El proceso de evolución de plantas y animales a lo largo de millones de años ha ocasionado modificaciones en los organismos vivos. La competencia por alimento y espacio, así como la perpetuación de la especie, ha provocado que sólo los individuos más aptos sobrevivan.

  • Durante este proceso, las plantas y animales pueden establecer relaciones en las que uno o más individuos mantienen un equilibrio sin perjuicio mutuo. El comensalismo es una relación donde uno recibe todos los beneficios y el otro ni recibe ni resulta dañado, como las rémoras y los tiburones. En el mutualismo, ambos se benefician, por ejemplo, las bacterias en los compartimentos gástricos de los rumiantes.

 

Una de las relaciones más relevantes es el parasitismo, donde los parásitos se alimentan del hospedador, causando diferentes grados de daño. Las aves no están exentas, y el tipo de parásito depende del ave y su infraestructura.

A principios del siglo XX, la avicultura era familiar y artesanal, con pocos ejemplares. En esas granjas, nemátodos, cestodos, piojos y ácaros eran frecuentes, mientras que las coccidias no representaban un problema mayor.

 

Desde los años 50, con el crecimiento acelerado y confinamiento en casetas, disminuyeron infestaciones de cestodos y nematodos por el uso de cama seca, pero aumentaron problemas de coccidiosis por mayor densidad de aves. Las aves en jaula tuvieron más problemas por ectoparásitos.

  • A finales del siglo XX, en la avicultura industrial, las parasitosis se controlaron con medicamentos, pero en la avicultura rural siguieron siendo frecuentes.

 

En el siglo XXI, el auge de producciones al aire libre y orgánicas, con restricciones en medicamentos, ha provocado el resurgimiento de parasitosis severas y parásitos raros en la avicultura industrial.

Las principales parasitosis en aves incluyen:
  • Protozoarios: Coccidias, Tricomonas, Histomonas.
  • Helmintos: Cestodos y Nemátodos.
  • Artrópodos: Insectos (piojos) y Arácnidos (ácaros o corucos).

 

COCCIDIAS

Diversas especies del género Eimeria se multiplican en el intestino de las aves, provocando necrosis, enteritis y atrofia de las vellosidades intestinales, lo que reduce la absorción de nutrientes y la productividad. En casos severos, puede causar la muerte.

PARASITOSIS EN AVES

Figura 1. Hemorragias en ciegos ocasionadas por Eimeria tenella.

Las aves jóvenes, menores de seis semanas, son las más susceptibles. Los signos clínicos incluyen baja ganancia de peso, mala uniformidad, palidez y diarrea, y en infecciones graves se observa diarrea sanguinolenta as (Figura 1) debido a las hemorragias provocadas por algunas especies que afectan capas profundas del intestino.

Control en la avicultura industrial

En la avicultura industrial, la coccidiosis se controla eficazmente mediante el uso de coccidiostatos en el alimento, una correcta limpieza y desinfección de las casetas, el mantenimiento seco de la cama y la vacunación, ya sea en agua de bebida o mediante inoculación in ovo.

Situación en sistemas alternativos

En la avicultura de traspatio y sistemas alternativos, la coccidiosis es menos frecuente por la baja densidad de aves, aunque puede aparecer como consecuencia de inmunodepresión o alta humedad del piso. Dado que no se emplean coccidiostatos de forma rutinaria, los brotes se tratan individualmente con toltrazuril o sulfonamidas.

TRICOMONAS

Esta parasitosis no se presenta en la avicultura industrial, sin embargo, es muy frecuente en aves de traspatio y aves de combate. El agente causal, Trichomona gallinae, puede colonizar el tracto digestivo superior, desde la cavidad oral hasta el proventrículo, y en ocasiones también se encuentra en el hígado y los pulmones.

Lesiones características

La principal lesión se manifiesta en forma de placas diftéricas (Figura 2) de color blanco o amarillo, localizadas en la cavidad oral, particularmente en el paladar, la faringe y la lengua. En infestaciones severas, estas placas pueden formar tapones caseosos que obstruyen la entrada de la laringe, provocando asfixia y muerte.

parasitosis en aves

Figura 2. Placas y membranas diftéricas en cavidad oral, faringe y laringe en una gallina ocasionadas por Trichomonas gallinae.

Transmisión y factores predisponentes

Las palomas juegan un papel importante en la diseminación del parásito, ya que lo transmiten de generación en generación mediante la “leche de buche”. Aunque pueden ser portadoras asintomáticas, bajo condiciones de estrés, inmunodepresión o desnutrición, las lesiones se hacen evidentes.

Una paloma con infestación severa puede contaminar los bebederos y el alimento de las gallinas, permitiendo la transmisión del parásito. En las gallinas, el sistema inmune generalmente controla la tricomoniasis, aunque la inmunodepresión o desnutrición severa favorecen su proliferación.

Diagnóstico y tratamiento

Algunas enfermedades, como la viruela húmeda, pueden causar lesiones similares a las de la tricomoniasis, por lo que es esencial establecer un diagnóstico preciso. Un frotis fresco con material de las membranas diftéricas permite observar las Trichomonas bajo el microscopio.

Una vez confirmado el diagnóstico, se recomienda el tratamiento individual con metronidazol o sus derivados, los cuales resultan eficaces para controlar la infección.

 

HISTOMONAS

Este protozoario no se presenta en la avicultura industrial, pero es frecuente en guajolotes y gallinas criadas en pisos de tierra. Histomonas meleagridis coloniza el ciego y el hígado, ocasionando tiflitis severa y necrosis multifocal hepática. En infestaciones graves también puede encontrarse en el pulmón. La mayoría de los casos pasan desapercibidos hasta la muerte de las aves.

Ciclo biológico y transmisión

El ciclo de vida de este parásito es complejo, ya que intervienen los huevos del nematodo Heterakis gallinae, que también habita en el ciego de las aves. Las Histomonas invaden el tracto reproductor del Heterakis, de modo que los huevos del nematodo salen al medio infestados con el protozoario.

En los pisos de tierra, los huevos evolucionan a larvas y son ingeridos por otras aves. Al llegar al ciego, liberan las Histomonas, cerrando el ciclo e infestando nuevamente a los Heterakis. Además, la lombriz de tierra puede transmitir tanto los huevos del nematodo como las Histomonas.

Lesiones y control

En infestaciones severas, las Histomonas atraviesan la pared del ciego y, por vía sanguínea, llegan al hígado y pulmón, donde causan áreas de necrosis (Figura 3).

parasitosis en aves

Figura 3. Hígado con zonas de necrosis multifocal por Histomona meleagridis.


El control de esta parasitosis se realiza mediante dimetridazol, la eliminación de los nemátodos con el compuesto adecuado y el mantenimiento de pisos secos para reducir la viabilidad de los huevos.

 

CESTODOS

Los cestodos son gusanos segmentados y aplanados que parasitan el intestino delgado de las aves. Presentan un ciclo indirecto, con huéspedes intermediarios como insectos, caracoles, babosas de tierra y lombrices, en los cuales se desarrolla el cisticercoide (fase larvaria).

Especies y morfología

Se conocen al menos nueve géneros y múltiples especies de cestodos. Algunos, como Raillietina tetragona, pueden alcanzar hasta 25 cm de largo y son visibles a simple vista en necropsias o en las heces. Otros, como Davainea proglottina, miden apenas 4 mm y requieren examen microscópico para su detección (Figura 4).

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Figura 4. Proglótido con huevos del cestodo en mucosa de intestino.

 

Efectos en el ave

La presencia de cestodos en el intestino delgado provoca irritación de la mucosa y desnutrición, ya que los parásitos se alimentan del contenido intestinal. En infestaciones severas pueden causar obstrucción intestinal, además de signos como anemia y pérdida de peso.

 

Transmisión y control

En avicultura industrial, especialmente en gallinas de postura en jaula, la infestación ocurre cuando las aves consumen huéspedes intermediarios como moscas u otros insectos. Los parásitos liberan en las heces proglótidos con huevos, que son ingeridos por dichos intermediarios, cerrando así el ciclo.

  • En avicultura de traspatio y sistemas alternativos, esta parasitosis es muy común. El control se realiza mediante el uso de praziquantel, fenbendazol o ivermectina, administrados en el agua de bebida o como tratamiento individual en grajea.

 

NEMATODOS

A diferencia de los cestodos, los nematodos son gusanos redondos con diferenciación sexual entre machos y hembras. La mayoría de los nematodos aviares presentan ciclos directos, aunque en algunos casos organismos como lombrices de tierra, babosas de jardín, caracoles, moscas y escarabajos pueden actuar como transportadores o huéspedes intermediarios.

 

Presencia en Avicultura

En la avicultura industrial, solo las reproductoras en piso pueden verse afectadas por nematodos cuando las condiciones de la cama son favorables

En sistemas de avicultura a campo abierto, traspatio, combate y gallinas de ornato, la infestación por nematodos es muy frecuente, especialmente en instalaciones sucias, húmedas y con pisos de tierra, donde las condiciones de temperatura y humedad son ideales para la supervivencia de los huevos parasitarios.

Géneros y Localización

Los principales géneros de nematodos que parasitan las aves incluyen Ascaridia, Heterakis, Capillaria y Trichostrongylus, que afectan principalmente el intestino (Figura 5). Otros como Tetrameres se alojan en el proventrículo, mientras que Syngamus trachea habita en el aparato respiratorio superior.

Figura 5. Intestino en la región de yeyuno con enteritis catarral y Ascaridia galli abundantes.

 

Síntomas y Efectos

La mayoría de estos parásitos causan desnutrición y disminución en la productividad, especialmente en infestaciones severas. Las aves pueden presentar diarrea o constipación, y en el caso particular de Syngamus trachea, se observan estertores traqueales, disnea y cianosis, síntomas que pueden confundirse fácilmente con infecciones respiratorias bacterianas o virales.

Control y Prevención

El control de los nematodos se realiza mediante el uso de sales de piperazina, fenbendazol, fenotiacina, mebendazol e ivermectinas. Aunque existe una amplia gama de productos en el mercado, es fundamental mantener las condiciones de humedad y temperatura del piso bajo control, ya que, si el piso no se mantiene seco, las aves se volverán a infestarse.

 

ARTRÓPODOS

Los ectoparásitos son frecuentes en aves de postura en jaula y en instalaciones que no se limpian con regularidad. Tanto los piojos como los ácaros se transmiten por contacto directo entre las aves o con las instalaciones.

Piojos

Se pueden encontrar más de 40 especies de piojos en aves, con géneros y especies que varían según la región geográfica, donde las aves silvestres son un importante factor de contagio. Entre los piojos más comunes están Menopon gallinae, Liperus caponis, Menacanthus stramineus, Gonioides y Chelopistes.

  • En tanto, su tamaño varía entre 1 y 5 mm, se desplazan rápidamente y causan daño por mordeduras, además de provocar inquietud en las aves durante el día y la noche. El ciclo de vida dura entre dos y tres semanas, y las hembras pueden poner hasta 120.000 huevos en un ciclo.
Ácaros

En el grupo de los ácaros (Figura 6) destacan Dermanyssus y Ornithonyssus. Aunque son más pequeños que los piojos (no más de 1 mm), ocasionan mayores problemas porque se alimentan de sangre y pueden sobrevivir sin alimento durante varios meses, dificultando su eliminación. El ciclo de vida es de aproximadamente 7 días, y las hembras pueden poner hasta 3.000 huevos.

Figura 6. Ácaros hematófagos del género Dermanyssus y Ornithonyssus, observados en plumas, cloaca y estructuras de alojamiento, responsables de anemia e irritación severa en las aves.

 

Sin embargo, existen diferencias en su comportamiento: Ornithonyssus siempre vive en el ave, con adultos, huevos, larvas y ninfas presentes en la cloaca y base de las plumas; mientras que Dermanyssus deposita los huevos en paredes, perchas y jaulas, y los adultos permanecen en las instalaciones durante el día, subiendo al ave por la noche para alimentarse.

Impacto en las Aves

Tanto piojos como ácaros debilitan rápidamente a las aves. La inquietud que provocan hace que las aves dejen de comer y dormir, lo que puede causar inmunodepresión.

Control y Manejo

Actualmente existen muchos compuestos para el control de ectoparásitos, tanto para aplicación masiva por aspersión como individual por inmersión o tópica, incluyendo ivermectinas, cipermetrinas, fluralaner y otros piretroides.

 

  • Es fundamental tratar tanto a las aves como las instalaciones, realizando una limpieza profunda con agua y detergente, seguida de la aplicación de insecticidas o acaricidas para eliminar eficazmente los parásitos.

 

REFLEXIÓN FINAL

En las dos primeras décadas del siglo XXI, la avicultura ha crecido a nivel mundial. La carne de pollo y el huevo son las proteínas animales más consumidas en muchos países

 

  • En la avicultura industrial, los problemas parasitarios se controlan eficazmente gracias a buenas prácticas y controles sanitarios estrictos.

Sin embargo, el resurgimiento de la avicultura a pequeña escala y sistemas a campo abierto, donde conviven aves silvestres, roedores e insectos, junto con pisos de tierra y restricciones en medicamentos, ha provocado la reaparición de problemas parasitarios en nuevos contextos. Por ello, es vital conocer los parásitos, sus efectos y opciones de control.

 

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