El sector avícola en Colombia cerró 2025 con resultados históricos que fortalecen sus perspectivas para 2026. En efecto, la producción alcanzó 2,0 millones de toneladas de carne de pollo y 19.403 millones de unidades de huevo, impulsada principalmente por una demanda interna sólida y sostenida. Como resultado, el consumo per cápita se elevó a 37,8 kg de pollo y a un promedio inédito de 365 huevos por habitante al año.
- Asimismo, este dinamismo productivo se apoyó en un inventario de 216,1 millones de aves, lo que evidencia la magnitud del sistema. De manera complementaria, la estructura tecnificada del sector se concentró en un 71,7% en regiones estratégicas como el departamento de Santander y el departamento de Valle del Cauca, consolidando así polos de eficiencia y escala productiva.
INERCIA EXPANSIVA HACIA 2026: PRODUCCIÓN Y GENÉTICA COMO MOTORES CLAVE
De cara a 2026, el sector mantiene una inercia expansiva sustentada en el ciclo de alojamiento de aves realizado durante el año anterior. En consecuencia, las proyecciones apuntan a un crecimiento del 3,7% en la producción de carne de pollo, alcanzando aproximadamente 2,1 millones de toneladas.
Sin embargo, este crecimiento no ocurre de manera aislada. Por el contrario, se apoya en una estrategia robusta de aseguramiento genético.
- Durante 2025, el sector registró importaciones récord por US$ 45,9 millones, lo que garantizó un flujo constante de alta genética.
- Además, las exportaciones de material genético se duplicaron, superando las 4.326 toneladas, lo que demuestra una creciente sofisticación del clúster avícola colombiano.
TENSIONES DEL MERCADO: SOBREOFERTA Y PRESIÓN EN PRECIOS
A pesar del panorama positivo, el inicio de 2026 presentó desafíos relevantes. En particular, una sobreoferta estacional generó presiones en la rentabilidad del sector, lo que provocó una contracción del 8,5% en los precios mayoristas del huevo durante el primer trimestre.
- No obstante, esta situación se interpreta como un ajuste temporal dentro de un ciclo productivo más amplio. En este sentido, los productores han respondido con mayor eficiencia operativa y planificación del ciclo de cría, buscando estabilizar el mercado y sostener el crecimiento proyectado.
COMERCIO INTERNACIONAL: OPORTUNIDADES Y RIESGOS ESTRATÉGICOS
En el ámbito externo, el sector avícola colombiano enfrenta un escenario mixto. Por un lado, se abre una oportunidad significativa de expansión hacia mercados en Asia y Medio Oriente, además de la consolidación del acceso de huevos a los Estados Unidos de América.
- Por otro lado, emerge un riesgo crítico asociado a las relaciones comerciales con Ecuador, país que representa el 49,8% del valor de las exportaciones del sector. Existen reportes sobre la posible imposición de aranceles del 100%, aunque su implementación total aún es incierta debido a versiones contradictorias.
De confirmarse estas medidas, el impacto sería considerable. No solo se vería afectada la rentabilidad del clúster exportador colombiano, sino que también se comprometería la seguridad alimentaria ecuatoriana, que depende en un 80% de la genética avícola proveniente de Colombia.
GOBERNANZA SECTORIAL Y GESTIÓN DE RIESGOS
Ante este panorama, actores institucionales clave como la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (FENAVI) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) han asumido un rol central en la gestión de riesgos. En conjunto, priorizan la mitigación de riesgos sanitarios, la estabilidad del comercio internacional y la búsqueda de soluciones técnicas frente a las tensiones arancelarias.
Además, estas entidades promueven una agenda estratégica orientada a fortalecer la competitividad del sector, diversificar mercados y garantizar la sostenibilidad productiva en el largo plazo.
CONCLUSIÓN
En síntesis, el sector avícola colombiano avanza hacia 2026 con un crecimiento proyectado del 3,7%, respaldado por altos niveles de producción, innovación genética y eficiencia regional. Sin embargo, también enfrenta desafíos relevantes relacionados con la volatilidad de precios y las tensiones comerciales internacionales.
Aun así, gracias a su capacidad de adaptación y al liderazgo institucional, el sector se posiciona como uno de los pilares más dinámicos de la agroindustria en la región, con potencial de consolidarse aún más en los mercados globales en los próximos años.

