
Equipos e instalaciones
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Con más de 25 años de trayectoria, Ruben Perelló se ha consolidado como uno de los productores avícolas de referencia en la zona de Arbeca, en Lleida.
Su empresa, Avícola Perelló Pairada, representa la evolución de una explotación familiar tradicional hacia un modelo profesionalizado, altamente tecnificado y con una clara apuesta por la eficiencia energética y el bienestar animal.
Su historia es la de un emprendedor que, desde joven, entendió que la avicultura exige constancia, anticipación y una mentalidad preparada para resolver problemas día tras día.
Ruben creció en una familia dedicada a la agricultura, aunque en casa ya contaban una pequeña granja de 12.000 pollos de su padre Francesc Perelló.

Ese primer contacto marcó el comienzo de un camino que con el tiempo se convertiría en su dedicación principal.
Con solo 20 años ya gestionaba su propia explotación y había alquilado dos naves adicionales, impulsado por un espíritu emprendedor que lo llevó a ampliar su capacidad productiva en muy poco tiempo.
Una empresa con más de 9.000 m² de naves y tres núcleos productivos donde maneja 100.000 pollos y 275.000 codornices, cifra que sitúa a Avícola Perelló Pairada entre las explotaciones más relevantes de la zona.

A lo largo de estos años, Ruben ha consolidado un modelo de manejo basado en la anticipación:
“Mi día a día es pensar constantemente en lo que puede pasar en la granja y adelantarme a los problemas. Con los años aprendes que las cosas siempre ocurren en sábado o domingo”, comenta.

UN MODELO PRODUCTIVO DIVERSIFICADO Y ALTAMENTE TECNIFICADO
Avícola Perelló opera tres núcleos que combinan producción de pollo y de codornices.
Ambas empresas se encuentran a menos de 12 km de sus instalaciones, lo que facilita la logística y reduce costes.
El ciclo de engorde de la codorniz es más corto que el del pollo, con aproximadamente 30–33 días, seguido de 15–18 días de vacío sanitario, lo que permite realizar alrededor de siete ciclos al año.

En el manejo ambiental, las necesidades también son distintas:
“Las codornices pequeñas requieren más temperatura, pero cuando crecen ya no necesitan tanta. No existe ninguna granja de codornices que tenga cooling, bajando 5 o 7 grados ya es suficiente”, explica.

En materia energética, las instalaciones destacan por incorporar soluciones sostenibles que reducen la dependencia de combustibles fósiles.
A ello se suma que el 45% de la energía consumida proviene de placas solares, con autoconsumo directo en cada núcleo, una apuesta por la autosuficiencia que se ha convertido en un eje estratégico para la viabilidad económica a largo plazo.

La combinación de eficiencia energética, automatización y manejo técnico ha permitido a Avícola Perelló mantener unos costes muy ajustados, alcanzando excelentes rendimientos productivos sin comprometer el bienestar animal.
El sistema de control climático de SKOV, instalado en sus naves, es una herramienta clave para lograrlo.
MÁS DE UNA DÉCADA DE COLABORACIÓN CON AGRENER: TECNOLOGÍA, PRECISIÓN Y CONFIANZA
En 2011, Ruben conoció a Agrener gracias a otro productor de la zona. Visitó una de sus instalaciones y quedó especialmente impresionado por el diseño de la ventilación.
“Ventilar todo el mundo sabe hacerlo, pero ventilar mínimos es otra historia. Agrener me ha demostrado que son especialistas en ello”, recuerda.
Ese fue el inicio de una colaboración que ya suma más de una década y que ha marcado la evolución técnica de todas sus explotaciones posteriores.
La primera intervención de Agrener fue la transformación completa de una nave, con un resultado que superó sus expectativas.
Desde entonces, la empresa ha desarrollado cinco o seis naves adicionales para Avícola Perelló, consolidándose como su proveedor de referencia en climatización, ventilación y equipamiento.
El factor determinante ha sido siempre la precisión en los mínimos: en codornices, un margen inadecuado puede generar problemas importantes.
“Con otros sistemas siempre nos sobraba o nos faltaba aire. En cambio, con Agrener tenemos un control absoluto, es excelente”, afirma.

El trabajo conjunto se ha basado en soluciones de alta eficiencia, destacando la tecnología combi–túnel instalada en la última nave de pollos, estrenada hace apenas unos meses.
Este sistema permite una transición inteligente entre ventilación mínima, transición y túnel, optimizando el consumo energético sin perder rendimiento productivo.
La integración con los sistemas SKOV que comercializa Agrener aporta una capa adicional de precisión en el control ambiental, adaptando los parámetros al comportamiento real de las aves en cada momento.
Para Ruben, Agrener destaca por su orientación a la innovación y por su capacidad para ofrecer soluciones ajustadas a las necesidades de cada especie.
“La tecnología que venden siempre busca minimizar costes y ser eficiente sin afectar a su calidad. Por eso, desde que empecé, siempre he contado con ellos”, concluye.