Salvador Castelló y Sala (1799-1867) tuvo una destacada trayectoria como comerciante, estableciéndose en Matanzas (Cuba) y dedicándose a la producción y comercio de azúcar.
Cuando regresó a su Arenys de Mar natal, se hizo con el antiguo convento de Capuchinos y sus pertenecidos (hacía 1858) y en ellos estableció en 1864 una finca de estilo colonial a la que llamó Paraíso, en recuerdo del complejo azucarero que había poseído en Cuba y que llevaba ese mismo nombre.
Contaba la finca con una huerta, dedicada especialmente al cultivo del naranjo y del peral, extensos invernaderos, además de un parque y amplios jardines. Salvador Castelló Sala llegó a exponer su invernadero para plantas exóticas en la Exposición Universal de París de 1867, siendo premiado con una medalla de plata. Desgraciadamente, ese mismo año fallecería.
Fruto del matrimonio Castelló Carreras, cuatro años antes del fallecimiento del padre, había nacido Salvador. Este realizó los estudios de bachillerato en Ciencias Naturales en Barcelona y en 1880, con 17 años, partió a Bélgica para cursar los estudios de Agronomía en la prestigiosa Escuela de Gembloux.
| Allí se especializó fundamentalmente en avicultura y en colombofilia (palomas mensajeras). |

Foto 1.Edificio de estilo colonial erigido como vivienda en 1864 por Salvador Castelló Sala en su finca Paraíso en Arenys de Mar (Foto: R.E.O.S.A.)..
Tras acabar los estudios de Agronomía y realizar una gira por los principales establecimientos avícolas de Europa, Salvador Castelló retornó a Arenys de Mar.
LA FUNDACIÓN DE GRANJA PARAÍSO
Ya establecido en Arenys de Mar, todo el bagaje avícola que había adquirido Salvador Castelló Carreras lo orientó hacia la transformación de la quinta de recreo en un centro avícola, al estilo de las granjas avícolas que había conocido en Inglaterra, Francia y Bélgica. En 1894 pudo ya inaugurar Granja Paraíso. La había dotado con aproximadamente 2.000 gallinas que ocupaban las 4 has de lo que originariamente eran la huerta y los parques. Construyó módulos de reproducción, una torre palomar, una zona de hidromadres (madres artificiales), parques cerrados para los polluelos, en lo que antes eran los invernaderos, y una zona de incubación artificial ubicada en la parte trasera y baja de la residencia.

Foto 2. Vista general de Granja Paraíso con el parque de reproductores en primer término. A la izquierda asoma la residencia (Fototipia Thomas).
SALVADOR CASTELLÓ CARRERAS, GRAN LÍDER DE LA INCIPIENTE AVICULTURA ESPAÑOLA
A partir de entonces, Salvador Castelló se erige como el gran líder de la incipiente avicultura española. El 2 de mayo de 1896, en las instalaciones de Granja Paraíso, inaugura oficialmente la Escuela de Avicultura de Arenys de Mar, segunda que se implantó en el mundo tras la establecida en 1888 por el gran avicultor francés Roullier Arnoult en la población de Gambais-les-Houdan.
Ese mismo año de 1896, en el mes de agosto, comienza la publicación de la revista La Avicultura Práctica, órgano de expresión de la Escuela y escaparate de la Granja, primera revista avícola de habla hispana en el mundo.
Así mismo, con animales de la Granja, organiza en el mes de diciembre en Barcelona la primera exposición de avicultura propiamente dicha celebrada en España, cuya recaudación fue destinada al Sanatorio Provincial y Municipal de Barcelona para el socorro de los enfermos y heridos en la campaña de Cuba y Filipinas.
En 1898, mediante una convocatoria a través de la revista La Avicultura Práctica, crea la Sociedad Nacional de Avicultores de España, de la que fue fundador y primer presidente.
Un año más tarde, en 1899 publica la obra Avicultura, obra cumbre en España sobre esta ciencia y, en 1902, organiza la primera gran exposición avícola internacional, que tuvo lugar en los Jardines del Parque del Buen Retiro de Madrid.Un año más tarde, en 1899 publica la obra Avicultura, obra cumbre en España sobre esta ciencia y, en 1902, organiza la primera gran exposición avícola internacional, que tuvo lugar en los Jardines del Parque del Buen Retiro de Madrid. Su capacidad creativa, de trabajo, organizativa e innovadora parecía no tener límites.

Foto 3. Primeros estudiantes de la Escuela, correspondientes a los cursos de 1896 y 1897, junto con el director. De pie, de izda a dcha: Hilario Papell, Juan Codó, Juan Juvany, Francisco Sanmartí, Antonio Marco, Agustín Anoro, Leandro Albero y José Matosas. Sentados: Pedro Nogueras, Francisco Castelló, el director Salvador Castelló, Pedro M. Puig y Gabriel García (La Avicultura Práctica, 1897).
GRANJA PARAÍSO, CUNA DE IMPORTANTES INNOVACIONES
Salvador Castelló fue tremendamente creativo e innovador. Así, entre 1897 y 1898, consigue patentar (con Real privilegio de invención) un modelo de incubadora y otro de hidromadre a los que denominó “Incubadora Paraíso” e “Hidromadre Castelló”, respectivamente.
| La “Incubadora Paraíso” la ideó partiendo del modelo francés de Roullier Arnoult, pero dotándolo de mayor solidez y permitiendo un montaje más sencillo. Con dos opciones energéticas, gas o carbón, y dos capacidades, 120 o 200 huevos, anunció y comercializó por toda España estos modelos cuyo precio oscilaba entre 200 y 250 pesetas. |

Foto 4. Incubadora Paraíso (Vehil, 1898)
| Otra invención de gran éxito de Granja Paraíso fue el primer pienso concentrado español para gallinas, que con el nombre de Rancho Castelló Paraisina puso en el mercado en 1904. |
Para ello, había establecido en las instalaciones de Granja Paraíso una de las primeras “fábricas de pienso” conocidas en España.
| En cuanto a la “Hidromadre Castelló”, pensada para albergar los pollitos tras su nacimiento en las incubadoras, la dotó de un módulo de calefacción en base a carbón, completado con un parque y una zona de invernadero que permitía la cría y recría de las aves al aire libre hasta los 3 meses de edad. Su precio varió entre las 285 pesetas para los modelos de capacidad para 100 pollitos y las 375 pesetas para los de 200 pollitos. |
En ambos casos, con la compra del equipo se regalaba el folleto “Incubación y cría industrial de polluelos”, en el que Salvador Castelló explicaba el funcionamiento de dichos aparatos.

Foto 5. Salvador Castelló (dcha.) en la granja Paraíso con las hidromadres de su invención (Ed. Toldrá, 1899).
| Así se describía el nuevo producto: “El Sr. Castelló creyó ver en el pan uno de los elementos más apropiados para las gallinas, mas no el pan de trigo, cuyo elevado precio haría imposible su suministro, sino en un pan especial de cebada y maíz mucho más económico y más nutritivo. Obtenido el procedimiento de elaboración, desecación y trituración del pan, el Sr. Castelló halló el medio de asociar á aquél materias grasas y elementos altamente azoados de extraordinaria potencia nutritiva, adicionando á la mezcla, para hacerla más completa, gravilla de ostras, cuya eficacia para activar la puesta ha sido advertida. Compuesta la mezcla y debidamente sazonada, forma un verdadero rancho fácil de expedir en sacos y que por constituirse materias que todas ellas han sido convenientemente desecadas, es de conservación indefinida”. |

Foto 6. Instalaciones de la fábrica en Arenys de Mar (La Avicultura Práctica, 1904).

Foto 7. S. Castelló mostrando “La Clueca Perpetua” (La Avicultura Práctica, 1917).
Una nueva invención fue presentada por Salvador Castelló en 1917. Se trataba de “La Clueca Perpetua”, una incubadora de formato circular y pequeñas dimensiones dirigida a avicultores. aficionados.
| Finalmente, otro trabajo de gran mérito llevado a cabo en Granja Paraíso fue la creación de la raza de gallinas Paraíso. |
Constaba de 3 piezas: la campana calefactora en versiones de petróleo, gas y aceite, provista de un regulador (señalada en la foto con el número 3), la bandeja porta-huevos con capacidad para 60 huevos (nº 2) y el receptáculo en el que se mantenían los pollitos una vez nacidos durante las primeras horas de vida (nº 1).

Foto 8. Estructura del equipo (La Avicultura Práctica, 1917).
Salvador Castelló, que había participado en los trabajos de recuperación y selección de la raza Catalana del Prat —que incluso la introdujo en Argentina donde se conoció como gallina “Catalana de la Plata”—, que dio a conocer en España las razas Campine, Malinas, Brahma, Orpington, Plymouth, Leghorn, Bresse, Malaya, Indian Game o Rhode Island y que popularizó internacionalmente la gallina Araucana de huevos azules, sintió la necesidad de crear una nueva raza que produjera excelentes aves de mesa.
Para tal fin comenzó “aprovechando las buenas cualidades de la gallina Catalana del Prat, de carne blanca y fina, pero sólo de regular volumen y todavía poco fina por lo que desean los buenos cocineros para servir en la mesa de los gastrónomos”.
Por ello, “para aumentar el volumen de las carnes de la raza Catalana del Prat, al mismo tiempo que el de blanquearlas y afinarlas, se recurrió a la Orpington, de mayor volumen y mejores carnes que la Prat”.
Posteriormente, el producto obtenido se cruzó con gallos Rhode Island con objeto de “ceñir el plumaje al cuerpo y sustituir el azulado de las patas por la coloración blanca”. Estos trabajos, que se iniciaron en 1915, se vieron concluidos en 1919 tras 11 generaciones de selección. Fueron presentadas estas aves en la Exposición Internacional de París de ese año para su reconocimiento como raza y, al año siguiente de 1920, ya pudieron concursar en esa misma exposición, alcanzando algunos ejemplares Primeros Premios y en su conjunto el Premio de Honor.

Foto 9. Lote de raza Paraíso (Delin, 1924).
GRANJA PARAÍSO, LA GRANJA AVÍCOLA ESPAÑOLA MÁS LAUREADA
Poco después de ser inaugurada la Escuela de Avicultura, concretamente el 23 de septiembre de 1896, la Reina Regente Mª Cristina otorgó el título de Real a la Granja-Escuela de Avicultura fundada por el profesor Castelló. A partir de entonces la Granja Paraíso comenzó a utilizar el título de Proveedora de la Casa Real y la Escuela de Avicultura el título de Real (Foto 10).

Foto 10. Primer sello de la Real Granja-Escuela Paraíso.
| En diciembre de ese mismo año, Granja Paraíso participó en la Exposición Internacional Avícola de París, obteniendo el premio especial de Medalla Gran Modelo, por la mejor colección de aves de razas españolas. |
Al año siguiente de 1897 su revista “La Avicultura Práctica” fue premiada con Diploma de Honor y Medalla de Plata en la Exposición Internacional de Bruselas. En la Exposición Nacional Avícola de 1920 en Barcelona obtuvo la Copa de S.M. el Rey; en 1921, en la Exposición de Madrid, la Copa de la Asociación General de Ganaderos del Reino; en 1922, en el IV Concurso Nacional de Ganados, el Diploma de Medalla de Oro; en 1926 y 1930, en el V y VI Concursos, el Diploma de honor de cooperación y así en otros muchos más certámenes avícolas. (Foto 11).

Foto 11. Trofeos y medallas obtenidas por Granja Paraíso (Mundo Avícola, 1924).
| Así mismo, a título personal, entre otras muchas distinciones, Salvador Castelló fue reconocido como Oficial del Mérito Agrícola por el gobierno francés (1901), con la Gran Cruz del Mérito Agrícola (1909), con una calle en su honor en Arenys de Mar, en reconocimiento a su labor como director del II Congreso y Exposición Mundial de Avicultura celebrado en Barcelona (1924) y, finalmente, con el título de Hijo Predilecto de Arenys de Mar (1946). |

EPÍLOGO
Salvador Castelló falleció el 17 de febrero de 1950 a los 86 años, cuando preparaba el curso de Avicultura de su Escuela correspondiente a ese año. Su funeral constituyó una gran manifestación de duelo popular.
Su obra sería continuada por sus hijos Federico y Enrique, el primero en la dirección de la Escuela y el segundo al frente de Granja Paraíso.
Tras el fallecimiento del considerado patriarca de la avicultura española, su hijo Enrique Castelló de Plandolit supo mantener el prestigio con que contaba Granja Paraíso.
| Así, la granja formó parte activa de la Unión Catalana de Avicultores, organizada en forma de Cooperativa, en la que Enrique Castelló ocupó la presidencia durante dos mandatos. |

Foto 12. Federico (de pie) y Enrique (agachado), continuadores de la obra de su padre (Mundo Avícola, 1925).
Enrique Castelló falleció en 1982 cuando contaba con 84 años de edad. Con ello, se ponía fin a una granja avícola que fue modelo y referencia, casi durante un siglo, para la avicultura española e incluso para la avicultura mundial.
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