Nuestra aportación a problemas como la triquinelosis, brucelosis, salmonelosis, hidatidosis, encefalopatía espongiforme bovina, tularemia, gripe aviar, y otras enfermedades emergentes hacen que el trabajo del veterinario adquiera un papel protagonista, por más que insuficientemente conocido al ser una labor preventiva y no asistencial.












































