Nutrición avícola

Estrategia para mejorar la calidad de la cáscara: integrando recría, nutrición mineral y salud intestinal

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La calidad de la cáscara continúa siendo uno de los pilares más importantes para la rentabilidad y sostenibilidad de la producción de huevo comercial.

Los desafíos de hoy, ciclos más largos, aves más persistentes, tamaño de huevo y las limitaciones fisiológicas ligadas a la edad, exigen un enfoque integral que comience mucho antes de que la gallina ponga su primer huevo.

La evidencia científica reciente subraya que las estrategias realmente efectivas para mejorar la calidad de la cáscara deben basarse simultáneamente en cuatro componentes fundamentales:

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La evidencia científica reciente subraya que las estrategias realmente efectivas para mejorar la calidad de la cáscara deben basarse simultáneamente en cuatro componentes fundamentales.Esta memoria resume estas estrategias de manera práctica, incluyendo aportes recientes sobre fases de crecimiento, composición corporal y metabolismo hepático que condicionan la calidad de cáscara en fases avanzadas.

EL PERIODO DE PREPARACIÓN: EL PUNTO DE PARTIDA PARA LA CALIDAD DE LA CÁSCARA

La calidad de la cáscara a las 60, 80 o 100 semanas se decide, en gran medida, entre las semanas 0 y 30 de vida.

Diversos trabajos coinciden en que la estructura ósea lograda antes del inicio de puesta define la capacidad futura de la gallina para sostener la mineralización del huevo. (De Juan, 2022; Khanal, 2020;Balcazar, 2018; Hervo, 2022).

Importancia del desarrollo óseo

Hasta la semana 17/18, la gallina desarrolla el hueso cortical y trabecular, que constituyen su “reserva estructural”.

Tras la madurez sexual, a consecuencia de la actividad de los estrógenos, la formación de hueso estructural se detiene, y solo se deposita hueso medular, más lábil y destinado a la producción del huevo. Según Korver (2020), las aves que llegan al inicio de postura con un esqueleto poco desarrollado insuficientemente mineralizado tendrán:

  • Menor capacidad para sostener ciclos largos.
  • Mayor movilización de hueso estructural.
  • Mayor riesgo de fracturas.

Las pollitas no crecen de forma lineal: avanzan por etapas y a distintas velocidades que no ocurren igual para todas. Por eso, la edad fisiológica (entrada en pubertad y preparación del esqueleto para la puesta) no siempre coincide con la edad del calendario.Todo ello relacionado con una menor calidad de la cáscara al final del ciclo.

La recomendación práctica es sincronizar dieta, luz y manejo con las señales del ave (cresta, consumo, curva de peso, conformación), priorizando transiciones graduales y uniformidad fisiológica, no solo de peso.

Tamaño de partícula del carbonato durante el periodo de preparación

El tamaño de partícula del carbonato cálcico, incluido el que incorporamos en recría, influye en la estructura ósea futura.

gallinaEusebio-Balcázar (2018) mostraron como las pollitas alimentadas con una mezcla de carbonato con un diámetro de partícula cercano a 1mm (y no menor)
Desarrollaron una mayor densidad mineral ósea y menor incidencia de deformaciones de quilla tanto en recría como en producción
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Mostrando un efecto sobre la integridad ósea consistente.

El tamaño de partícula del carbonato cálcico, incluido el que incorporamos en recría, influye en la estructura ósea futura.La uniformidad del lote es crítica.

Angel (2018) resalta que una transición adecuada de dietas depende en gran parte de que las pollitas alcancen el estado fisiológico correcto, no solo la edad cronológica.

Lotes con baja uniformidad presentan pollitas que inician la puesta sin recibir suficiente calcio (entre otros nutrientes), lo que compromete su capacidad de mineralización desde el inicio.

Efectos del nivel de Ca

Reducir el nivel de calcio durante la recría puede disminuir la mineralización.

Pero Dijkslag (2023) comprobó que niveles moderadamente bajos no comprometen el rendimiento futuro y pueden mejorar la eficiencia productiva en fases tardías, siempre que en postura se utilicen niveles adecuados.

No obstante, evitar niveles excesivamente bajos sigue siendo esencial para no afectar el desarrollo del esqueleto.

En lo que respecta al fósforo, los estudios han demostrado que se puede reducir el aporte sin afectar a la mineralización y el desarrollo de las aves.

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NUTRICIÓN MINERAL EN PUESTA: ASEGURAR EL CALCIO CUANDO LA GALLINA REALMENTE LO NECESITA

La cáscara contiene aproximadamente 95 % carbonato cálcico, y cada huevo requiere alrededor de 2,2 – 2,4 g de calcio, obtenidos tanto de la dieta (~ 60-70%) como del hueso (~30-40%).

En ciclos largos, esto representa una demanda enorme, lo que implica sincronizar el aporte de calcio con la ventana fisiológica de formación de cáscara.

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Disponibilidad nocturna de calcio

La mayor parte de la calcificación ocurre durante la noche. Si las partículas de carbonato de la dieta son finas (< 1mm ø), este desaparece del tracto digestivo antes del periodo crítico, obligando a la gallina a recurrir al hueso medular y, dependiendo de la demanda, también del cortical.

El meta-análisis de Hervo (2022) demuestra cómo las partículas de carbonato grueso permanecen más tiempo en la molleja y liberan calcio de forma sostenida durante la noche, mejorando grosor, resistencia, densidad específica y fuerza ósea en gallinas viejas.

¿Uso de la dieta de pre-puesta? 

En ponedoras modernas y ciclos largos, un pienso de pre-puesta, con ~2–2,5% Ca, suele no aportar reservas suficientes para la formación a tiempo del hueso medular, que abastece el calcio nocturno al inicio de la postura.

Como resultado, se produce una mayor movilización de hueso estructural lo que presentará dificultades para mantener la calidad de cáscara a lo largo del ciclo.

Por el contrario, elevar el nivel de calcio en pre-puesta (≈3,8%) mejora la calidad de cáscara durante todo el ciclo sin penalizar producción.

Además, con la edad desciende la absorción intestinal del calcio; si no se “pre-carga” el esqueleto justo antes de la puesta, la gallina dependerá más de reservas óseas y se acentúa el deterioro en fases tardías.

Ensayos con 4,0% vs 2,5% Ca en pre-puesta apoyan esta mayor retención de Ca y calidad ósea al inicio de postura. Por último, desde el punto de vista práctico, mantener demasiado tiempo dietas de 2,2–2,5% Ca en la transición favorece la descalcificación tempran. Ensayos con 4,0% vs 2,5% Ca en pre-puesta apoyan esta mayor retención de Ca y calidad ósea al inicio de postura.

Por último, desde el punto de vista práctico, mantener demasiado tiempo dietas de 2,2–2,5% Ca en la transición favorece la descalcificación temprana.

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Relación Calcio: fósforo y etapa fisiológica

La eficiencia de absorción de Ca disminuye con la edad (Korver 2020; Wistedt 2019). Por ello, se requieren niveles mayores de Ca (ajustada al consumo) y una relación Ca:P más amplia en gallinas adultas para compensar la menor funcionalidad intestinal y el incremento del tamaño del huevo.

El exceso de fósforo puede ser contraproducente, reduciendo la calidad de la cáscara (Korver 2020).

Mantener niveles adecuados, sin exceder, es clave para no interferir en la mineralización.

Según un meta-análisis llevado a cabo por Rodehutscord (2023), tan solo 2,2g de NPP (fósforo no fítico)/kg de pienso serían necesarios en producción. Esta cantidad se podría rebajar con la incorporación de fitasas.

Uso de la fitasa

El fósforo fítico es la principal forma en que las plantas almacenan fósforo, pero su disponibilidad en aves es muy baja, ya que el fitato no puede ser hidrolizado de forma natural y se excreta casi por completo.

La fitasa añadida al pienso libera parte de ese fósforo:

Mejorando la digestibilidad de P y Ca, permitiendo reducir fosfatos inorgánicos,

Disminuir la excreción de P y mantener la producción, la calidad de cáscara y la mineralización ósea.

Además de favorecer la eficiencia alimentaria con menor impacto ambiental.

Al aplicar su matriz nutricional en la formulación, debe considerarse el contenido real de fósforo fítico presente en las materias primas para ajustar correctamente los aportes.

SALUD INTESTINAL (Y ESTABILIDAD METABÓLICA): BASE DE LA ABSORCIÓN DE Ca Y P

El componente frecuentemente más ignorado en la calidad de la cáscara es la capacidad del intestino para absorber calcio, que disminuye con la edad.

Cambios fisiológicos con la edad

Wistedt (2019) mostró que la actividad de la anhidrasa carbónica duodenal, esencial para la absorción de calcio, disminuye significativamente hacia la mitad del ciclo, coincidiendo con la caída en la calidad de la cáscara y del hueso.

Esto implica que, incluso en dietas con suficiente contenido en calcio, una gallina de edad avanzada puede no absorberlo eficientemente.

El empleo de fuentes orgánicas de zinc, mejora la actividad de la enzima ya que esta actúa como cofactor de la anhidrasa (Qiujuan et al., 2012) lo que a su vez mejoró la calidad de la cáscara.

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Efecto de la alimentación sobre el patrón de consumo

Liu (2023) demuestra que el momento del consumo influye en la disponibilidad de Ca durante la noche. Las gallinas alimentadas por la tarde generan un patrón de ingesta más alineado con la calcificación, aumentando ligeramente el grosor de cáscara.

Salud duodenal y metabolismo mineral

Con la edad, la mucosa intestinal puede modificar su estructura. En el estudio de Wistedt (2019), la altura de vellosidades en duodeno disminuyó en ciertos momentos del ciclo, reduciendo la superficie de absorción útil.

Mantener una mucosa funcional es esencial para optimizar la utilización del calcio procedente de la dieta y evitar que la gallina, además de utilizar el calcio medular, movilice el estructural, especialmente en fases tardías.

METABOLISMO HEPÁTICO, FUENTE DE ENERGÍA Y RIESGO EN CICLOS LARGOS

En ciclos largos de puesta no basta con que el intestino absorba bien:

El hígado debe estar metabólicamente sano para aportar los lípidos necesarios para la formación de la yema sin desajustar el equilibrio mineral.

Las dietas bajas en aceite/grasa y altas en almidón fuerzan al hígado a:

Un hígado sano evita “picos” metabólicos que compiten con la absorción de calcio y la producción de bicarbonato necesarios para una buena calcificación de la cáscara.

IMPLICACIÓN PRÁCTICA

En fases medias-tardías (≈ 40–60sem), se ha de priorizar la inclusión de fuentes de energía que:

Minimicen lipogénesis hepática (aceites vs. exceso de almidón).

Al tiempo que se monitoriza la evolución de la grasa hepática que preservar la estabilidad ácido-base y la utilización mineral. (van Eck y col., 2026).

ESTRATEGIA INTEGRADA: CÓMO COMBINAR EL PERIODO DE PREPARACIÓN, EL CONTENIDO MINERAL Y LA SALUD INTESTINAL / METABÓLICA.

DURANTE EL PERIODO DE PREPARACIÓN (DESDE EL PRIMER DÍA HASTA LAS 30 SEMANAS DE VIDA
  • Asegurar un buen desarrollo corporal y uniformidad, ajustando los cambios de dieta a las etapas efectivas de crecimiento y sincronizándolos con el periodo en que se abre la ventana de madurez sexual, que puede adelantarse o retrasarse según el lote.
  • Ajustar la densidad nutricional para evitar el sobre-engrasamiento, normalmente a consecuencia del uso de dietas de alta densidad en la fase entre las 10-16 semanas. La proteína corporal se mantiene bastante estable durante la recría, mientras que el tejido graso es el que más responde en las etapas tempranas y medias del crecimiento.
  • Conviene aprovechar esas ventanas para modular energía, aminoácidos y bra insoluble, de modo que las aves lleguen al inicio de puesta con una adecuada capacidad de consumo y una condición corporal funcional y no excesiva.
  • Incluir al principio de carbonato cálcico no, con un diámetro de partícula cercano a 1mm ø para después introducir paulatinamente una mezcla de carbonato no y grueso de cara a la mejora mineralización futura; introducir desde la semana 14 un porcentaje de carbonato grueso (2-4mm ø).

PRE-PUESTA

  • Preguntarnos si es necesario y si podemos manejar convenientemente un pienso de prepuesta (2-2.5% de calcio).
  • El paso directo desde la dieta de desarrollo, con alrededor de un 1% de calcio, a la dieta de postura, cercana al 3.6–3.8%, puede ser adecuado siempre que la capacidad de consumo lo permita.
  • En este contexto, es importante recordar que aumentar el calcio en la dieta de pre-puesta del 2.5% al 3.8% mejora la calidad de la cáscara durante todo el ciclo de puesta sin efectos negativos sobre la producción.
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CONCLUSIONES

La calidad de la cáscara no depende de una sola intervención, sino de un enfoque integrado que comienza en el periodo de preparación y se extiende durante toda la vida productiva.

CUATRO PILARES PARA SOSTENER CICLOS MÁS LARGOS CON MENOS PÉRDIDAS

Esqueleto adecuadamente desarrollado.

Nutrición mineral sincronizada con la fisiología de la gallina.

Salud intestinal-metabólica que permita absorber.

Utilizar el calcio de forma eficiente y una salud hepática que permita el buen procesamiento de los nutrientes en el hígado.

La perspectiva multifásica del crecimiento y la gestión de la composición corporal (evitar el engrasamiento temprano del ave y preservar la estabilidad hepática en puesta.Fortaleza la fertilidad de la cáscara.
La evidencia científica demuestra que estas estrategias, aplicadas conjuntamente, mejoran de forma consistente el grosor, la resistencia y la persistencia de la cáscara a lo largo del ciclo

 

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