La investigación sobre el foco de gripe aviar detectado en una granja avícola de la provincia de Lleida apunta a la fauna silvestre, concretamente a una cigüeña, como posible vía de entrada del virus en la explotación, según ha explicado el conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña, Òscar Ordeig.
Ordeig ha señalado que la granja afectada se encontraba confinada y sin movimientos recientes de aves, lo que llevó a los servicios veterinarios oficiales a descartar, en una primera evaluación, fallos relacionados con el transporte, la entrada de animales o el manejo habitual de la explotación.
Según las hipótesis planteadas por el propio conseller, la presencia de excrementos de una cigüeña silvestre en el entorno de la granja podría haber facilitado una contaminación indirecta. Estas deposiciones habrían contaminado superficies exteriores —como cubiertas, patios, accesos o silos— desde donde el virus pudo introducirse de forma accidental a través del tránsito de personas, vehículos o material de trabajo.
Ordeig ha subrayado que se trata de una hipótesis en investigación, pero ha recordado que la fauna silvestre es una de las principales fuentes de riesgo en los episodios de gripe aviar, especialmente en periodos de alta circulación del virus.
Sacrificio sanitario y medidas aplicadas
Como parte del protocolo sanitario, se procedió al sacrificio de unas 230.000 gallinas ponedoras de la explotación afectada, con el objetivo de eliminar el foco y evitar la propagación del virus a otras granjas.
Además, las autoridades activaron las medidas habituales:
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Establecimiento de zonas de protección y vigilancia.
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Restricción de movimientos de aves, productos y vehículos.
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Controles sanitarios reforzados en explotaciones del entorno.
Hasta el momento, no se han detectado nuevos focos en otras granjas de la zona, lo que indica que el brote se encuentra controlado.
Mensaje al productor
Este episodio pone de relieve que, incluso con confinamiento y protocolos en vigor, el riesgo de entrada del virus desde el exterior sigue existiendo. Desde la administración se insiste en la necesidad de extremar la bioseguridad exterior, especialmente en:
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Evitar el posado de aves silvestres en naves y silos.
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Proteger adecuadamente el pienso y el agua.
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Mantener limpios accesos, ruedas, botas y material.
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Limitar al máximo la entrada de personas y vehículos.
Ordeig ha recordado también que la gripe aviar no supone un riesgo para el consumo de carne de ave ni de huevos, siempre que los productos procedan de explotaciones autorizadas y cumplan con los controles sanitarios.

