El gobierno mexicano, durante 2025, puso en marcha programas orientados a incrementar la producción de maíz amarillo para avicultura, instrumento relevante para garantizar insumos al sector avícola y reducir la dependencia de importaciones.
Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), en México se distinguen dos grandes tipos de maíz: el maíz blanco, destinado principalmente al consumo humano, y el maíz amarillo, orientado a usos pecuarios e industriales.
Aunque la producción nacional de maíz blanco supera los 20 millones de toneladas, la oferta de maíz amarillo cubre únicamente una fracción de la demanda nacional, lo que genera dependencia de importaciones para alimentar animales en los sectores porcino y avícola.
Un ejemplo concreto se registra en el estado de Puebla, donde la Secretaría de Desarrollo Económico y Trabajo (Puebla) (SDEyT) ha anunciado un proyecto de producción local de maíz amarillo “de beneficio para la avicultura y porcicultura”, dirigido a retomar tierras subutilizadas y asegurar compradores en el sector pecuario.
De acuerdo con la dependencia, el esquema contempla que los avicultores y porcicultores sean los compradores fijos de los granos producidos, lo que brinda mayor certidumbre a los agricultores.
Para el sector de la avicultura, el fortalecimiento de la producción nacional de maíz amarillo representa una estrategia clave para asegurar el suministro de uno de los principales insumos en la elaboración de alimentos balanceados para aves. Conforme a lo estimado, más del 70 % del maíz amarillo se destina al sector pecuario, incluyendo avicultura.
El aumento de la producción local puede contribuir asimismo a mitigar los efectos de volatilidad en precios internacionales y demoras logísticas asociadas con importaciones.
Los datos oficiales indican que la superficie sembrada de maíz amarillo se ha reducido en algunos ciclos, y por ello, el país prevé importar volúmenes récord de este grano para cubrir la demanda nacional.
Por ejemplo, para el periodo 2023‑24 se estimó una producción de 2.7 millones de toneladas de maíz amarillo, menor al periodo anterior, lo que refuerza la urgencia de las iniciativas de expansión.
El reto para los productores consiste en adoptar tecnologías, semillas híbridas, mecanismos de comercialización y asegurar contratos de compra que permitan viabilizar el aumento de la producción de maíz amarillo para la avicultura.
Fuente: con información del Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y el Secretaría de Desarrollo Económico y Trabajo (Puebla) (SDEyT)

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