Blindaje a la genética avícola en México:
La estrategia de compartimentación ante la Influenza Aviar asegura el abasto en el Bajío y Jalisco
A través de los lineamientos oficiales del SENASICA y el acuerdo de recognition mutuo con el USDA, los productores mexicanos mitigan el desabasto de líneas progenitoras y abuelas mediante la importación segura por zonas certificadas.
La avicultura mexicana mantiene un alto ritmo de encasetamiento en zonas clave como Los Altos de Jalisco y el Bajío. Sin embargo, el sector enfrenta el reto constante de los brotes de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) H5N1 a nivel global. En el pasado, la detección de un foco en Estados Unidos provocaba el cierre de estados enteros. Esta situación ponía en riesgo el suministro de aves progenitoras y reproductoras en el país.

Para resolver este desafío, el **Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA)** y el **APHIS-USDA** aplican un esquema de reconocimiento mutuo. Esta medida cuenta con el apoyo de la **Unión Nacional de Avicultores (UNA)**. Gracias a este acuerdo, las importaciones no dependen de la geografía política, sino del estatus de bioseguridad individual de cada empresa de genética.
El sustento técnico y legal de la Compartimentación Avícola
Según la **Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)**, la compartimentación define a una subpoblación de animales en granjas bajo un mismo sistema de bioseguridad. De esta manera, las aves mantienen un estatus sanitario protegido respecto a su entorno. Si un estado de origen entra en cuarentena, las granjas autorizadas por SENASICA pueden seguir exportando hacia México. Para ello, deben demostrar aislamiento total mediante auditorías físicas y pruebas de laboratorio.



















































