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EE.UU.: Propuestas regulatorias sobre velocidades de línea y su impacto potencial en plantas de procesamiento avícola

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PROCESAMIENTO AVÍCOLA

En Estados Unidos, el debate sobre la velocidad de línea en las plantas de procesamiento avícola ha cobrado nueva relevancia. Las recientes propuestas regulatorias del Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS), dependiente del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), plantean modificaciones que podrían transformar el marco operativo del sector.

 

Sin embargo, estas medidas no implican una liberalización automática. Por el contrario, su aplicación dependerá de que cada establecimiento demuestre de manera sostenida el control efectivo del proceso, el cumplimiento de los estándares de inocuidad alimentaria y el respeto a los principios de bienestar animal. En este marco, la discusión combina eficiencia productiva con responsabilidad técnica y regulatoria.

 

CONTEXTO GENERAL DE LAS PROPUESTAS

Actualmente, el FSIS ha publicado dos normas propuestas orientadas a modificar los límites de velocidad de línea en operaciones de sacrificio avícola y porcino. No se trata de regulaciones definitivas, sino de iniciativas sometidas a consulta pública.

Estas propuestas se apoyan en más de una década de experiencia regulatoria, programas piloto, exenciones específicas y estudios técnicos. A lo largo de estos años, el FSIS ha recopilado información para evaluar la relación entre velocidad de línea, reducción de patógenos, bienestar animal y seguridad laboral.

 

ANTECEDENTES REGULATORIOS EN EL SECTOR AVÍCOLA

El punto de partida de este debate se remonta a 2014, cuando el FSIS implementó el Nuevo Sistema de Inspección Avícola (NPIS). Este sistema se basó en la experiencia obtenida mediante el Proyecto de Modelos de Inspección Basados en HACCP (HIMP), un programa piloto que permitió a un grupo limitado de establecimientos operar líneas de evisceración a velocidades de hasta 175 aves por minuto (apm).

En su propuesta inicial, el FSIS consideró fijar el límite máximo en 175 apm. No obstante, la norma final estableció un tope inferior de 140 apm para los establecimientos bajo NPIS. A pesar de ello, las 20 plantas participantes del piloto HIMP conservaron exenciones, ya que los datos demostraron que podían mantener el control sanitario y producir alimentos no adulterados incluso a mayores velocidades.

Posteriormente, el FSIS amplió el programa de exenciones a otros establecimientos que cumplían criterios técnicos específicos. Con el tiempo, la agencia acumuló suficiente evidencia para evaluar el desempeño del sistema. En 2020, dejó de aceptar nuevas solicitudes de exención y avanzó hacia la elaboración de una propuesta normativa general.

Además, tras un litigio judicial, incorporó requisitos adicionales de reporte sobre seguridad laboral, lo que derivó en un estudio técnico publicado en enero de 2025 y que respalda la actual Norma Propuesta para Aves.

 

PRINCIPALES CAMBIOS PROPUESTOS PARA EL PROCESAMIENTO AVÍCOLA

La propuesta normativa introduce cuatro modificaciones centrales que podrían redefinir la operación de las plantas avícolas.

 

  1. Aumento de la velocidad máxima de línea

En primer lugar, el FSIS propone elevar la velocidad máxima para establecimientos de pollos jóvenes bajo NPIS de 140 a 175 apm. Asimismo, plantea aumentar el límite para establecimientos de pavos de 55 a 60 apm. Si se aprueba esta modificación, las plantas de procesamiento avícola podrían operar a estas velocidades sin necesidad de solicitar exenciones individuales.

 

  1. Definición formal de “velocidad máxima de línea”

En segundo lugar, la propuesta establece una definición más clara del concepto de velocidad máxima de línea. La agencia la define como el tiempo necesario para que un inspector realice eficazmente los procedimientos de inspección en línea de las canales. Con esta precisión, el FSIS busca eliminar ambigüedades regulatorias y reforzar la coherencia en la aplicación de la norma.

 

  1. Mayor autoridad para los inspectores a cargo

Además, la norma refuerza la autoridad de los inspectores a cargo (IIC). Estos funcionarios podrán exigir la reducción inmediata de la velocidad en cualquier punto del proceso de sacrificio si detectan pérdida de control o inspección ineficaz. De este modo, la agencia preserva una herramienta clave para proteger la inocuidad alimentaria.

 

  1. Eliminación de certificaciones anuales sobre seguridad laboral

Finalmente, el FSIS propone eliminar el requisito de certificaciones anuales relacionadas con programas de seguridad laboral. La agencia argumenta que tales exigencias exceden su autoridad legal, ya que la regulación de la seguridad ocupacional corresponde a otros organismos federales.

 

REFERENCIAS COMPARATIVAS Y CONSULTA PÚBLICA

Como parte del proceso de consulta, el FSIS solicita comentarios sobre la posibilidad de permitir velocidades superiores a 175 apm. En este sentido, menciona que en la Unión Europea el enfoque regulatorio prioriza el bienestar animal y la inocuidad alimentaria, más que la imposición de límites numéricos fijos.

 

CONSIDERACIONES SOBRE SEGURIDAD LABORAL Y FUNDAMENTOS TÉCNICOS

El FSIS sostiene que no posee autoridad estatutaria para regular la seguridad laboral, posición respaldada por decisiones judiciales recientes. Además, estudios técnicos como el Poultry Processing Line Speed Evaluation (PULSE) no identificaron una asociación directa entre mayores velocidades de línea y trastornos musculoesqueléticos.

 

IMPLICANCIAS PARA LAS PLANTAS DE PROCESAMIENTO AVÍCOLA

Para las plantas avícolas, estas propuestas representan tanto una oportunidad estratégica como un desafío técnico. Por un lado, la posibilidad de operar a mayores velocidades sin exenciones podría mejorar la eficiencia operativa, reducir costos administrativos y fortalecer la competitividad industrial.

 

CONCLUSIÓN

En síntesis, las propuestas regulatorias del FSIS sobre velocidades de línea podrían marcar un cambio estructural en el procesamiento avícola estadounidense. Al priorizar la evidencia técnica y el desempeño demostrado, la agencia avanza hacia un modelo más flexible y orientado a resultados.

No obstante, como las normas aún se encuentran en fase de consulta pública, su adopción definitiva dependerá del análisis de los comentarios recibidos antes del 20 de abril de 2026.

 

Fuente: Con información del Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria, FSIS, dependiente del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, USDA.

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