En las últimas décadas se han logrado grandes avances en la productividad de las gallinas ponedoras, reflejados en un mayor número de huevos, mejor eficiencia alimenticia y mayor masa de producción, entre otros (Cuadro 1). Estos progresos se deben principalmente al mejoramiento genético; sin embargo, dicho potencial sólo puede expresarse mediante adecuados programas de nutrición, sanidad y medicina preventiva (Hendrix Genetics, 2020). 

 

Actualmente, uno de los mayores retos es la crianza de la pollita, ya que su rápido desarrollo acorta el tiempo para alcanzar el peso ideal, por lo que se requiere una estrategia de alimentación bien diseñada que asegure uniformidad y desempeño óptimo.

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Cuadro 1. Progreso genético en las ponedoras de huevo blanco y marrones.

ETAPA DE CRIANZA

Importancia de la nutrición temprana

La pollita moderna es más precoz que sus antecesoras, y su potencial genético para ser una buena ponedora está presente desde su nacimiento. Sin embargo, para expresar este potencial es indispensable ofrecer una nutrición adecuada desde el primer día de vida

Cada casa genética propone sus propios programas nutricionales para lograr un buen desarrollo de las pollas, los cuales pueden variar en el número de fases y contenidos nutrimentales. A pesar de estas diferencias, es fundamental conocer el patrón normal de crecimiento de la polla para tomar decisiones acertadas en el manejo nutricional.

 

Fases de desarrollo y requerimientos nutricionales

Durante las primeras semanas de vida (0–8/10 semanas), los nutrientes se destinan principalmente al desarrollo de órganos vitales (intestino, pulmones, riñones, hígado) y al fortalecimiento del sistema inmunológico. En esta etapa, proteína y aminoácidos juegan un papel primordial, por lo que las dietas deben enfocarse más en la proteína que en la energía (Leeson y Summers, 1989).

 

Mientras la segunda etapa (hasta las 16 semanas), los nutrientes se redirigen hacia el crecimiento estructural de la polla: huesos, músculos y plumas. En esta fase, la energía adquiere un papel predominante. 

Finalmente, en la última etapa de la crianza, se desarrolla el oviducto y el hueso medular, esenciales para la futura producción de huevo (Hyline International, 2016; Hendrix Genetics, 2020; Díaz, A.G., 2023).

Peso corporal, uniformidad y manejo

El peso corporal final alcanzado al término de la crianza determina en gran medida el desempeño productivo de la parvada. Parvadas con bajos pesos al inicio de la producción suelen presentar índices productivos inferiores, sin importar la línea genética, por lo que es muy importante buscar siempre el logro de las metas de peso corporal y uniformidad en cada semana de la crianza de la polla (Leeson et al., 1997).

  • Diversos manejos, como el despique o las vacunaciones, pueden afectar la ganancia de peso. Por ello, no se recomienda cambiar la fase de alimento durante estos periodos ni cuando no se han alcanzado los pesos corporales objetivos.
  • Incluso si se prolongan las etapas alimenticias, el costo adicional se compensa con la producción de 1-2 huevos extras que pagarán este extra de alimento más concentrado.     
Flexibilidad en el programa alimenticio

También hay que considerar que cada lote debe ser manejado según sus propias condiciones y requerimientos. Por tanto, los programas de alimentación deben ser flexibles y adaptarse al comportamiento y desarrollo de cada grupo (Van Wyhe, 2015).

ETAPA DE PRODUCCIÓN
Avances genéticos y desempeño productivo

La productividad de las ponedoras ha mejorado notablemente gracias a la selección genética, que ha permitido adelantar la madurez sexual, aumentar el pico de producción y mejorar la persistencia y viabilidad de las aves (Hendrix Genetics, 2020).

Alimentación basada en requerimientos reales

Los programas actuales de nutrición de ponedoras se fundamentan en su nivel de consumo, porcentaje de producción y masa de huevo producida, más que en la edad. Cada casa genética recomienda la ingesta de nutrientes óptima para garantizar un desempeño eficiente de sus ponedoras.

PROTEÍNA Y AMINOÁCIDOS

Evolución en la formulación proteica

Los avances en nutrición avícola no sólo se deben a la genética, sino también a la evolución en la formulación proteica de las dietas. Se ha pasado del balanceo basado en proteína cruda al enfoque en aminoácidos digestibles, lo que permite una formulación más precisa y eficiente. En este sistema se aplica el perfil ideal de aminoácidos, donde la lisina digestible se toma como referencia para establecer las proporciones de los demás aminoácidos (Silva, E.P. et al., 2015).

Requerimientos y proporciones de aminoácidos

Marcelline y colaboradores (2021) realizaron una revisión sobre los requerimientos de lisina digestible (mg/día) en función de los objetivos de producción: conversión alimenticia, producción, peso del huevo, masa de huevo.

Los requerimientos de otros aminoácidos como Metionina, Metionina + Cistina, Treonina, Triptófano, Arginina, Isoleucina y Valina se calculan en proporción a la lisina, variando según las recomendaciones del autor (Cuadro 2).

 

Cuadro 2. Progreso genético en las ponedoras de huevo blanco y marrones.

 

 

Impacto del balance a proteína ideal

El sistema de balanceo a proteína ideal ha permitido reducir el nivel de proteína bruta en las dietas sin afectar el desempeño productivo. Esto es posible gracias al uso de aminoácidos sintéticos, que optimizan el aprovechamiento de los nutrientes.

  • Además, este enfoque contribuye a disminuir la excreción de nitrógeno, reduciendo así el impacto ambiental de la producción avícola, uno de los mayores retos actuales (Ji, F. et al., 2014).
Aminoácidos limitantes y etapas críticas

Los requerimientos de aminoácidos de las ponedoras dependen de la raza, edad, , estrategia de alimentación, condiciones de alojamiento y objetivos productivos de la empresa. Los aminoácidos más limitantes suelen ser los azufrados, la lisina, la treonina y la isoleucina en ese orden, aunque depende de la composición de los ingredientes que conforman la dieta.

  • Es fundamental mantener niveles óptimos de cada uno de los aminoácidos, especialmente al inicio de la producción, etapa clave para moldear el huevo al peso deseado, principalmente lisina y aminoácidos y azufrados (Elliot, M., 2012).
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ENERGÍA

Factores que determinan el requerimiento energético

El requerimiento energético total de una ponedora incluye las necesidades de crecimiento, mantenimiento y producción, las cuales dependen del peso corporal, ganancia diaria de peso, nivel de producción y temperatura ambiental. Cada casa genética proporciona guías específicas para sus líneas de ponedoras, considerando estas variables.

Consumo y adaptación energética

Las ponedoras se adaptan bien a amplios rangos de concentración energética del alimento. A mayor contenido energético en la dieta, el consumo de alimento disminuye, y viceversa, ya que las aves regulan su ingesta según sus necesidades.

Influencia de la temperatura ambiental

La temperatura ambiental afecta directamente los requerimientos energéticos: en ambientes fríos aumenta la tasa metabólica y la demanda energética; en climas cálidos, esta disminuye (Cuadro 3). La zona de confort térmico de una ponedora se sitúa entre 25°C y 27°C (Peguri y Coon, 1991).

Cuadro 3. Efecto del nivel de energía dietaria y temperatura ambiental sobre el consumo de Energía Metabolizable en aves Leghorn de 20 a 36 semanas de edad. Peguri y Coon,1991

GRASA Y ÁCIDO LINOLEICO

Importancia de la grasa en la dieta

El efecto positivo de la adición de grasa en las dietas de ponedoras sobre el peso del huevo está bien demostrado, independientemente del nivel energético (Jansen, 1983).

  • Se ha comprobado que el ácido linoleico, presente en los aceites vegetales, es el principal responsable de este efecto, por lo que ajustar su nivel en la dieta permite maximizar el peso del huevo.

 

Uso de enzimas y su impacto

El empleo de enzimas en nutrición animal ha mejorado notablemente el aprovechamiento de los nutrientes, aumentando su digestibilidad y reduciendo la excreción al ambiente, entre otros. En particular, las enzimas polisacáridos no amiláceos (PNA) liberan energía adicional; sin embargo, su uso puede permitir reducir el nivel de grasa en la dieta, lo que a su vez disminuye el peso del huevo.

  • Por ello, es esencial mantener un nivel mínimo de ácido linoleico al formular dietas, evitando así impactos negativos en el peso del huevo (Elliot, M., 2012).

CALCIO Y FÓSFORO

Importancia en la producción y calidad del huevo

Los avances genéticos han permitido que la ponedora moderna tenga ciclos de producción más largos y produzca mayor número de huevos. Sin embargo, el objetivo no debe centrarse solo en la cantidad, sino también en que los huevos producidos sean vendibles.

  • Esto requiere programas de alimentación bien diseñados durante el período de postura, sino también una buena nutrición desde la crianza de la pollita, enfocada en el desarrollo del sistema óseo y la formación del hueso medular, esenciales para sostener la producción prolongada.
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Manejo de los niveles de calcio y fósforo

Cada casa genética proporciona sus propias recomendaciones sobre calcio y fósforo, aunque lo fundamental es comprender los principios generales de su manejo de ambos

  • El calcio debe iniciarse en niveles bajos al comienzo de la postura e incrementarse con la edad de la gallina.
  • Mientras que el fósforo sigue un patrón inverso: alto al inicio y decreciente con el tiempo.

Actualmente, los programas de alimentación de ponedoras se formulan considerando no solo la edad, sino también la producción de masa de huevo. Por lo que al mantener altas persistencias hay dietas que se mantienen por más tiempo. Por esto, se recomienda un seguimiento continuo para ajustar los niveles de calcio y fósforo a tiempo, evitando afectar la calidad del huevo y la integridad del ave.

Factores críticos en la suplementación

Al suministrar calcio y fósforo, deben considerarse varios factores críticos, como el tamaño de partícula, la calidad de la fuente mineral y el uso de enzimas fitasas

  • Durante la crianza, se recomienda un calcio de partícula fina (0.5–1.0 mm), y en prepostura y producción, una mezcla de fina y gruesa (3–5 mm). En cuanto a la solubilidad, el calcio fino debe presentar 40%–50%, y el grueso, alrededor de 30%, según el método analítico. 

 

  • Respecto a las fitasas, su uso debe ser prudente en el manejo de sus matrices nutricionales, ya que son sustrato-dependientes; por tanto, es indispensable evaluar la composición de la dieta antes de disponer el valor de liberación de fósforo.
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CALIDAD DE CASCARÓN

Importancia económica y productiva

Para la industria del huevo a nivel mundial, en la producción de huevo la calidad del cascarón y la calidad interna son esenciales para mantener la viabilidad económica. Los problemas relacionados con huevos frágiles o defectuosos generan pérdidas millonarias cada año, por lo que comprender los factores que afectan la calidad resulta fundamental para optimizar la producción y reducir mermas.

Factores que afectan la calidad del cascarón

La calidad de la cáscara puede verse afectada por múltiples factores interrelacionados:

  • a) Factores del ave: edad, genética, estirpe, afectaciones clínicas, estrés y manejo durante la crianza.
  • b) Factores nutricionales: balance adecuado de la fórmula, niveles de nutrientes, calidad de ingredientes, consumo de alimento, etc.
  • c) Factores ambientales: temperatura, calidad del agua y aire, densidad, instalaciones, etc.  

 

Uno o varios de estos factores pueden estar afectando simultáneamente la calidad de la cáscara, por lo que regularmente se debe hacer una revisión para detectar el origen del problema

Nutrición y desarrollo óseo

Un programa de alimentación bien diseñado y balanceado es clave para mantener la integridad ósea y garantizar una buena calidad del cascarón. Aunque la nutrición debe cuidarse desde el nacimiento, el periodo más crítico inicia a las 15 semanas de edad, cuando se desarrolla el hueso medular, principal fuente de calcio para la calcificación del cascarón a lo largo de la vida productiva del ave.  Conforme el ave inicia el desarrollo del hueso medular y del tracto reproductivo,

  • Actualmente, se dispone de herramientas nutricionales que ayudan a fortalecer la calidad del cascarón, destacando el uso de minerales orgánicos y mejoradores de la salud intestinal.
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CONCLUSIONES

Avances y desafíos actuales

Los avances genéticos en la ponedora moderna han mejorado significativamente su eficiencia productiva, sin embargo, persisten desafíos importantes que deben considerarse para alcanzar las metas de producción.

  • Uno de los principales retos inicia en la crianza de la polla, ya que ésta cuenta con un potencial más rápido de inicio de producción y un corto periodo de crecimiento que dificultan alcanzar el peso corporal ideal. A ello se suman los efectos de los programas de medicina preventiva, que pueden influir en la ganancia de peso durante este período

El conocimiento actual sobre la nutrición de aminoácidos ha permitido diseñar programas de alimentación más precisos, optimizando el potencial genético de las ponedoras. El objetivo final debe ser lograr máxima eficiencia productiva y óptima calidad de huevo, considerando tanto factores nutricionales como no nutricionales que puedan afectarla.

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