
Bioseguridad
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Desde el año 2020, el virus de la Influenza Aviar subtipo H5N1 ha ido avanzando en su adaptación a diferentes especies animales de aves y mamíferos. En cada escenario, una nueva oportunidad de adaptación a mamíferos y, por tanto, mayor posibilidad de aproximación al ser humano (Pérez-Ramírez e Iglesias, 2024).
Debemos recordar que en 2020 un nuevo virus se rediseñó a partir de fragmentos del ancestro subtipo H5N1 (año 1997, inicio de la panzootía), y de otros subtipos, así como de numerosas mutaciones.
A diferencia de su versión original, esta nueva variante presenta una alta virulencia no sólo en aves domésticas sino también en aves silvestres, produciendo en estas últimas un tropismo nervioso muy marcado que produce mortandades hasta ahora inéditas.
Sin embargo, según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), la Influenza Aviar (I.A.) puede atravesar la barrera de las especies e infectar a diferentes mamíferos como roedores, hurones, cerdos, gatos, tigres, perros o caballos.
En este sentido, en 2021, la infección / enfermedad por el subtipo H5N1 se notificó en más de 50 especies de mamíferos silvestres (p. ej., focas, leones marinos, delfines, osos, felinos silvestres, zorros, hurones, mapaches y un largo etcétera) en diferentes áreas geográficas del mundo, sobre todo en América y Europa. En estos casos se pudo confirmar la infección intraespecífica entre mamíferos marinos (p. ej., entre focas).
En 2024, científicos españoles describen un brote masivo de Influenza Aviar Altamente Patogena (IAAP) letal en la Antártida.
De hecho, esta expedición de carácter internacional detecta decenas de cadáveres de págalos antárticos (Stercorarius maccormicki) y confirma que la enfermedad se extiende por el «continente virgen». Un año más tarde, esta misma expedición, dirigida por el virólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Antonio Alcamí, confirma la presencia de IAAP subtipo H5N1 en 188 animales de 13 especies diferentes (aves y mamíferos)

Fotografía 1. Granja de visones.
Efectivamente, en octubre de 2022 se describe un brote en Galicia que conlleva el sacrificio sanitario de 50 000 visones americanos; otros países como Finlandia registran focos en 2023 en granjas de visones, perro mapache y zorro ártico.
Desde el punto de vista epidemiológico el origen más frecuente de estas infecciones se encuentra en las aves silvestres, habiéndose descrito también la infección intraespecífica entre los visones afectados. Dos características son de especial interés en los virus IAAP H5N1 aislados de visones:
Las especies peleteras son muy sensibles a los virus respiratorios (p. ej., SARS-CoV-2), garantizando el sistema de crianza intensiva la posible interacción entre animales y humanos.
Aunque la rápida notificación de los Servicios Veterinarios Oficiales (SS.VV.OO.) unida a las medidas de prevención ya implantadas con motivo de la pandemia de SARS-CoV-2, propiciaron la minimización de casos humanos.
Dos características son de especial interés en los virus IAAP H5N1 aislados de visones:
Recientemente (21-10-2025), el Ministerio de Sanidad ha publicado un documento sobre prevención, detección precoz y control de gripe aviar en personas expuestas a focos en aves y visones. 
En 2023, un nuevo hospedador mamífero se añade al grupo de animales afectados por este virus.
En diferentes países (Tailandia 2006, Alemania 2007) ya se había descrito la infección natural por el subtipo H5N1 en gatos domésticos, y por otros subtipos de alta virulencia (H7N2) en gatos de refugio (USA 2016).
Sin embargo, es en 2022 (Francia) y sobre todo en 2023 (Polonia, Corea del Sur) cuando esta enfermedad en los gatos adquiere mayor relevancia epidemiológica.
De hecho, en Polonia un total de 14 gatos domésticos fueron sacrificados y otros 11 murieron en distintos lugares del país en uno de los mayores brotes de la enfermedad.
El origen fue la ingestión de carne cruda por exposición oral a aves silvestres (enfermas y/o muertas); los signos clínicos más frecuentes en los gatos enfermos fueron: fiebre, conjuntivitis, signos respiratorios, signos neurológicos y diarrea con sangre.
Los análisis moleculares del virus aislado revelaron dos mutaciones en un gen de la ribonucleoproteína PB2, hallazgo que está íntimamente relacionado con la adaptación del citado virus a células de mamíferos.
En todos los casos descritos en el gato doméstico, el riesgo de exposición al ser humano es considerado bajo y siempre se relaciona con una carencia de medidas de protección adecuadas, así como con una exposición prolongada.
En cualquier caso, los signos desarrollados en personas infectadas a partir de gatos suelen ser leves o muy leves (Centers for Disease Control and Prevention, CDC, 2025).
El último escenario de riesgo zoonótico de este virus lo ocupa la especie bovina.
El subtipo H5N1 clado 2.3.4.4b descrito en Estados Unidos en 2024 no sólo se ha adaptado al ganado bovino, sino que desde este nuevo hospedador se está transmitiendo también a otros mamíferos (p.ej., pequeños rumiantes, gatos), y a la vez, a otras aves.
En los gatos se ha constatado la transmisión natural vía alimentaria mediante la ingestión de leche cruda contaminada de origen bovino. Infección también constatada en ratones vía experimental.
Entre 2024 y 2025, en un total de 1080 granjas lecheras de 16 estados se ha detectado esta infección/enfermedad, con especial relevancia y alerta sanitaria en el estado de California.
La secuenciación del virus demostró una homología genética con el aislado previamente en aves domésticas y silvestres, y también detectado en gatos y mapaches (clado 2.3.4.4b, genotipo B.13.3).
Este clado/genotipo tiene características intrínsecas de adaptación a mamíferos, entre ellas la afinidad a receptores celulares α2,6 asociados a glicanos sialilados predominantes en tejidos de mamíferos (Graziosi et al., 2024).
La transmisión entre bovinos se produce de forma directa (vía aerógena) o indirecta a través de fómites (personal, vehículos, equipos contaminados).
Los signos clínicos son leves e inespecíficos y constan de falta de apetito, bajada en la producción lechera, apariencia espesa de la secreción láctea, como si fuera calostro, y mortalidad inferior al 2 %.
Es importante destacar que el tratamiento térmico de la leche a altas temperaturas inactiva eficazmente el virus, por lo que la seguridad de los productos que se comercializan está garantizada.
En la Unión Europea y Espacio Económico Europeo (EU / EEE), hasta la fecha, no ha habido casos de infección por virus de la Inuenza Aviar H5N1 clado 2.3.4.4b. en ganado bovino.
Finalmente, y también en 2024, EE. UU., detectó por primera vez el virus de la Influenza Aviar en cerdos.
Dado que España no importa ganado bovino, ni carne, ni leche cruda de EE. UU., la probabilidad de exposición a productos o al ganado infectado y consecuente la infección en humanos con virus de la Inuenza Aviar Altamente Patógena H5N1 clado 2.3.4.4b. es nula.
Una granja mixta de aves y cerdos en Oregón fue afectada por el subtipo H5N1, clado 2.3.4.4b, genotipo D.1.2.; confirmando así el peligro extremo de la especie porcina como reservorio de diferentes subtipos de aves y humanos que podrían reorganizarse genéticamente para generar cepas pandémicas, tal y como ocurrió en 2009 con el virus A(H1N1pdm09).
El término pandemia (del griego pan, todo) se utiliza para designar a las epidemias que, por su alta contagiosidad y facilidad de transmisión entre zonas geográficas, afectan a una gran parte de la población mundial.
Es decir, afectan a más de un continente y los casos de cada país ya no son importados, sino que son provocados por transmisión comunitaria.
Según la evidencia epidemiológica descrita hasta la fecha, la transmisión entre personas y, por tanto, la probabilidad de que se generen casos secundarios es baja.

Además, la posibilidad de que se produzca una coinfección con los virus de la Gripe humana estacional (p. ej., H3N2) y el virus de la Influenza Aviar A(H5N1), que podría facilitar el reordenamiento genético y dar lugar a adaptaciones para favorecer la transmisibilidad interhumana, es muy baja.
No obstante, este potencial riesgo debe ser considerado especialmente en trabajadores de granjas de mamíferos susceptibles a la infección (p. ej., cerdos, vacas, visones).
Por otro lado, existen grandes cantidades de aves silvestres y domésticas infectadas en todo el mundo y los saltos a mamíferos son cada vez más frecuentes, (p. ej., vacas o visones), lo cual aumenta las oportunidades de contacto entre animales y humanos.
Además, se han detectado varias mutaciones asociadas con la adaptación del virus de la Influenza Aviar a células de mamíferos que facilitan la unión con los receptores humanos (p. ej., receptores celulares α2,6).
En definitiva, para que este virus llegue a adaptarse totalmente a las personas hacen falta muchos cambios en su genoma.
Conseguir la combinación exacta de mutaciones sería el equivalente a «ganar la lotería», pero teniendo en cuenta su intensa circulación mundial y la gran cantidad de hospedadores a los que se está adaptando, es evidente que este virus está «comprando muchas papeletas» (Pérez-Ramírez e Iglesias, 2024).
Extremar las medidas de bioseguridad en las granjas y, tal y como recomienda el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), realizar la vacunación de Gripe estacional a determinados grupos diana de riesgo como: veterinarios, ganaderos, personal de granjas, cazadores, ornitólogos, agentes de medio ambiente, personal de núcleos zoológicos y/o de Centros de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA), debe ser prioritario.
Lo que se pretende con esta vacunación es evitar la coinfección entre virus humano estacional (p. ej. H3N2) y virus aviar o mamífero (H5N1), para así reducir la potencial posibilidad de intercambio genético entre ambos virus y la generación de nuevas variantes con poder de transmisibilidad entre humanos.
La situación actual del virus de la gripe aviar altamente patógena H5N1, en concreto del clado 2.3.4.4b, genera una preocupación creciente a nivel mundial.
Aunque todavía no estamos ante una pandemia, los indicios de riesgo son cada vez más evidentes.
Los casos en humanos van en aumento, la infección sigue propagándose entre el ganado lechero en Estados Unidos y los brotes en aves de corral continúan apareciendo de forma recurrente. Además, un número cada vez mayor de especies silvestres —tanto aves como mamíferos— se ha mostrado susceptible a la infección por el virus.
Ante este escenario, resulta fundamental actuar para frenar la expansión del H5N1, especialmente en los animales con mayor contacto con las personas. Controlar el brote en el ganado lechero mediante la vacunación, una mejor detección de los casos o una combinación de ambas medidas es una prioridad.
En las regiones donde las aves de corral aún no se vacunan frente al H5N1, esta estrategia debería considerarse seriamente, no solo para proteger la producción avícola, sino también para reducir el riesgo de exposición para los humanos.
También sería importante vacunar a los animales en las granjas peleteras y reforzar la bioseguridad en estas explotaciones (o, como se hizo en Dinamarca y los Países Bajos durante la COVID-19, prohibir la vacunación por completo).
Algunos países, como Finlandia y Austria, ya ofrecen vacunas contra el H5 a personas con mayor riesgo de exposición, como los trabajadores agrícolas, un enfoque muy progresista que los gobiernos de todo el mundo deberían imitar.
Sin embargo, poco puede hacerse para controlar la circulación del virus en la fauna silvestre (o mamíferos), que actúa como reservorio natural.
Por ello, la estrategia más eficaz pasa por proteger a las personas y a los animales domésticos que tienen un mayor riesgo de contacto con el virus.
Existe un riesgo, no nulo y creciente, de que el clado 2.3.4.4b cause la próxima pandemia si se permite que el virus acumule mutaciones adaptativas a mamíferos, especialmente si surgen virus recombinantes con virus de influenza humana estacional. Si bien es imposible cuantificar con precisión el riesgo de pandemia, algunas prácticas reducirán el riesgo general y deben implementarse de inmediato.
Reducir la circulación del virus en especies de importancia agrícola mediante la mejora de las prácticas epidemiológicas y de bioseguridad, así como la vacunación, disminuirá las oportunidades de transmisión zoonótica.
Es fundamental prevenir las infecciones por H5N1 en cerdos, ya que la co-expresión de receptores de ácido siálico alfa-2,3 y alfa-2,6 en ellos los convierte en un huésped ideal para la recombinación de virus de inuenza aviar altamente patógena (IAAP) y virus de inuenza porcina o estacional.
Los esfuerzos de prevención y control deben incluir la información y capacitación del personal en riesgo, el suministro de equipo de protección personal adecuado y la administración de vacunas contra el H5 para reducir los casos de H5N1 en humanos.
Las campañas informativas dirigidas a la población sobre los riesgos del H5N1 y el contacto con la fauna silvestre (incluso en zonas urbanas) probablemente reducirían aún más el riesgo.

Imagen 1. Cartel promocional sobre medidas de protección en los parques de Andalucía.
Otro aspecto clave es la vacunación frente a la gripe estacional, especialmente en personas vulnerables.
Al disminuir los casos de gripe común, se reducen también las posibilidades de coinfección con el H5N1 y, con ello, el riesgo de que se produzcan intercambios genéticos entre virus.
Conviene recordar, no obstante, que el H5N1 lleva décadas bajo vigilancia. Desde 1997 se ha considerado una amenaza potencial y, aunque ha causado infecciones humanas durante más de 25 años, nunca ha llegado a convertirse en un virus pandémico. Este hecho resulta tranquilizador, pero no debe llevar a una falsa sensación de seguridad.
Las variantes actuales del clado 2.3.4.4b se comportan de manera distinta a las cepas históricas de la IAAP H5N1, y la experiencia demuestra que los virus pueden evolucionar de forma inesperada.
No debemos asumir que los virus del clado 2.3.4.4b del H5N1 no evolucionarán hasta convertirse en un patógeno humano en el futuro simplemente porque no lo han hecho en el pasado.
Una pandemia de H5N1, incluso con una letalidad relativamente baja (2 % o inferior), tendría consecuencias devastadoras:
Cada nueva infección por H5N1 en mamíferos incrementa ligeramente ese riesgo.
Por todo ello, el control del clado 2.3.4.4b del H5N1 debe abordarse como una prioridad urgente de salud pública desde una perspectiva One Health, que reconozca la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental.