Chile confirmó por tercer año consecutivo la presencia del virus de Influenza Aviar Altamente Patogénica (IAAP) H5N1 en el territorio antártico, un hecho que reafirma la importancia de la vigilancia epidemiológica en uno de los ecosistemas más frágiles del planeta.
- Este resultado se enmarca en el Proyecto de Vigilancia de Influenza Aviar Altamente Patogénica en la Antártica, una iniciativa desarrollada de manera conjunta por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile (FAVET).
El proyecto, coordinado por el investigador del INACH Marcelo González y el académico de FAVET Víctor Neira, se ha consolidado como un pilar fundamental para el monitoreo sanitario de fauna silvestre en la región.
A través de este trabajo colaborativo, los equipos científicos han logrado mantener una presencia constante en puntos estratégicos de la Península Antártica, permitiendo detectar oportunamente la circulación del virus en aves y mamíferos marinos.
CAPACIDADES DIAGNÓSTICAS EN TERRENO Y TRABAJO COLABORATIVO
Durante la campaña antártica 2025–2026, el equipo continuó operando capacidades diagnósticas avanzadas directamente en terreno, específicamente en la Base Escudero y en la Base O’Higgins. En ambos puntos se realizaron análisis mediante diagnóstico molecular por PCR en tiempo real, lo que facilitó una respuesta rápida ante muestras sospechosas y redujo los tiempos de confirmación.
Figura 1: Además de la recolección de muestras, el equipo de FAVET está haciendo el análisis de diagnóstico molecular mediante PCR en tiempo real. Fuente: Imagen Universidad de Chile.
Además, estas acciones se complementaron con actividades de vigilancia a lo largo del track logístico del Buque Betanzos, lo que amplió el alcance geográfico del monitoreo.
Paralelamente, el proyecto brindó apoyo y colaboración a otros grupos científicos que desarrollan actividades en el territorio antártico, fortaleciendo así una red de vigilancia integrada y coordinada.
MONITOREO DE MORTALIDAD Y HALLAZGOS RELEVANTES DE INFLUENZA AVIAR H5N1
Las actividades de vigilancia se concentraron principalmente en la detección temprana de eventos de mortalidad inusual y en el muestreo de individuos con signos compatibles con infección por Influenza Aviar. Asimismo, el equipo realizó vigilancia ambiental en poblaciones aparentemente sanas, con el objetivo de identificar posibles circulaciones silenciosas del virus.
En el sector de la Base O’Higgins, el muestreo realizado en islas cercanas permitió identificar varios individuos muertos considerados sospechosos, entre ellos pingüinos papúa y lobos finos antárticos.
Hasta la fecha del informe, se confirmaron dos casos positivos compatibles con Influenza Aviar Altamente Patogénica H5N1 en lobo fino antártico, mientras que otros casos continúan en proceso de evaluación y confirmación diagnóstica.
Por su parte, en la Base Escudero, los equipos de monitoreo desarrollaron actividades sistemáticas en distintos sectores de la Isla Rey Jorge. Allí se registraron aves marinas y pingüinos muertos clasificados como sospechosos; sin embargo, al cierre del reporte no se habían confirmado casos positivos, aunque algunos permanecen bajo análisis.
DETECCIONES ADICIONALES Y ROL DEL BUQUE BETANZOS
El componente de vigilancia asociado al Buque Betanzos mantuvo una presencia activa en sitios priorizados a lo largo de su ruta logística.
- En este contexto, se confirmó la presencia del virus Influenza Aviar Altamente Patogénica H5N1 en un cormorán antártico en Bahía Margarita, lo que refuerza la evidencia de circulación viral en distintas especies y zonas del continente.
El equipo de FAVET involucrado en estas tareas está conformado por estudiantes de pregrado, estudiantes de doctorado e investigadores especializados en virología y farmacología veterinaria, lo que demuestra un enfoque formativo y multidisciplinario que fortalece las capacidades científicas nacionales.
CAMBIOS EN LOS PATRONES DE DETECCIÓN Y NUEVAS PREGUNTAS CIENTÍFICAS
Más allá de las confirmaciones actuales, la información recopilada durante las últimas temporadas sugiere un cambio dinámico en los patrones de detección del virus.
- Durante el verano austral 2022–2023 no se registró evidencia de Influenza Aviar en la Antártica.
- Posteriormente, en la temporada 2023–2024, las detecciones ocurrieron hacia el final del período estival y se asociaron principalmente a skuás pardas.
- En contraste, durante la temporada 2024–2025 se observaron numerosos casos en skuás y, además, se detectó el virus en lobos finos antárticos desde etapas tempranas de la temporada.
- En la campaña actual 2025–2026, en cambio, se han reportado menos casos totales, pero una mayor proporción de mortalidad en lobos finos antárticos.
Si este patrón se confirma tras el análisis completo de las muestras, podría tener implicancias relevantes para comprender la dinámica de transmisión entre especies, el impacto del virus en comunidades clave del ecosistema antártico y la evolución de la Influenza Aviar en ambientes extremos.
UN TRABAJO DE LARGO PLAZO Y PROYECCIÓN FUTURA
Estos resultados se insertan en un esfuerzo sostenido de largo plazo liderado por el INACH y por investigadores del Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN), quienes durante más de una década han contribuido al conocimiento de la influenza A en la región.
- Entre los hitos más relevantes se encuentra la primera detección de un virus influenza en la Antártica, correspondiente al subtipo H11N2, reportada en 2014, así como detecciones posteriores de influenza H5N5 de baja patogenicidad.
Finalmente, de cara a las próximas semanas, el equipo continuará con el programa de vigilancia y completará el análisis de las muestras pendientes.
- Asimismo, se avanzará en la secuenciación genética de los virus detectados, con el objetivo de aportar evidencia sobre su origen, diversidad y dinámica de circulación.
La confirmación de Influenza Aviar en la Antártica por tercer año consecutivo refuerza la necesidad de mantener una vigilancia constante y coordinada, clave para la conservación de la fauna silvestre y la prevención de la diseminación del virus hacia otras regiones y especies.
Fuente: Con información de la Universidad de Chile.

