En los últimos años, el tema del bienestar animal ha avanzado significativamente, tanto en el campo científico como en la práctica.
El modelo clásico de las “Cinco Libertades”, fue actualizado por los conceptos presentados por Mellor (2022), refiriéndose ahora a los “Cinco Dominios” que involucran toda la producción y abarcan aspectos como nutrición, ambiente físico, salud, comportamiento. interacciones y estado mental de los animales (Figura 1).
En relación a la incubación comercial , los lineamientos publicados por la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals – RSPCA (2017) consideran siete ítems que deben ser auditados en los criaderos que hacen parte del concepto de bienestar, a saber:
- Contingencias y mantenimiento;
- Diseño del edificio, sus instalaciones y equipamiento;
- Competencia y formación para el manejo de pollitos;
- Manejo de huevos;
- Manejo de pollitos nacidos;
- Eliminación de residuos;
- Transporte de los pollitos a la granja.
Sin embargo, desde un punto de vista técnico, existen varios matices que deben tenerse en cuenta en cada etapa de la incubación.
En este contexto, este artículo aborda los principales aspectos críticos y buenas prácticas que se deben considerar respecto del bienestar de los embriones y pollitos recién nacidos.
ALMACENAMIENTO DE HUEVOS ANTES DE LA INCUBACIÓN
Las buenas prácticas de bienestar en las incubadoras deben implementarse desde las etapas iniciales, comenzando en la sala de huevos.
El período de almacenamiento de huevos puede variar desde un día a más de una semana, dependiendo de la distancia desde la granja (logística de distribución de empresas), capacidad de incubación y condiciones del mercado.
Además de estos factores administrativos y logísticos, es crucial cumplir criterios técnicos específicos, ya que las investigaciones indican que ambos, la temperatura de las salas y la influencia del tiempo de almacenamiento influyen significativamente en la viabilidad celular y en la incubabilidad de los huevos.
La sala de huevos debe tener un ambiente climatizado, con un rango de temperatura ideal entre 15 – 18° C y una humedad relativa recomendada entre 55% y 75% (NAZARENO et al., 2014).
Según estudios realizados por Guinebretière et al. (2022) los autores demostraron que temperaturas más bajas, como 12 °C, son más efectivas para preservar la incubabilidad durante períodos prolongados de almacenamiento en comparación con temperaturas más altas, como 18 °C.
Estos tratamientos refrescantes ayudan a reducir la mortalidad embrionaria temprana, preservando las estructuras celulares de los embriones, especialmente en periodos de almacenamiento entre 7 y 28 días.
Por lo tanto, es esencial que se cumplan las condiciones de almacenamiento térmico (ambiente ) sean estrictamente controladas, ya que una gestión inadecuada del medio ambiente puede provocar pérdidas progresivas, comprometiendo el bienestar y la viabilidad del embrión.
CONDICIONES FÍSICAS QUE OFRECE LA INCUBADORA
En la incubadora las condiciones ambientales son específicas para garantizar un desarrollo embrionario ideal.
El ambiente de incubación debe proporcionar un microclima adecuado, con estricto control de temperatura, humedad y ventilación.
Se recomienda que la temperatura ideal durante la incubación esté entre 37,5ºC y 37,8ºC, y que la humedad relativa esté estandarizada en 55% (BERGOUG et al., 2013; DONOFRE et al., 2020).
Cualquier desviación de estos parámetros puede afectar el metabolismo y el desarrollo embrionario, tanto durante la incubación como después de la eclosión.
La variación de temperatura y humedad relativa dentro de las incubadoras es uno de los principales desafíos de la incubación, lo que puede resultar en un ambiente desfavorable para el desarrollo embrionario.
Esto no sólo compromete el bienestar de los animales durante su embriogénesis, sino que también reduce la eficiencia de las incubadoras y compromete el bienestar de los animales incluso después de la eclosión.
INTERCAMBIO DE GASES EN LA INCUBACIÓN
Todo el ambiente que rodea al embrión (microambiente) está delimitado por la cáscara, que es porosa y permite el intercambio de gases con el ambiente externo (macroambiente), que es el interior de la incubadora.
En este aspecto, es importante señalar que la tasa de desarrollo embrionario depende directamente del suministro de oxígeno (O2 ), que se difunde a través de los poros de la cáscara.
También hay que considerar que unos niveles adecuados de dióxido de carbono (CO2 ) pueden estimular el desarrollo embrionario temprano.
El equilibrio entre oxígeno (O₂) y dióxido de carbono (CO₂) es esencial para un desarrollo embrionario adecuado durante la incubación y, en la práctica, los huevos de reproductoras pesadas se incuban en un ambiente estándar con 21% de O₂ y menos del 0,2% (2000 ppm) CO₂.
Sin embargo, algunos fabricantes de incubadoras sugieren niveles de CO₂ superiores al 0,5% (5000 ppm) al inicio de la incubación, argumentando que esta práctica puede favorecer el desarrollo embrionario y la tasa de eclosión, dependiendo del tiempo de aplicación de este alto nivel de CO₂ en la incubadora. fase inicial del proceso (KROETZ NETO, 2010).
Por lo tanto, la conductancia de la cáscara y la composición del aire del ambiente de incubación son decisivos para la producción de pollitos de un día.
Además, cabe destacar que los requerimientos de niveles de O2 y CO2 cambian a lo largo del desarrollo embrionario y comprender esto es crucial para un buen seguimiento y control de la incubadora (DECUYPERE et al., 2003).
En las incubadoras de una sola etapa, se pueden lograr altos niveles de CO₂ en las primeras etapas del desarrollo embrionario agregando aire o controlando la apertura del sistema de ventilación.
Sin embargo, ajustar la ventilación puede provocar variaciones incontroladas en los niveles de CO₂, según la temperatura ambiente y el modelo de incubadora (KROETZ NETO et al., 2008).
ILUMINACIÓN Y RUIDO DURANTE LA INCUBACIÓN
Todo el entorno físico es importante en la incubación de huevos, tanto desde el punto de vista de la eficiencia técnica como de aspectos relacionados con el bienestar de los embriones y de los pollitos de engorde recién nacidos.
En este caso, durante mucho tiempo la temperatura y la humedad relativa fueron las principales –y a menudo las únicas– variables ambientales de interés productivo.
Sin embargo, los efectos de la iluminación y el ruido sobre la embriogénesis y el rendimiento y comportamiento de los pollitos son cada vez más cuestionados.
Los estudios indican que la exposición a la luz influye en los ritmos circadianos de los embriones, lo que afecta sus tasas metabólicas, sus patrones de crecimiento y el desarrollo del sistema inmunológico.
Esto sugiere que la exposición a la luz, incluso antes de la eclosión, prepara al embrión para el entorno externo, ajustando su reloj biológico y fortaleciendo sus mecanismos de supervivencia.
Comúnmente llamado fotoestimulación, el uso de iluminación artificial desde los primeros días de incubación puede favorecer el desarrollo embrionario.
Estudios recientes se han dedicado a probar diferentes tipos de fuentes de luz, intensidad de luz y espectro de luz (colores) para determinar el mejor programa de luz recomendado para uso práctico.
Otro estímulo que ha llamado la atención de los investigadores es el sonido, ya que las experiencias auditivas de un embrión no quedan amortiguadas por la cáscara del huevo y el oído es el segundo sentido más expresivo de las aves.
Kesar (2014), por ejemplo, observó que los embriones expuestos a un estímulo sonoro de 110 dB presentaban un deterioro del crecimiento y desarrollo corporal, siendo considerado este nivel de presión sonora un estresor.
Donofre (2018), a su vez, comparó estímulos sonoros de dos niveles de ruido asociados a la presencia o ausencia de vocalización materna, observando que los embriones incubados a un estímulo constante de 90 dB mostraron una mayor tasa de eclosión, menor tiempo de incubación y mayor calidad del pollito recién nacido.
ALIMENTACIÓN IN OVO
A menudo nos engañan al dar por sentado que, al promover un mejor medio ambiente, estamos garantizando el bienestar animal.
Sin embargo, como informa “Cinco Dominios”, el concepto de bienestar va mucho más allá del medio ambiente e incluye otros factores, como la calidad de la nutrición.
Cada vez más discutida, tanto por sesgos científicos como por aplicabilidad comercial, la nutrición “in ovo” es una estrategia que tiene como objetivo superar las deficiencias de nutrientes durante la incubación y estimular el desarrollo epitelial y enzimático del tracto digestivo.
Al proporcionar nutrientes esenciales como aminoácidos, vitaminas, minerales y carbohidratos directamente al embrión, la nutrición in ovo complementa el contenido nutricional natural del óvulo, optimizando el desarrollo de los órganos, promoviendo la formación de huesos y músculos y acelerando el crecimiento embrionario.
Esto da como resultado pollitos más robustos y bien desarrollados al nacer.
Además, la suplementación con prebióticos y probióticos in ovo puede promover el desarrollo de una microbiota intestinal saludable, mejorando la absorción de nutrientes, reduciendo el riesgo de infecciones intestinales y fortaleciendo la barrera intestinal, preparando al pollito para una digestión más eficiente y una mayor resistencia a las enfermedades.
La introducción de antioxidantes y otras sustancias bioactivas también fortalece el sistema inmunológico del embrión, dando como resultado pollitos con mayor capacidad de respuesta inmune inmediatamente después de la eclosión.
Los pollitos que reciben nutrición in ovo tienden a mostrar mejoras en el crecimiento inicial, una mejor conversión alimenticia y una mayor tasa de supervivencia, ya que nacen con reservas nutricionales más adecuadas y sistemas fisiológicos mejor preparados para enfrentar los desafíos del entorno externo.
Los estudios demuestran que la nutrición in ovo contribuye a una menor mortalidad en las primeras semanas de vida, período crítico para los pollos de engorde, asegurando polluelos más vigorosos, con menor incidencia de enfermedades y una mejor adaptación al ambiente de la granja.
En resumen, la nutrición in ovo puede ofrecer beneficios considerables para el desarrollo embrionario y la salud de los pollitos recién nacidos, lo que resulta en lotes de pollos de engorde más sanos y productivos.
MANEJO DE POLLITOS
Después de la eclosión, el manejo adecuado de los pollitos es fundamental para garantizar su desarrollo.
Los pollitos deben mantenerse en una sala que ofrezca condiciones ideales, centrándose en mantener la temperatura de la cloaca entre 39,5 °C y 40,5 °C.
Este rango de temperatura es fundamental para garantizar el confort térmico y el bienestar de los pollitos.
Sin embargo, existen lagunas en el manejo de los pollitos que pueden proporcionar parámetros importantes para el bienestar en los criaderos y que no se detallan en los manuales de bienestar existentes. Una de estas prácticas podría ser la adopción de una alimentación temprana.
Un estudio (HOLLEMANS et al., 2018) investigó el impacto de la nutrición temprana en pollos de engorde y demostró que los pollitos alimentados inmediatamente después de la eclosión mostraron un mayor aumento de peso corporal hasta los 21 días de edad en comparación con aquellos que recibieron alimentación tardía.
Sin embargo, estos efectos beneficiosos no se observaron a la edad de sacrificio (35 días), lo que indica que la nutrición temprana tiene efectos principalmente durante las primeras semanas de vida, con menor influencia en la edad adulta. Este manejo no se practica ampliamente en los criaderos, donde la alimentación temprana inmediatamente después de la eclosión no es común.
Además, el manejo de los pollitos en esta etapa temprana, incluidas las vacunas y el transporte, puede afectar significativamente los niveles de corticosterona, una hormona que desempeña un papel crucial en la respuesta al estrés y la regulación del metabolismo.
Los pollitos sometidos a un manejo intenso experimentan un aumento significativo en los niveles de corticosterona, que puede durar hasta el final de la primera semana de vida, resultando en una reducción de los índices de producción, como la ganancia de peso, el consumo de alimento y la conversión alimenticia.
EUTANASIA
En cuanto al bienestar animal en los criaderos, uno de los puntos más criticados por la sociedad en general es la eutanasia, especialmente a la hora de descartar machos de las líneas de puesta.
Las regulaciones recomiendan métodos que resultan en una rápida pérdida de sensibilidad y muerte (ARAÚJO et al., 2023).
Además del correcto uso de los protocolos de eutanasia, las estrategias apuntan a minimizar el número de animales que necesitan someterse a este procedimiento, lo que resulta beneficioso desde el punto de vista del bienestar y la eficiencia productiva de los criaderos, uno de los índices de éxito de que es la cantidad de pollitos de buena calidad que se envían a las granjas.
Una de estas estrategias es realizar un seguimiento riguroso de todo el proceso de incubación, identificando y midiendo las causas de la mortalidad, llevando a cabo medidas correctoras cuando sea necesario.
En este sentido, mejorar el bienestar animal y maximizar la calidad del producto final van de la mano.
Hay que considerar que toda la cadena productiva ya está alerta sobre nuevas tecnologías encaminadas a mejorar las condiciones recomendadas para el bienestar animal en esta etapa.
Sin embargo, es un proceso que necesita acelerarse en función de la demanda y la escala de producción, ya que la revolución tecnológica permite este avance.
SANITIZACIÓN
La calidad interna del ambiente de incubación es otro factor importante. El uso de incubadoras industriales permitió ampliar la producción de pollitos de un día a gran escala y, desde entonces, la acumulación de polvo y pelusas debido a la gran cantidad de huevos y aves alojadas en un espacio reducido es uno de los principales factores a la introducción y diseminación de microorganismos patógenos, además de comprometer principales factores que a la introducción y bienestar de las aves.
A pesar de su eficaz acción, el uso del paraformaldehído fue prohibido en la UE, pues su uso se reportó que, al entrar en contacto con la mucosa traqueal, el formaldehído puede provocar el acortamiento y pérdida de los cilios, así como ciliostasis en embriones de 18 días y polluelos de un día (GRAHAM et al., 2018) y en humanos.
Investigaciones recientes han explorado alternativas para desinfectar ambientes en criaderos, enfocándose en desinfectantes menos agresivos para reducir los microorganismos patógenos
Estos métodos han demostrado ser viables, no sólo para garantizar la calidad de los pollitos de un día, sino también para promover un entorno de incubación más seguro. Las nuevas alternativas se han mostrado prometedoras desde el punto de vista de la producción y el bienestar animal.
CONSIDERACIONES FINALES
La incubación es una etapa crucial en la cadena productiva que debe ser evaluada no sólo desde los aspectos técnicos de eficiencia, sino también desde la perspectiva del bienestar animal.
Este proceso multifactorial implica varias acciones y procedimientos que deben armonizarse para lograr los mejores resultados, teniendo en cuenta la visión de las empresas involucradas para satisfacer las demandas de la sociedad, el mercado y la industria.
Implementar un protocolo de medidas que promuevan el bienestar de los embriones, desde el almacenamiento de los huevos hasta el manejo posterior a la eclosión, puede aumentar la productividad, reducir el sufrimiento innecesario de los animales y, en consecuencia, minimizar las pérdidas previas a la eclosión.
Estas preocupaciones con las actividades denominadas “pre-puerta” tienen un gran impacto en la cadena productiva y deben ser un foco de atención en la toma de decisiones en las empresas que están a la vanguardia de la ciencia, la tecnología, las demandas de la sociedad y el mercado futuro, pues se trata de un camino sin retorno.
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