La prevención toma protagonismo:
granjas avícolas de Sonora elevan sus estándares de bioseguridad
El aumento de la actividad operativa durante el verano impulsa a las empresas avícolas a fortalecer medidas preventivas para proteger la productividad, el bienestar animal y la estabilidad de sus operaciones.
En la avicultura moderna, la bioseguridad ya no es únicamente un protocolo; se ha convertido en una estrategia esencial para proteger una de las industrias alimentarias más importantes del país.
Mientras las granjas avícolas mantienen un intenso ritmo de trabajo durante junio, productores de Sonora han reforzado sus programas de bioseguridad como parte de una estrategia orientada a preservar la estabilidad productiva y minimizar riesgos operativos.
La llegada del verano suele representar una etapa de mayor movimiento dentro de la cadena avícola. El tránsito de personal, vehículos, insumos y servicios requiere una vigilancia constante para garantizar que las operaciones se desarrollen bajo estrictos estándares sanitarios.
Por esta razón, las empresas del sector continúan fortaleciendo procedimientos relacionados con control de accesos, limpieza, desinfección y monitoreo de instalaciones.



















































