Desde la Provincia de Entre Ríos, tuvimos la oportunidad de conversar con Emerson Roth, Gerente Comercial y uno de los propietarios de Roth S.R.L., una de las empresas más importantes de la avicultura de postura en Argentina.
Con más de 60 años de historia familiar, Roth S.R.L. opera bajo la marca HuevoCampo, con un modelo de integración vertical que abarca desde la producción de granos hasta la distribución del huevo al consumidor final.
En un momento clave para la agroindustria, la avicultura argentina ocupa un lugar estratégico en América Latina y el mundo. Con un consumo interno superior a 360 huevos per cápita y un potencial exportador en crecimiento. Argentina se destaca junto a países como Brasil y México, aportando un modelo propio basado en calidad, trazabilidad y profesionalismo empresarial.
En esta entrevista, Emerson nos comparte cómo la empresa ha logrado posicionarse entre las principales productoras de huevo del país, apostando por la calidad, la trazabilidad, la bioseguridad y la innovación constante. También reflexiona sobre los desafíos del contexto argentino actual, la necesidad de políticas públicas que apoyen a los productores nacionales y cómo se preparan para un mercado global cada vez más competitivo.
HuevoCampo se posiciona como una de las principales marcas de huevos en Argentina. ¿Dónde se sitúa actualmente a nivel nacional?
Estamos entre los productores más reconocidos de la industria podríamos decir. La verdad es que el mercado argentino está creciendo bastante, así que nuestra posición productiva puede variar un poco año a año.
¿Cuál es el volumen diario de producción de huevos en su planta y a través de qué canales se distribuye?
Nuestra planta produce y despacha alrededor de 700.000 huevos diarios, distribuidos directamente a nuestras sucursales en el Litoral, Centro Este y sur Oeste del país mediante nuestros propios camiones, asegurando frescura y control total de la producción.
Desde su punto de vista, ¿cuál cree que ha sido la clave para mantenerse siempre en la cima?
Considero que la clave es la dedicación y la constante búsqueda de mejora. Donde no existe interés por crecer o mejorar, estamos perdidos. No obstante, en cada conversación que mantengo con mis hermanos o primos, surge alguna idea nueva para optimizar procesos.
En otras palabras, si no mejoramos, no cambiamos, y si no cambiamos, nos quedamos estancados. Esa filosofía está profundamente arraigada en nosotros y en la empresa.
¿Qué beneficios obtienen al integrar toda la cadena productiva?
La ventaja es exponencial. No solo producimos nuestros propios granos, sino que producimos exactamente el grano que necesitamos para nuestra genética animal. Cuando no teníamos capacidad de producción de granos, debíamos comprar granos en el mercado, que muchas veces no era adecuado para obtener los resultados que deseábamos. Este año logramos la integración total, lo que nos permite producir nuestros alimentos de consumo propio.
“No solo tenemos el grano, sino que producimos el grano que realmente queremos y necesitamos para nuestra genética animal.”
¿Tienen previsto algún horizonte de tiempo aproximado para evaluar la posibilidad de comercializar los excedentes?
Sí, lo hemos analizado y la idea es considerar esa posibilidad una vez que hayamos cumplido nuestra meta de producir para nosotros mismos. Como mencionaba, este año logramos esa finalidad. La idea es seguir adquiriendo tierras, que es parte de nuestros planes, pero la comercialización de grano sería algo para un futuro lejano, no inmediato.
Nuestro objetivo principal era alcanzar la integración, y lo logramos. Una vez que tengamos excedentes, sí podríamos pensar en comercializar grano.
Ustedes controlan toda la cadena, desde la producción de grano hasta el consumidor. ¿Cuál es el eslabón que más desafíos les presenta?
Uno de los mayores desafíos es el manejo del guano, que en otros países se conoce como cama. En Argentina no hay un sistema desarrollado para convertirlo en abono. Nosotros ya lo aplicamos en nuestros campos, con rendimientos excelentes.
Nosotros estamos trabajando para transformarlo en un fertilizante orgánico aprobado oficialmente, con incluso potencial para exportación.
Con respecto a la Influenza Aviar que está afectando a la industria avícola ¿Cómo protegen sus granjas frente a este tipo de enfermedades?
Hemos blindado nuestras instalaciones. Implementamos fumigación en todos los accesos, controlamos el ingreso de terceros, utilizamos arcos de fumigación para personas y vehículos, y adaptamos los galpones a un sistema de túnel cerrado con aireación forzada. Todo para minimizar riesgos de contagio.
¿Continúan con la producción de biodiésel, o ha cambiado el enfoque de este proyecto?
Hace unos seis años lo utilizábamos, sobre todo para nuestra propia flota de transporte y maquinaria, cuando los valores eran favorables. Actualmente, debido a cambios en los costos y la situación del mercado, conviene vender el aceite de soja que producir biodiésel.
En relación con el modelo CFT, ¿cómo garantiza este sistema la trazabilidad y la calidad de los huevos hasta llegar al consumidor?
Es un sistema totalmente automatizado. Desde que la gallina pone el huevo, este viaja por cintas hasta la sala de clasificación. Allí se desinfecta, se clasifica, se sella con información de trazabilidad, y luego se coloca en el envase correspondiente para ser enviado al consumidor final. Nadie toca el huevo en todo el proceso.
“Desde que la gallina pone el huevo en la jaula hasta que es recibido por el consumidor en su mesa, nadie lo tocó.”
En un mercado con tanta competencia, ¿qué diferencia a HuevoCampo de otras marcas?
La principal diferencia es que nosotros sellamos cada huevo con la marca, la fecha de postura y el tamaño. Muchas empresas solo marcan la caja y cuando el consumidor compra huevos sueltos, la marca desaparece. Nosotros garantizamos frescura y trazabilidad hasta la mesa del consumidor.
“Hacemos hincapié en sellar el huevo no solamente con la marca, sino con la fecha de postura y con el tamaño del huevo.”
Ante las recientes políticas agrícolas, ¿cómo incide la reducción de retenciones en el sector avícola respecto al de granos?
El agro, es una parte fundamental del país y genera gran parte de los ingresos por exportaciones de granos y en cuanto a la avicultura, el sector es un consumidor muy destacado.
En Argentina, la baja de retenciones anunciada por el gobierno ha beneficiado principalmente a los productores de granos, no así a los que transformamos esa materia prima en proteína.
Para nosotros, que producimos huevos, la medida no ha tenido un impacto significativo; es más favorable para quienes exportan granos.
¿Qué haría falta para que Argentina se consolide como gran exportador en la región?
Se necesita continuidad en las políticas económicas, especialmente en la baja de retenciones. Tenemos recursos naturales y climáticos excepcionales, pero sin un marco político y económico estable, no podemos competir efectivamente en exportación.
Respecto a sus planes de inversión, ¿qué prioridades tienen para los próximos años?
Nuestra prioridad inicial es aumentar la producción. Paralelamente, queremos avanzar en la gestión responsable del guano; ya tenemos un proyecto definido que estamos muy cerca de concretar.
- A futuro, planeamos continuar desarrollando la parte relacionada con las tierras. Ese es el orden de prioridades que nuestra empresa seguirá durante los próximos cinco años.
¿Cuáles son los principales desafíos de gestionar una empresa familiar en Argentina?
La burocracia y la carga impositiva constituyen obstáculos importantes. Aunque existe voluntad de incentivar la producción, los costos y los trámites necesarios para iniciar un proyecto son muy elevados. Si esta situación no cambia, sólo quienes cuentan con capital podrán emprender, dejando fuera a quienes poseen buenas ideas, pero carecen de recursos financieros.
¿Cómo afecta el cambio de gobierno al sector avícola y a la competitividad de su empresa?
Existen diferencias en las medidas adoptadas que no siempre protegen al productor avícola argentino. Hoy competimos con gigantes como Brasil, cuyos costos son mucho menores y cuyas importaciones no enfrentan restricciones, lo que dificulta nuestra competitividad. Sería importante que el gobierno considere medidas que realmente ayuden y favorezcan al productor local.
¿Cómo logra su empresa retener a los trabajadores en zonas rurales?
Es un desafío constante, ya que muchos jóvenes prefieren la vida urbana y el acceso a servicios, entretenimiento y redes sociales. En nuestro caso, al estar en un pueblo pequeño, conseguimos personal para tareas específicas del campo, pero sostenerlo requiere ofrecer un buen salario y ser flexibles con sus necesidades de trasladarse a la ciudad.
- La clave es combinar remuneración adecuada con condiciones que les permitan sentirse parte de la sociedad.
Mirando al futuro, ¿qué espera para la alimentación de las próximas generaciones?
Espero que las próximas generaciones consuman mucho huevo. Creo que vamos hacia una sociedad más inteligente y consciente de la importancia de una alimentación sana. Personalmente, pienso que eso es algo que debemos fomentar desde la familia y la educación.
Esto me hace pensar que el consumo de alimentos saludables, como el huevo, fuente de proteínas y nutrientes esenciales, seguirá creciendo y que las futuras generaciones serán más conscientes y selectivas en su alimentación.

