Debemos de ser conscientes de que inicialmente existen 2 tipos de bioseguridad: pasiva y activa.
Por bioseguridad pasiva entenderemos que es la que viene dada por la situación geográfica en que se encuentre la explotación.
La bioseguridad activa será la que practiquemos dentro de los límites de nuestra explotación.
Los principales factores serían:
Por seguir un orden fácilmente entendible, de fuera hacia adentro, la bioseguridad se podría compartimentalizar en tres grandes áreas generales: el aislamiento del exterior, el control del tráfico con el exterior y también el interno y la sanidad e higiene.
1. El aislamiento de nuestras ponedoras del exterior es fundamental y básico. Si por distintos métodos o medidas reducimos la introducción de enfermedades, nos estamos facilitando de manera extraordinaria el trabajo a realizar en bioseguridad en etapas posteriores. Este aislamiento se complica actualmente con el incremento del número de instalaciones en que las aves tienen acceso al exterior. Por extensión, esta idea de aislamiento también debería de aplicarse a las distintas naves de producción dentro de una misma explotación.
2. El control del tráfico de la granja no solo se refiere a los vehículos, sino que incluimos en este tráfico, las personas, los útiles, materiales, maquinaria, agua, pienso y los animales. De esta manera es esencial el control del tráfico desde fuera de la explotación, hacia el interior. Este debe ser restringido al mínimo posible. Pero también es importante controlar el tráfico interno que se da entre distintas naves de la explotación. Es importante el orden de las visitas que se realizan debido a factores como el estado sanitario, la edad de los animales, el estado de producción, etc…
3. La última gran área denominada de forma general sanidad e higiene, incluye un sinfín del resto de factores que tienen incidencia en la posibilidad de la aparición de procesos patológicos.
En el concepto de bioseguridad, además de las distintas clasificaciones de las actividades que engloba, hay que tener en cuenta algunas consideraciones básicas y lógicas que son las que dan sentido y mantienen de forma efectiva estas prácticas:
La bioseguridad es una cadena, si falla un eslabón, falla toda la cadena
Todos los aspectos citados anteriormente son muy importantes y sería muy extenso su tratamiento uno por uno, por ello en el siguiente artículo nos centraremos en la importancia de la L+D (limpieza + desinfección), los circuitos de agua y brevemente en el tema del equipo humano.
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