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Crisis sanitaria avícola en Valladolid por Newcastle

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La crisis sanitaria avícola en Valladolid se amplía por la enfermedad de Newcastle

La enfermedad de Newcastle continúa generando preocupación en el sector avícola de Castilla y León. La crisis sanitaria declarada en la provincia de Valladolid ha ampliado su área de restricción y vigilancia, afectando ya a una superficie de gran extensión en torno a las explotaciones donde se han confirmado focos de la enfermedad.

El avance de los brotes ha obligado a reforzar las medidas de control sanitario, vigilancia epidemiológica y bioseguridad en las granjas avícolas de la zona. La enfermedad de Newcastle es una patología vírica altamente contagiosa que afecta a aves domésticas y silvestres, y que puede provocar importantes consecuencias productivas y sanitarias en explotaciones avícolas.

Nuevas zonas bajo vigilancia sanitaria

La aparición de nuevos focos en Valladolid ha llevado a las autoridades veterinarias a establecer zonas de restricción alrededor de las explotaciones afectadas. Estas áreas incluyen zonas de protección y vigilancia, donde se aplican limitaciones al movimiento de aves, productos avícolas, vehículos, materiales y personas relacionadas con las granjas.

Estas medidas buscan reducir el riesgo de propagación del virus y evitar que la enfermedad alcance nuevas explotaciones. En los últimos días, los focos detectados en Valladolid han afectado a diferentes tipos de producción, incluyendo pollos de engorde, gallinas ponedoras y aves de recría, lo que refuerza la necesidad de actuar con máxima prudencia. Según informaciones recientes, los focos confirmados en Valladolid han afectado a cerca de un millón de aves entre broilers, ponedoras y pollitas de recría.

Bioseguridad y vacunación, claves para contener la enfermedad

Ante esta situación, las autoridades han insistido en la importancia de reforzar la bioseguridad en las explotaciones avícolas. Entre las medidas recomendadas se encuentran el control estricto de accesos, la desinfección de vehículos y equipos, el uso adecuado de ropa y calzado exclusivo, la limitación de visitas y la vigilancia de cualquier signo clínico compatible con la enfermedad.

La Junta de Castilla y León también ha establecido la vacunación obligatoria frente a la enfermedad de Newcastle en explotaciones avícolas de producción y reproducción, con aplicación en Valladolid y Segovia desde el 1 de agosto, y en el resto de la comunidad desde el 1 de septiembre. La resolución contempla al menos dos dosis para garantizar un nivel adecuado de inmunización.

Aunque la vacunación no impide al cien por cien la infección, sí contribuye a reducir el riesgo de contagio y la cantidad de virus excretado por las aves infectadas, lo que ayuda a limitar la diseminación hacia otras granjas.

Medidas estrictas tras la confirmación de un foco

Cuando se confirma un foco, las autoridades aplican medidas inmediatas como la inmovilización de la explotación afectada, la realización de una encuesta epidemiológica, el vaciado sanitario y la destrucción de materiales que puedan vehiculizar el virus, como cadáveres, pienso, cama o estiércol contaminado.

También se establecen zonas de protección y vigilancia en torno al foco, siguiendo los protocolos sanitarios previstos para evitar la propagación de la enfermedad. En focos anteriores de Valladolid, el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete confirmó por PCR la presencia de una cepa velogénica del virus, una variante de alta virulencia que obliga a extremar las medidas de control.

Un reto para el sector avícola

La evolución de la enfermedad de Newcastle en Valladolid representa un nuevo desafío para la sanidad aviar y para la actividad productiva del sector. La rapidez en la detección de sospechas, la comunicación con los servicios veterinarios oficiales y la aplicación rigurosa de las medidas de bioseguridad serán determinantes para frenar la expansión del virus.

El sector avícola afronta esta situación con máxima atención, especialmente por el impacto que puede tener en la producción, en los movimientos comerciales y en la confianza sanitaria de las explotaciones. La prioridad ahora es contener los focos activos, proteger las granjas cercanas y evitar que la enfermedad se extienda a nuevas zonas.

En este contexto, la vigilancia continua, la vacunación, la bioseguridad y la coordinación entre administraciones, veterinarios y productores se consolidan como herramientas esenciales para afrontar una crisis sanitaria que exige rapidez, rigor y responsabilidad por parte de todos los agentes implicados.

Fuente: Diario de Valladolid, Junta de Castilla y León, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y Cadena SER.

 

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