México es el séptimo productor de pollo de engorde, pero es un país supeditado genéticamente, importando progenitores y reproductores.
Avicultura mexicana pilar pecuario: Mas genéticamente supeditado
La avicultura mexicana participa con 63% de la producción pecuaria, sin embargo, este país está supeditado genéticamente: importando progenitores y reproductores.
Contenido disponible en:
Português (Portugués, Brasil)
En una publicación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la investigadora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, María del Pilar Castañeda Serrano, informó que México es el séptimo productor de pollo de engorde en el mundo y que la avicultura es un gran aporte al sector pecuario de este país. Sin embargo, México es dependiente genéticamente ya que no posee pies de cría e importa progenitores y reproductores.
También, la coordinadora académica del Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Avícola (CEIEPAv) de la FMVZ en Tláhuac, Ciudad de México, señaló que en este país se consumen 27 kilos de carne de pollo per cápita anualmente. Debido a su precio, la carne de pollo es más consumida que la porcina y bovina. Es más, resaltó que la avicultura es muy importante para la economía mexicana, ya que de 10 kilos de productos pecuarios, 6,3 son de carne de pollo y huevo, así como de sus derivados.
La carne de pollo es la preferida por los mexicanos con un consumo de 27 kilos per cápita anualmente. Señala en la publicación UNAM que cada 10 kilos de productos pecuarios, 6,3 corresponden a carne de pollo y huevos, y subproductos de estos.
La investigadora advirtió que “La dependencia genética es tal que, si empresas de EE.UU., Francia e Inglaterra decidieran no vendernos reproductores y progenitores, quebraríamos como productores”.
Además, enfatizó que el pollo de engorde y la gallina de postura no son especies o razas, sino estirpes o líneas genéticas generadas mediante un mestizaje, y crear una estirpe del primero (Ross, Cobb o Hybro) o de la segunda (Hy-line, Babcock o Hisex Brown), implicando una elevada inversión de tiempo y dinero. Las empresas extranjeras que crearon estas estirpes venden a los avicultores mexicanos parvadas de progenitoras, que cuando se cruzan generan reproductoras, que son los padres del pollo y gallinas que conocemos.
En México, hay grandes empresas que controlan la integración vertical de la avicultura, pero éstas sólo poseen progenitores. Hasta ese punto llega la avicultura mexicana, porque las empresas extranjeras son las dueñas de las estirpes genéticas, de los pies de cría – padres de los progenitores.
En la publicación la investigadora Castañeda describe que, para tener pies de cría, una estirpe aviar mexicana, requiere de mucho tiempo de mestizaje y una gran inversión económica. Para lograr un ejemplar redondeado y que produzca rápidamente carne, hay que hacer cruzas durante al menos 10 años para fijar esas características y lograr que las transmitan. Igualmente, explicó “En la avicultura industrial se debe asegurar que toda la descendencia tenga la misma carga genética, y eso se logra con programas intensivos de mejoramiento genético”.
En la misma línea, la profesional de la UNAM continúa profundizando que después del manejo del mestizaje por más de una década, se podría tener un pie de cría, pero también se debe invertir en infraestructura y tecnología para “apapacharlos” y analizarlos. Asimismo, se debe tener todo su genoma, hacerles cierto tipo de estudios (rayos X para determinar densidad de huesos, por ejemplo) y probar si transmiten a su descendencia las características.
Para concluir, la investigadora Castañeda propuso que en la granja de la FMVZ se podría trabajar una línea de investigación para dejar de ser dependientes genéticamente en esta área de la avicultura, pero se requiere de una inversión fuerte para sostener el proyecto por más de 10 años y lograr una estirpe hecha en la UNAM.
México, séptimo productor de pollo de engorda en el mundo. Sin embargo, carece de pies de cría, pues originar una estirpe aviar requiere una fuerte inversión económica, sin ganancias por más de 10 años.