práctica común y, entre ellos, el ácido butírico juega un papel destacado por sus propiedades únicas y bien demostradas científicamente en el campo de la salud digestiva.

Las particulares características de ácido butírico (olor muy desagradable y pegajoso) y su modo de acción (fundamentalmente intestinal), hacen que la forma más eficiente de suministro sea en formulaciones by-pass que faciliten su liberación en el intestino.

Gráfico 4. Basado en Guilloteau et col. (INRA, 2010)

TRIBUTIRINAS

Las tributirinas (ésteres de ácido butírico), son moléculas con una alta concentración de ácido butírico de liberación específica en el intestino, estables a lo largo de todo el proceso de producción del pienso y sin problemas de olor.

A pesar de que su desarrollo y aplicación a nivel industrial es relativamente reciente, la literatura científica desarrollada sobre experiencias en animales de producción y de laboratorio ya es abundante y avala las butirinas como una fuente de ácido butírico eficaz y sin problemas de manejo

Los efectos asociados a la inclusión del ácido butírico en las dietas de animales son conocidos desde hace años y abarcan, entre otros:

ESTUDIO

En una reciente prueba realizada por un centro de investigación independiente (Agrivet, India 2016), con 400 broiler Cobb400Y (8 réplicas por tratamiento y con 25 aves por réplica) se valoraron los efectos de la inclusión de Tributirinas (ProPhorce SRTM 130) en la producción, vellosidades intestinales y microflora intestinal frente a una dieta control.

RESULTADOS

Estos mostraron que las aves tratadas con tributirinas obtuvieron una mejoría en las producciones (+4,9% en el Índice de Eficiencia de Producción Europeo), un incremento significativo de la longitud de las vellosidades intestinales y una reducción significativa de las poblaciones de C. perfringens, E. coli y Salmonella sp, así como un incremento de los recuentos de Lactobacillus, todas ellas medidas en UFC/gr de digesta en intestino delgado (ver Gráfico 5,6,y 7).

Estos resultados son muy coherentes con pruebas anteriores y con el modo de acción del ácido butírico.

Gráfico 5. Índice de Eficiencia de Producción Europeo (EPEF) de aves con dieta control y con dieta control+tributirinas (ProPhorceTM SR 130).

Gráfico 6. Longitud de vellosidades (μm) en duodeno de aves con dieta control y con dieta control+tributirinas (ProPhorceTM SR 130).

Gráfico 7. Poblaciones bacterianas (UFC/Gr) en intestino delgado de aves con dieta control y con dieta control+tributirinas (ProPhorceTM SR 130).

CONCLUSIONES

El ácido butírico es bien conocido en la industria avícola por sus numerosos efectos positivos en el tracto intestinal.

Las tributirinas han demostrado ser una forma concentrada y altamente eficiente de suministrar ácido butírico, lo que se traduce en mayor eficiencia en las mejoras en integridad intestinal y salud digestiva, y producciones.

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