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El metopreno como pilar principal en los programas de control de insectos en avicultura

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La presión de insectos en explotaciones avícolas intensivas constituye un problema sanitario, productivo y de bioseguridad. Especies como Musca domestica (mosca doméstica) o escarabajos de la cama (Alphitobius diaperinus) encuentran en la gallinaza y en la cama de las aves un sustrato óptimo para su desarrollo, favorecido por condiciones de elevada materia orgánica, humedad, temperatura y densidad de los animales.

El control convencional ha pivotado históricamente sobre el uso de insecticidas adulticidas (principalmente piretroides y neonicotinoides).

Sin embargo, este enfoque presenta limitaciones relevantes desde el punto de vista técnico: acción puntual, escasa persistencia en entornos con alta carga orgánica, desarrollo de resistencias y, fundamentalmente, ausencia de control sobre los estadios inmaduros.

Dado que más del 80% de la población de insectos en una explotación se encuentra en fase larvaria o pupal, la intervención exclusiva sobre adultos resulta insuficiente para romper el ciclo biológico.

En este contexto, la incorporación de reguladores del crecimiento de insectos (IGRs) en programas de manejo integrado de plagas representa una estrategia racional y basada en la fisiología del insecto.

El metopreno, perteneciente al grupo de los juvenoides, actúa como análogo sintético de la hormona juvenil (JH), interfiriendo en los procesos endocrinos que regulan la metamorfosis. Su mecanismo de acción impide la transición normal de larva a pupa y de pupa a adulto, generando individuos inviables, con alteraciones en la cutícula y fallos en la ecdisis. A diferencia de los adulticidas neurotóxicos, el metopreno no produce mortalidad inmediata, sino una supresión progresiva de la población al impedir la emergencia de adultos fértiles.

Desde el punto de vista operativo, el metopreno presenta varias ventajas clave en avicultura:

La correcta aplicación en campo requiere un enfoque dirigido a los puntos críticos de desarrollo larvario: acumulaciones de gallinaza, áreas bajo slats en sistemas de puesta, fosos de estiércol…

En este marco, Bioplagen ha reinventado su gama Larvigen, específicamente formulada para adaptarse a las exigencias técnicas de la producción avícola moderna:

Larvigen Secure: formulación con metopreno al 10% combinado con aceite de Neem al 3%. Esta asociación potencia la acción larvicida mediante un efecto sinérgico. Está especialmente indicado para tratamientos focalizados en gallinaza y zonas de alta humedad, donde se concentra la oviposición. Su uso se orienta a estrategias preventivas y de mantenimiento poblacional.

› Larvigen Pro: diseñado para situaciones de elevada presión de insectos, integra metopreno (3%) con cipermetrina (5%) y geraniol (0,1%). Esta combinación confiere un doble efecto: interrupción del desarrollo larvario y acción adulticida por contacto. Lo que permite una reducción rápida de la carga de adultos junto con un control sostenido de las generaciones siguientes, optimizando la intervención en escenarios críticos.

La eficacia de estas formulaciones ha sido validada en condiciones de campo por el laboratorio independiente IZIgroup.

Desde una perspectiva veterinaria, la implementación de IGRs como el metopreno debe integrarse dentro de un programa global que incluya:

En conclusión, el uso estratégico de metopreno en avicultura permite abordar el control de insectos, actuando sobre los estadios críticos del ciclo biológico.

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