La coriza infecciosa (CI) es una enfermedad respiratoria de gran relevancia en la avicultura, causada por la bacteria Avibacterium paragallinarum (AP), previamente conocida como Hemophilus paragallinarum.
- Esta bacteria Gram-negativa pertenece a la familia Pasteurellaceae y afecta principalmente el tracto respiratorio superior de pollos de engorde y gallinas ponedoras, generando pérdidas económicas importantes debido a signos clínicos, mortalidad y decomisos de canales en plantas de procesamiento.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS Y FACTORES AGRAVANTES
Los signos característicos de la coriza infecciosa incluyen conjuntivitis, secreción ocular, hinchazón de los senos infraorbitarios y edema facial. Estos síntomas pueden intensificarse si la infección se presenta junto con otros patógenos, como bronquitis infecciosa, laringotraqueitis infecciosa, Mycoplasma gallisepticum o viruela aviar.
- Además, factores ambientales y de manejo, tales como ventilación deficiente, estrés, condiciones de manejo inapropiadas o reacciones post-vacunales, pueden agravar el cuadro clínico.
En los últimos años, se ha registrado un aumento significativo de casos de CI en Estados Unidos, afectando tanto a pollos de engorde como a gallinas ponedoras, lo que ha resultado en pérdidas severas de producción, signos clínicos evidentes y mortalidad.
CORIZA INFECCIOSA EN GALLINAS PONEDORAS
La coriza infecciosa es especialmente prevalente en granjas de gallinas ponedoras de edades múltiples, coincidiendo con los picos de producción de huevos. En las parvadas afectadas, la enfermedad puede ocasionar caídas de hasta el 75% en la producción de huevos y un aumento de la mortalidad debido a infecciones septicémicas.

Figura 1.Lesiones macroscópicas en pollos de engorde afectados con coriza infecciosa. En estas imágenes se muestran la aerosaculitis y la poliserositis.
- Además, las gallinas ponedoras que se recuperan de la infección pueden convertirse en portadoras de por vida, lo que explica la alta prevalencia de CI en granjas de edades múltiples y en regiones endémicas.
CORIZA INFECCIOSA EN POLLOS DE ENGORDE
En los pollos de engorde, la infección se caracteriza por signos respiratorios severos, mortalidad elevada y decomisos de hasta el 70% de las canales debido a la aerosaculitis (Figura 1).
La introducción de AP en los galpones suele ocurrir por fallas en la bioseguridad y prácticas como el uso de gallinaza no tratada como fertilizante en campos cercanos, que podría transmitir la bacteria mediante aerosoles, especialmente en días nublados.
Aunque se requiere más investigación para confirmar esta vía de transmisión, los hallazgos sugieren la necesidad de reforzar las medidas de limpieza y desinfección en granjas con historial de CI.
PERSISTENCIA DEL AVIBACTERIUM PARAGALLINARUM EN EL AMBIENTE
El estudio de la persistencia del AP en ambientes controlados (22,2ºC y 30% de humedad relativa) buscó determinar la necesidad de ajustar los protocolos de limpieza y desinfección.
ENSAYOS DE CONTAMINACIÓN AMBIENTAL
Se utilizaron 15 pollos de engorde de 45 días positivos a CI para contaminar áreas de aislamiento con material de cama proveniente de la misma granja. Después de cuatro días, las aves se retiraron y se realizaron pruebas de qPCR para detectar AP, Gallibacterium anatis (GA) y virus de bronquitis infecciosa (IBV).
- Los resultados confirmaron la presencia de AP en todos los pollos y una proporción positiva a GA e IBV, evidenciando la naturaleza “complicada” de la infección y la aparición de lesiones septicémicas.

Figura 2. Diagramas de diseño experimental para la siembra con Avibacterium paragallinarum (A) y exposición de pollos de engorde clínicamente sanos y sin coriza infecciosa en un ambiente contaminado con Avibacterium paragallinarum (B).
EXPOSICIÓN DE AVES SANAS A CAMA CONTAMINADA
Se introdujeron 18 pollos de 28 días clínicamente sanos y negativos a AP en las áreas previamente contaminadas. La exposición se realizó a diferentes intervalos tras la eutanasia de las aves sembradoras (12, 24, 48, 72 y 96 horas).
- Los resultados mostraron que todos los pollos permanecieron negativos a AP, aunque un tercio dio positivo a GA e IBV.
- Tres aves presentaron signos clínicos leves, lo que indica que otros patógenos además del AP pueden causar signos respiratorios, especialmente en condiciones de estrés o presencia de infecciones concomitantes.
Estos hallazgos sugieren que AP no es persistente en el ambiente y que los protocolos normales de limpieza y desinfección son suficientes para eliminar la bacteria.
TIPIFICACIÓN GENÉTICA DEL AVIBACTERIUM PARAGALLINARUM
La tipificación de AP permite entender el origen de los brotes y detectar cambios en la antigenicidad de la bacteria, información crucial para diseñar estrategias de vacunación efectivas. Tradicionalmente, se realizaba mediante serotipificación con antisueros, un proceso disponible en pocos laboratorios.
- Para superar estas limitaciones, se exploraron métodos de secuenciación genética utilizando los genes HMTp210 y HagA, relacionados con la hemaglutinación. Se analizaron cuatro aislamientos de campo: tres de California y uno de Arizona. Los resultados mostraron que los aislamientos pertenecen al serotipo C, con 100% de homología con cepas previamente identificadas (Modesto C-2 y H-18 C-1).
Aunque la tipificación genética no permitió diferenciar completamente entre los serotipos A, B y C debido a la longitud limitada de las secuencias comparadas, este enfoque representa un avance importante para identificar cepas predominantes en brotes recientes.
EVALUACIÓN DE VACUNAS COMERCIALES INACTIVADAS
A pesar de la vacunación en el campo, los brotes de CI no se previnieron completamente, lo que motivó ensayos de desafío en pollos libres de patógenos específicos (SPF). Se evaluaron dos vacunas inactivadas con diferentes combinaciones de serotipos:
- Vacuna A: trivalente (serotipos A, B y C-2).
- Vacuna B: tetravalente (serotipos A, B, C-1 y una variante B).
RESULTADOS DE VACUNACIÓN Y DESAFÍO
Los pollos SPF vacunados con una o dos dosis de las vacunas mostraron una reducción significativa de los signos clínicos, especialmente en los grupos que recibieron serotipo C-1 o dos dosis de C-2. La protección completa se observó en el grupo vacunado con dos dosis de C-1, equivalente al grupo control negativo.
Además, la evaluación de la carga bacteriana a los 8 días post-desafío demostró que las aves vacunadas presentaron una reducción significativa de la excreción de AP, lo que indica un efecto protector eficaz y una menor probabilidad de diseminación en el ambiente.
ESTRATEGIAS INTEGRALES DE PREVENCIÓN
El estudio enfatiza la necesidad de combinar vacunación adecuada con medidas de bioseguridad y ventilación óptima para prevenir la coriza infecciosa. Una vacunación con dos dosis en gallinas ponedoras no solo protege contra los signos clínicos, sino que también disminuye la excreción de la bacteria, minimizando el desafío ambiental y el riesgo de transmisión a parvadas vecinas.
CONCLUSIÓN
Tras este trabajo se evidencia que la coriza infecciosa sigue siendo un desafío significativo en la producción avícola, pero que la combinación de buenas prácticas de manejo, bioseguridad estricta y vacunación estratégica puede reducir de manera efectiva su impacto.
- La persistencia limitada del AP en el ambiente, junto con la tipificación genética y la evaluación de vacunas, proporciona una base sólida para diseñar programas preventivos más eficientes, mejorar la protección de las parvadas y asegurar la productividad de las granjas.
Para leer el artículo completo ingrese aquí: Coriza infecciosa: Persistencia, Genotipificación y Protección Vacunal
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