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Grupo Avícola Rosales: tres décadas de innovación, compromiso y futuro en la recría avícola

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Nos trasladamos a Galicia, a las instalaciones de Grupo Avícola Rosales, donde nos recibe su fundador, Alfonso Cabaleiro. Más de treinta años después de poner en marcha la empresa, Alfonso recuerda aquellos inicios con la claridad de quien sabe lo que costó levantar el proyecto: pocos recursos, mucha motivación y un compromiso firme con la calidad y la sanidad.

Hoy Rosales es un referente en recría avícola. La empresa ha crecido, se ha modernizado y ha sabido mantener la cercanía con sus clientes.

Su historia es la de un negocio que comenzó de manera modesta y que, gracias a la visión de apostar por sistemas alternativos y el esfuerzo constante, se ha consolidado en un sector cada vez más exigente.


UNA HISTORIA DE COMPROMISO Y EVOLUCIÓN

Los inicios no fueron fáciles. Rosales empezó con una estructura pequeña, apoyada más en la ilusión que en los medios materiales.

→ Sin embargo, desde el primer momento quedó claro que había unas prioridades que marcarían el camino: apostar por la sanidad, cuidar de las personas y estar siempre al lado de los clientes.

“Nuestra idea era que primero creciera el cliente y después nosotros con él”, recuerda Alfonso.

Esa filosofía guió a la empresa durante estas tres décadas de actividad. En un sector donde la presión por producir más a menor coste ha sido constante, Rosales se desmarcó desde el principio con un enfoque diferente: apostar por los sistemas alternativos, aquellos que priorizan el bienestar animal.


LA RECRÍA COMO ESPECIALIZACIÓN

Hoy, Grupo Avícola Rosales centra toda su actividad en la recría, un área que ha convertido en su especialidad. Aunque en algún momento compaginaron otras fases de la producción, Alfonso es claro: “Nosotros solo hacemos recría, vivimos de la recría”. Esa especialización les ha permitido perfeccionar sus procesos y consolidar una reputación dentro de este nicho.

“Cada sistema tiene sus exigencias, pero siempre hemos puesto por delante el bienestar animal y la eficiencia”, explica Alfonso.


TRAZABILIDAD, SANIDAD Y SOSTENIBILIDAD

La trazabilidad es otro de los pilares de la compañía. En un mercado cada vez más exigente, poder rastrear cada lote desde el origen es un requisito básico. “No es solo burocracia, es responsabilidad”, subraya Alfonso.

→ Y añade que, en realidad, todo el sector comparte este compromiso: “Aquí no se trata de quién lo hace mejor, todos seguimos los mismos parámetros de sanidad y trazabilidad”.

 

 


RETOS DE PRESENTE Y FUTURO

El principal desafío que identifica Alfonso es la falta de mano de obra. Los modelos alternativos requieren un alto nivel de dedicación y la automatización aparece como una necesidad cada vez más urgente.

“Vamos hacia unos sistemas con mucha mano de obra y hoy en día eso es un gran problema”, reconoce.

A pesar de ello, el futuro de Rosales se plantea con optimismo. El objetivo es seguir mejorando en cada recría, aumentar la capacidad sin perder calidad y mantener la confianza de los clientes. “Queremos ser pioneros y hacer la mayor cantidad de recrías posible”, afirma Alfonso, consciente de que el esfuerzo constante es la única manera de avanzar.

La ubicación geográfica de Rosales, en una zona alejada de las grandes concentraciones avícolas, es a la vez una ventaja y un reto.

Por un lado, les permite mantener una sanidad más controlada, al estar lejos de focos de alta densidad de producción.

Por otro, la lejanía complica la logística y eleva los costes de transporte.

A pesar de ello, el futuro de Rosales se plantea con optimismo. El objetivo es seguir mejorando en cada recría, aumentar la capacidad sin perder calidad y mantener la confianza de los clientes. “Queremos ser pioneros y hacer la mayor cantidad de recrías posible”, afirma Alfonso, consciente de que el esfuerzo constante es la única manera de avanzar.

“Es una forma de hacer las cosas bien, tanto para la empresa como para la naturaleza”, resume Alfonso.


BIG DUTCHMAN: UN SOCIO CLAVE EN LA MODERNIZACIÓN DE ROSALES

La evolución de Grupo Avícola Rosales en los últimos años no se entiende sin su colaboración con Big Dutchman, líder mundial en soluciones tecnológicas para la avicultura y la porcicultura.

Fundada en Alemania en 1938, la compañía ha crecido hasta convertirse en referencia global en automatización, eficiencia y bienestar animal.

Para Rosales, la relación con Big Dutchman ha supuesto mucho más que la compra de equipos: ha sido la oportunidad de contar con un socio cercano y profesional.

“Confiamos en Big Dutchman porque hacen bien su trabajo y nos ayudan a ver nuevas perspectivas”, resume Alfonso, con la naturalidad de quien sabe que detrás de cada decisión técnica hay también una relación de confianza.


PRIMUS, UN ALIADO EN LA RECRÍA

Uno de los sistemas que mejor encajan en el modelo de Rosales son los criaderos Primus de Big Dutchman.

Estos equipos permiten un manejo más sencillo de las aves y facilitan su adaptación a distintos tipos de aviario durante la fase de puesta.

En un negocio donde cada detalle de la recría es determinante, contar con instalaciones adaptadas marca la diferencia.

“Las gallinas son fáciles de manejar y se adaptan muy bien después”, explica Alfonso.

Ese factor reduce riesgos y mejora la eficiencia, dos aspectos fundamentales en un entorno con alta exigencia sanitaria y de bienestar animal.


UN SERVICIO TÉCNICO CERCANO Y PROFESIONAL

Más allá de los equipos, lo que Alfonso valora especialmente es el acompañamiento técnico. “Lo que esperamos es cercanía y profesionalidad, y ellos lo cumplen”, asegura.

El servicio técnico de Big Dutchman no solo resuelve incidencias, sino que entiende las necesidades específicas de Rosales y ofrece soluciones coordinadas. Esa complicidad permite trabajar con seguridad y confianza, garantizando que los procesos no se vean interrumpidos por imprevistos.

“Podemos trabajar de manera coordinada porque entienden nuestras necesidades”, añade Alfonso.


VALORES COMPARTIDOS: INNOVACIÓN Y SOSTENIBILIDAD

La relación entre Rosales y Big Dutchman no se limita a lo práctico. Ambos comparten una visión de futuro centrada en la innovación y la sostenibilidad.

Mientras Rosales invierte en energía fotovoltaica y eficiencia energética, Big Dutchman desarrolla tecnologías que reducen consumos y automatizan procesos, aliviando parte de la carga de mano de obra.

Este alineamiento de valores refuerza la colaboración y convierte la relación en una alianza estratégica a largo plazo.

“Queremos seguir creciendo y que nuestros clientes sigan confiando en nosotros. Si conseguimos eso, Big Dutchman también seguirá en el mismo camino”, afirma Alfonso.

La historia de Grupo Avícola Rosales es la de una empresa que supo crecer desde la modestia hasta convertirse en un referente en recría, gracias a la visión de apostar por lo alternativo y al compromiso con la calidad.

La colaboración con Big Dutchman ha reforzado ese camino, aportando tecnología, servicio y valores compartidos en un momento clave para la avicultura.

Juntos, Rosales y Big Dutchman representan un modelo de cómo la tradición y la innovación pueden ir de la mano para construir un futuro más eficiente, sostenible y competitivo en el mundo avícola.

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