Transición energética e innovación:
La avicultura mexicana acelera su reconversión hacia granjas solares e inteligentes frente al cambio climático
Presionados por las olas de calor históricas de este verano y el alza en las tarifas industriales, productores del Bajío y Occidente apuestan por una avicultura mexicana sustentable basada en eficiencia energética.

El incremento sostenido de las temperaturas en las principales zonas productoras del país ha dejado de ser un problema estacional para convertirse en una variable crítica del negocio. Mantener el confort térmico dentro de las casetas —esencial para evitar el estrés calórico y resguardar el índice de conversión alimenticia— exige un consumo de electricidad que comenzaba a presionar los márgenes de rentabilidad del sector en regiones clave como Los Altos de Jalisco y el Bajío.
Ante este escenario, la integración de techumbres de alta reflectividad combinadas con huertos solares bajo el esquema de generación exenta está permitiendo a las empresas avícolas mitigar hasta en un 65% sus costos de facturación eléctrica. De acuerdo con las proyecciones técnicas de este ciclo, la adopción de esquemas de autogeneración fotovoltaica ya no responde únicamente a un compromiso ecológico, sino a una estrategia de viabilidad financiera indispensable para la competitividad del mercado de proteína animal.





















































