PANORAMA EPIDEMIOLÓGICO DE LA INFLUENZA AVIAR EN EUROPA (2021-2025): LA EVOLUCIÓN DE UN DESAFÍO SANITARIO

Europa se ha enfrentado desde finales de 2020 a la mayor epidemia de influenza aviar altamente patógena (IAAP) registrada.

El periodo 2021-2022 fue especialmente devastador: se notificaron más de 2.400 brotes en aves domésticas con 50 millones de aves sacrificadas o muertas en 37 países europeos.

Este periodo marcó la peor epizootia de IAAP en Europa, tanto por el número de focos como por su extensa distribución geográfica (desde el norte de Noruega hasta el sur de Portugal).

El virus estaba también distribuido en la fauna silvestre y se detectaron 3.573 aves silvestres en 2021-2022 (ECDC 2022) afectando a decenas de especies de aves silvestres, especialmente acuáticas y costeras (EU Comission 2024)

Durante este periodo los países europeos no se afectaron de igual manera.

Después del pico de 2021-22, la situación mejoró parcialmente en 2022-2023: el número de brotes en granjas disminuyó (un poco más de 1.000 brotes en toda Europa durante 2022-23 (EFSA, 2023), gracias a las medidas de control en aves domésticas, pero la circulación en aves silvestres se mantuvo elevada.

 

De hecho, 2022 no presentó el descenso habitual de brotes en verano y el virus continuó propagándose en aves silvestres durante todo el año, con una mortalidad masiva de gaviotas, charranes, albatros y otras especies migratorias (EU Comission 2024).

 

Esta persistencia del virus en el medio ambiente supuso un riesgo continuo de reintroducción en explotaciones comerciales. 

En la temporada 2022-23, la IAAP afectó en total a 26 estados miembros de la UE (EU Comission 2024), aunque con menos brotes en aves domésticas que el año previo.

A pesar de ello, países como Francia, Alemania, Países Bajos, Hungría y Polonia siguieron notificando decenas de focos en sus regiones de mayor densidad avícola.

Durante 2023-2024 la tendencia fue a la baja en muchas zonas de Europa, en parte por las medidas preventivas implementadas, entre otras la vacunación masiva en patos en Francia.

Sin embargo, aunque con menor intensidad, el virus se mantuvo y en octubre de 2023 se observaron brotes otoñales tempranos en aves domésticas en varios países europeos simultáneamente (incluido Reino Unido) y una amplia incidencia en silvestres.

La permanencia, unida a la amplia dispersión geográfica hizo que, aunque durante 2024 los brotes en aves silvestres y domésticas fueron disminuyendo paulatinamente hasta el verano. A finales de 2024 comenzaron de nuevo a incrementar los brotes en aves silvestres, destacando la afectación de Hungría en aves domésticas.

2023-2024, evidenciando la persistencia del virus H5N1 en el continente.

Y en 2025, hasta octubre, se han comunicado brotes al menos en 23 países europeos (incluyendo España) con especial incidencia en aves silvestres.

En aves domésticas se han visto especialmente afectados Hungría y Polonia, pero en términos generales se ha observado una escasa propagación secundaria entre los brotes en aves de corral, lo que sugiere efectividad de las medidas de bioseguridad implementadas y detección temprana con respuesta rápida.

Durante el verano, tras un descenso en primavera, las detecciones del virus HPAI volvieron a aumentar ligeramente en aves marinas coloniales.

Ante la persistencia del virus, en algunos países europeos han optado por introducir la vacunación preventiva como herramienta complementaria al control tradicional.

Hasta hace poco, la política estándar en Europa era no vacunar (salvo en aves emblemáticas o de zoos) debido a las complicaciones comerciales y técnicas. Sin embargo, el enorme impacto de 2021-2022 llevó a reconsiderar esta postura.

Francia fue pionera en Europa e inició la vacunación nacional de patos en octubre de 2023 con una disminución de casos en explotaciones aviares de casi el 96% (Ministerio de Agricultura y Soberanía alimentaria de Francia) y recuperando en febrero de 2025 el status de país libre de influenza aviar.

No obstante, la vacunación francesa tuvo una reacción negativa por parte de algunos países importadores que prohibieron temporalmente el comercio avícola con Francia (USDA 2025) y las subvenciones estatales de la vacuna, aunque fueron del 85% el primer año, en el segundo año se redujeron al 40%, con las consecuentes quejas del sector (Fuente parlamentaria oficial de Francia).

Por su parte, Países Bajos ha iniciado un proyecto piloto de vacunación en ponedoras en 2025, que implica vacunar pollitas en la incubadora antes de ir a la granja y seguir su producción de huevos.

  • Se vacunarán decenas de miles de gallinas y los huevos producidos se venderán solo dentro de Países Bajos con el objetivo de evaluar la logística de vacunar a gran escala y, sobre todo, observar la reacción del mercado.
  • El piloto se extenderá hasta 2027, y si todo va bien, se escalará a vacunación masiva de todo el sector según la página oficial del gobierno holandés (Ministerio de Agricultura Holandés).

En resumen, Europa ha pasado de una situación de máxima emergencia en 2021-2022 a una situación de endemia fluctuante en 2023-2025, donde los brotes en explotaciones avícolas son mucho menos frecuentes.

Sin embargo, el hecho de que la circulación en vida silvestre persista hace muy difícil que el riesgo desaparezca.

Además, el hecho de que la estacionalidad ya no sea tan marcada hace que la transmisión sea más continua a lo largo de todo el año, y esto plantea nuevos desafíos de control que han llevado a algunos países a plantearse la vacunación.

Al cierre de este artículo, a mediados de noviembre, el número de focos en 2025 en aves silvestres en España asciende 116 en 35 provincias, un incremento debido fundamentalmente a la entrada de aves invernantes en grandes grupos como las grullas en las que se han notificado más de 30 focos. La detección de un zorro silvestre positivo en Aragón cerca de casos en aves silvestres, un hallazgo compatible con sus hábitos carroñeros, refuerza la evidencia de alta circulación ambiental del virus.

El primer brote de 2025 en una explotación avícola se confirmó el 18 de julio en pavos de engorde en Azuaga (Badajoz).

  • Apenas una semana después, el 28 de julio, se detectó otro foco en una granja de gallinas reproductoras en Alcolea de Tajo (Toledo).

Las investigaciones no hallaron conexión epidemiológica entre ambos episodios, lo que sugiere introducciones independientes del virus, presumiblemente vinculadas a aves silvestres presentes en la zona. En las semanas previas se habían identificado anátidas silvestres positivas a H5N1 en el suroeste peninsular, reforzando esta hipótesis.

Tras un repunte de detecciones en aves silvestres durante agosto, el 4 de septiembre de 2025 se confirmó un nuevo foco en una explotación de pollos de engorde en El Cerro de Andévalo (Huelva).

  • La vía más probable de entrada se relacionó con exposición indirecta a aves silvestres infectadas, detectadas en la misma región días antes.

El 8 de septiembre, se notificó otro foco en una granja de gallinas reproductoras en Pozo de Guadalajara (Guadalajara), y ese mismo día se comunicó una sospecha clínica en Valverde del Camino (Huelva), a unos 20 km del foco anterior. El 22 de septiembre se registraron los primeros casos en aves silvestres en la Comunidad de Madrid, con detecciones en ocas y gansos del Nilo en parques urbanos de Alcobendas, Móstoles y Alcorcón.

Durante el mismo mes se detectó además un brote en gallinas ponedoras en Olmedo (Valladolid), zona de alta densidad avícola, atribuido nuevamente a la introducción del virus por aves migratorias.

El 22 de septiembre se registraron los primeros casos en aves silvestres en la Comunidad de Madrid, con detecciones en ocas y gansos del Nilo en parques urbanos de Alcobendas, Móstoles y Alcorcón.

Pocos días después, el 1 de octubre, se confirmó el primer brote en aves domésticas en Madrid, en una explotación de gallinas ponedoras en Valdemoro.

  • En Valladolid continuaron apareciendo focos secundarios localizados en la misma área de Olmedo (MAPA, 2025b).

Los brotes observados en 2025 reflejan la dinámica cambiante del H5N1 en España.

Meses más tarde, nuevos focos surgieron en el centro-norte (Castilla y León y Madrid), probablemente asociados a las migraciones otoñales tempranas procedentes del norte de Europa.

En un primer momento, las detecciones se concentraron en el suroeste (Extremadura y Andalucía), coincidiendo con la llegada de aves migratorias a zonas húmedas como Doñana.

EL PAPEL DE LAS AVES SILVESTRES

Las aves silvestres migratorias constituyen un componente fundamental del ciclo ecológico de la influenza aviar.

Más que simples vectores de introducción, forman parte del entramado natural en el que el virus se mantiene, pero también evoluciona.

Desde comienzos del siglo XXI, el subtipo H5N1 de alta patogenicidad ha ido afectando progresivamente a un mayor número de aves silvestres, y desde 2020, con los cambios globales en la dinámica de la enfermedad (descritos extensamente en el artículo de Avinews de Abril 2023 y en Sacristan et al 2024), se han documentado más de 500 especies silvestres implicadas, representando un grave problema desde el punto de vista de la conservación de la biodiversidad.

Un ejemplo claro es la mortalidad sin precedentes de aves marinas coloniales en 2022, incluyendo múltiples colonias de cría diezmadas por H5N1 durante el verano (EU Comission 2024; Kniel et al, 2024).

Entre los cambios más notables figura la pérdida de la estacionalidad clásica de la enfermedad, con notificaciones durante todo el año en determinadas zonas, lo que ha favorecido que el virus haya pasado a otras rutas migratorias de especies de aves silvestres no afectadas habitualmente y se ha movido en otros flujos migratorios a los que no estábamos acostumbrados.

Así en España durante 2023 y 2024 hemos tenido focos en aves silvestres muy asociados a movimientos migratorios de gaviotas y otras aves costeras desde diferentes zonas afectadas por la enfermedad en aves silvestres de Europa continental y desde Irlanda y Reino Unido y algunas colonias locales mantienen la circulación del virus, generando pequeñas ondas secundarias fuera de la temporada típica.

De hecho, en la temporada 2024-2025 las aves marinas reproductoras representan el 75% de las detecciones (EFSA-ECDC 2025).

En España, el papel de las aves silvestres en la introducción de la enfermedad es muy importante ya que nuestro país recibe cientos de miles de aves acuáticas migratorias invernantes de países nórdicos de Europa cada año, muchos de los cuales presentan brotes continuos en aves silvestres, como es el caso de Alemania.

Estas introducciones en el medio natural son inevitables y de alguna manera ayudan a la enfermedad a seguir su evolución natural y a adaptarse de nuevo a sus hospedadores, hay que estar preparado para evitar que afecten a la avicultura para limitar su impacto en caso de su introducción y, al mismo tiempo, pueden considerarse una oportunidad de vigilancia para anticipar el comportamiento de la enfermedad.

Esta herramienta, junto con la labor de observatorios y asociaciones ornitológicas como SEO/BirdLife, que también siguen los casos de la enfermedad, permite orientar las medidas de bioseguridad y priorizar la vigilancia allí donde el riesgo es mayor.

Los focos detectados en 2025 confirman la utilidad de esta aproximación.

Los brotes iniciales en Extremadura y Andalucía coincidieron con la presencia del virus en humedales del suroeste peninsular (varias especies de patos, gansos y garzas entre otras), frecuentados por aves migratorias, Mientras que los episodios posteriores en Castilla y León y Madrid se relacionaron con oleadas otoñales de anátidas y otras especies procedentes del norte de Europa.

La transmisión a las aves domésticas por contacto directo o indirecto con esas aves silvestres, a través de interacciones evitables en la interfaz entre ambos sistemas, suele incluir las siguientes vías:

Por ello, la bioseguridad es la herramienta más efectiva para evitar que el ciclo natural del virus en fauna silvestre alcance las explotaciones domésticas.

Así mismo, un sistema de vigilancia enfocado en el riesgo y una capacidad de diagnóstico precoz también son herramientas fundamentales para evitar las graves consecuencias económicas que pueden derivar de la introducción y su difusión entre explotaciones avícolas de la enfermedad.

Todo ello, sumado a la vigilancia activa y pasiva, la observación diaria de los lotes, la notificación temprana de síntomas y el análisis de aves silvestres halladas muertas, son cruciales para detectar cualquier incursión temprana del virus.

 

PERSPECTIVAS EN LA UNIÓN EUROPEA: ENFOQUE ONE HEALTH

La lucha contra la influenza aviar H5N1 en Europa está entrando en una nueva fase marcada por un enfoque One Health (Una sola salud) y la coordinación transfronteriza.

Tras la crisis de 2021-2022, la estrategia común se apoya en cuatro pilares: bioseguridad, vigilancia, vacunación y cooperación.

Bioseguridad reforzada

La experiencia ha demostrado que la prevención resulta más eficaz que una epizootia. El Reglamento (UE) 2016/429 exige planes de bioseguridad y control veterinario responsable en cada explotación.

Se promueven techados parciales, reducción de densidad en explotaciones al aire libre, formación continua y recursos para productores (#NoBirdFlu).

Actualmente, existe un debate activo en la Unión Europea sobre cómo equilibrar las normativas de bienestar animal, que a menudo promueven el acceso al exterior (cría campera), con la necesidad de una seguridad sanitaria, el informe de septiembre de 2025 de EFSA-ECDC identifica el acceso al aire libre como un factor de riesgo importante en la transmisión de la influenza aviar.

Este conflicto entre bienestar y bioseguridad podría llevar a una futura revisión de las normas de cría campera para encontrar un equilibrio sostenible que proteja tanto la salud de las aves como su calidad de vida (EFSA-ECDC, 2025).

Vigilancia genómica y ambiental

La secuenciación rutinaria permite detectar variaciones del virus y en aquellas zonas que se aplique poder evaluar la eficacia vacunal. Los sistemas de alerta a tiempo real locales como DiFLUsion (Ibañez et al 2024, FAO 2025), combinan modelos y datos migratorios específicos de una zona para anticipar áreas de riesgo.

La vigilancia en aves silvestres se refuerza como parte esencial del enfoque ecológico de la enfermedad.

Cooperación y enfoque One Health

ECDC y EFSA trabajan de forma conjunta para integrar la salud animal, humana y ambiental. Aunque el riesgo zoonótico es bajo, Europa mantiene protocolos de respuesta rápida y profilaxis en personal expuesto.

La cooperación internacional debe fortalecerse y se requiere transparencia y coordinación (por ejemplo, compartiendo datos de secuencias y brotes al instante).

La vacunación como herramienta complementaria

La UE ha pasado de la mera contención a incluir ejemplos de uso controlado de vacunación a nivel nacional, con proyectos piloto en Francia y Países Bajos.

EFSA ha concluido que, con protocolos DIVA y vigilancia reforzada, puede garantizarse el comercio seguro de productos vacunados y se prevé ampliar la autorización de vacunas y coordinar planes europeos, sobre todo en especies de alto valor o riesgo (reproductoras, anseriformes, etc).

En mayo de 2022, los ministros de agricultura de la UE aprobaron unas conclusiones estratégicas para el desarrollo de vacunas como herramienta complementaria para la prevención y control, dejando claro que la bioseguridad y vigilancia son cruciales, y solicitando dialogar con los socios comerciales y la OMSA para facilitar el comercio de productos de animales vacunados (European parlamient).

Todos estos pasos allanan el camino para que más países adopten la vacunación sin ver penalizadas sus exportaciones.

La experiencia por tanto de estos años tan intensos ha mostrado que la prevención es clave, que hay que valorar más opciones además de los sacrificios masivos, que la cooperación internacional debe fortalecerse, y se requiere transparencia y coordinación (por ejemplo, compartiendo datos de secuencias y brotes al instante).

Asimismo, el concepto de una salud no es solo un lema, en este desafío entran en juego no sólo el sector avícola desde el punto de vista de la sanidad animal, si no el medio ambiente y la salud pública, para enfrentarse al H5N1, con la vista puesta en evitar que esta amenaza se haga mayor.

Como han definido los expertos de EFSA/ECDC, se trata de “mantener la guardia alta incluso cuando los casos bajan” (EFSA-ECDC, 2025), ya que, ya que la influenza aviar H5N1, altamente patógena, ha demostrado ser un enemigo persistente y adaptable que exige de nosotros una respuesta igualmente adaptable y persistente en el tiempo.

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