Incubación

Influencia de las condiciones de almacenamiento en la calidad de los huevos fértiles destinados a la incubación

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La correlación entre la calidad del pollito y la calidad de los huevos se viene estrechando cada vez más entre las plantas de incubación y las granjas de reproductoras, que deben realizar un trabajo conjunto y en armonía para obtener los mejores resultados de productividad.

La curva de almacenamiento de huevos es siempre fluctuante dentro de las producciones y del año, en el que hay épocas de escasez de materia prima y épocas de superproducción de huevos.

Esta fluctuación en la cantidad de huevos entraña desafíos de temperatura en el almacenamiento de huevos y elevados días de stock, en los que tenemos pérdidas de eclosión y de calidad en huevos por encima de 7 días de almacenamiento.
La temperatura de almacenamiento es un punto muy importante, que debe ser monitorizado desde la granja hasta la sala de huevos de la incubadora.

La temperatura de los huevos fértiles tras la puesta hasta el almacenamiento es un factor determinante para el mantenimiento de la viabilidad embrionaria y, en consecuencia, para la eclosionabilidad y la calidad de los pollitos.

Justo después de la oviposición, el huevo aún presenta una temperatura próxima a la corporal del ave, en torno a 40 a 41 °C, condición que favorece la continuidad del desarrollo embrionario si el enfriamiento no se produce de forma adecuada.

Para mantener la viabilidad del embrión existe la necesidad de bajar la temperatura hasta el cero fisiológico.

El cero fisiológico es la temperatura por debajo de la cual el desarrollo embrionario prácticamente se interrumpe.

En huevos fértiles de gallinas, ese punto se considera generalmente en torno a 23 °C (BOLELI, 2013).

Por debajo de ese rango, la multiplicación celular y los procesos embrionarios se vuelven muy lentos o cesan temporalmente, permitiendo un almacenamiento seguro antes de la incubación.

Así, el manejo térmico entre la recogida y el almacenamiento debe realizarse de manera gradual, evitando tanto el enfriamiento excesivamente rápido como la permanencia prolongada a temperaturas elevadas, pues ambas situaciones pueden comprometer el rendimiento de incubación (FASENKO, 2007; REIJRINK et al., 2009).

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El trabajo de Fiuza et al. evalúa el efecto de las condiciones ambientales en el periodo entre la puesta y el almacenamiento de huevos de reproductoras pesadas sobre el rendimiento de incubación.

El estudio destaca que factores como la temperatura y el tiempo de exposición antes del almacenamiento pueden interferir en la calidad de los huevos y en la viabilidad embrionaria.

El estudio destaca que factores como la temperatura y el tiempo de exposición antes del almacenamiento pueden interferir en la calidad de los huevos y en la viabilidad embrionaria. Se observa que un manejo inadecuado en ese intervalo puede comprometer el desarrollo del embrión y reducir la tasa de eclosión (Tabla 1).

Así, el control de las condiciones ambientales en el prealmacenamiento es fundamental para mantener la calidad de los huevos y mejorar el desempeño de la incubación.

Grafico

Tabla 1: Porcentaje de fertilidad, mortalidad embrionaria, capacidad total de incubación de huevos incubados y eclosiones de huevos fértiles según tratamientos.

Justo después de la puesta, el embrión de las aves ya se encuentra en una fase inicial de desarrollo, generalmente entre la fase de blastodermo y el inicio de la gastrulación, dependiendo del tiempo transcurrido hasta el enfriamiento del huevo.

En esta fase, el embrión está formado por una región central llamada zona pelúcida, más clara y organizada, donde ocurre la mayor parte de la actividad celular, y por una región periférica denominada zona opaca, más densa y oscura, asociada al soporte y a la delimitación de la estructura embrionaria.

Durante la fase de gástrula, se inician procesos fundamentales como la formación de las capas germinales, esenciales para el desarrollo posterior de los tejidos y órganos (CESARIO,2013).

Cuando la temperatura del huevo disminuye tras la puesta, se produce una reducción del metabolismo embrionario, lo que conduce a una parada temporal del desarrollo.

Esta interrupción se considera fisiológica y permite mantener la viabilidad del embrión hasta que el huevo sea sometido de nuevo a incubación.

Sin embargo, temperaturas inadecuadas o prolongadas pueden comprometer la continuidad del desarrollo, afectando a la supervivencia embrionaria y a la calidad del pollito.

Así, la fase entre la puesta y el inicio de la incubación es crítica, pues implica un embrión aún sensible, en fase de organización estructural, cuyo mantenimiento depende directamente de las condiciones térmicas del ambiente.
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IMPORTANCIA DEL CONTROL DE LA TEMPERATURA DE ALMACENAMIENTO:

Podemos considerar como “sala de huevos” todos los lugares en los que se almacenan los huevos, siendo estos:

Sala de huevos de la granja: la temperatura de almacenamiento de los huevos variará de acuerdo con la rutina de cada empresa, en la que se mantiene la temperatura lo más próxima posible al cero fisiológico (24ºC – 22ºC) cuando los huevos se recogen el mismo día de la puesta, y una sala con temperaturas más bajas cuando los huevos quedan almacenados (más de 24 h en la granja), pudiendo variar la temperatura entre 21ºC – 22ºC.
Camión de transporte: debemos considerar la caja del camión como sala de huevos, ya que estos huevos quedan almacenados para ser transportados de un lugar a otro. El transporte de los huevos fértiles puede ser de 30 minutos, pero también puede ser de 2 a 3 días dependiendo de la distancia entre granja e incubadora. La caja debe estar climatizada, de preferiblemente 1ºC por debajo de la sala de huevos de la granja. Durante el trayecto debe mantenerse siempre encendida la ventilación y la climatización para mantener la uniformidad de la temperatura dentro de la caja.
Sala de huevos de la incubadora: la sala de huevos de la incubadora debe ser el punto más frío de almacenamiento de los huevos, que puede variar de 19ºC a 15ºC dependiendo de cada empresa.

Es importante que cada empresa tenga el diseño de las temperaturas de almacenamiento conforme a sus realidades en campo.

La temperatura tiene que comportarse como una línea inclinada (según el diagrama de flujo) y reducirse gradualmente hasta un rango que permita la suspensión del desarrollo embrionario sin causar choque térmico.

Este manejo es esencial para sincronizar el estado fisiológico del embrión con la etapa de almacenamiento, preservando su viabilidad hasta la incubación.
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PUNTOS IMPORTANTES DE CONTROL DE LA TEMPERATURA:

En la descarga de los huevos

A la llegada de los huevos a la incubadora debe verificarse la temperatura de recepción de los huevos en la caja del camión. Lo ideal es medir la temperatura con un termómetro láser o un termómetro de sonda en tres puntos:

huevos que están más cerca de la puerta,

huevos que están en el medio del camión

huevos que están más al fondo.

En la descarga de los huevos, debe haber un sincronismo entre los equipos para descargar lo más rápido posible, para que no haya problemas con la temperatura externa y choques térmicos que pueden ocasionar la condensación de los huevos.

La caja del camión, durante la descarga, debe mantener la climatización encendida hasta la descarga completa de la carga de huevos. La falta de este cuidado en la climatización puede acarrear un aumento de la temperatura de los huevos e interferir posteriormente en la calidad embrionaria, reflejándose en una mayor pérdida embrionaria inicial y una caída en la calidad de los pollitos.

Imagen 1: se ve un ejemplo del microclima que se crea dentro del camión al dejar las puertas abiertas durante mucho tiempo para descargar. En amarillo se muestra el calentamiento de las cajas situadas justo delante, en comparación con las de la parte trasera.

Sala de huevos de la incubadora:

En la incubadora, los huevos procedentes de la granja pasan inicialmente por la clasificación, se distribuyen en bandejas y carros de incubación y, posteriormente, se envían a la sala de stock.

Según el tamaño de la planta de incubación, puede haber una o más salas de almacenamiento, operando con temperaturas iguales o diferentes, de acuerdo con los procedimientos que relacionan temperatura y tiempo de stock.

La uniformidad térmica entre los huevos que componen una misma carga es un punto importante. Cuando huevos almacenados en diferentes salas o en ambientes con temperaturas distintas se reúnen para incubación, puede producirse variación en la temperatura inicial de los huevos.

Esta diferencia interfiere directamente en la etapa de precalentamiento, que tiene la función de elevar gradualmente la temperatura de los huevos hasta un nivel uniforme antes de la incubación.

Si el precalentamiento se realiza sobre huevos con temperaturas muy diferentes, el calentamiento se producirá de forma desigual, generando variaciones en el inicio del desarrollo embrionario.

Imagen 2: diferencia de temperatura entre los huevos, que se incubarán en la misma máquina, que se estaban llevando al precalentamiento. Huevos con una diferencia de 3°C.

Esta falta de uniformidad puede ampliar la ventana de nacimiento, haciendo que los pollitos nazcan en momentos diferentes dentro del mismo lote, lo que compromete la uniformidad, aumenta la variación de peso y vitalidad y puede perjudicar el desempeño productivo posterior.

Así, el control de la temperatura de la sala de huevos, asociado al manejo correcto del precalentamiento, es fundamental para garantizar una mayor sincronía en la incubación y una mejor calidad de los pollitos.

La forma en que se organizan los huevos en la sala de almacenamiento puede influir directamente en la temperatura. Independientemente del tipo de almacenamiento —cajas de plástico, de cartón, palés o carros de incubación—, es necesario mantener una separación entre los huevos para garantizar una circulación de aire uniforme.

En síntesis, la calidad del pollito comienza en la gestión del huevo fértil y depende de un control térmico consistente desde la puesta hasta la sala de huevos de la incubadora.

Mantener los huevos por debajo del cero fisiológico con enfriamiento gradual, reducir al máximo los periodos de almacenamiento y estandarizar la cadena de almacenamiento y transporte, con monitorización y registros a la llegada y en la descarga, son medidas decisivas para proteger la viabilidad embrionaria, estrechar la ventana de nacimiento y aumentar la uniformidad de los lotes.

Así, la alineación entre la granja de reproductoras y la incubadora, basada en protocolos claros y seguimiento continuo, se traduce directamente en un mejor desempeño de eclosión y en pollitos de mayor calidad.

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