Mientras que en nuestras ilustres aves ponedoras no es un gran problema sanitario, sí que los es para los humanos (alrededor de 100.000 casos anuales), ya que es una bacteria con una capacidad de agresividad elevada que los sistemas de salud pública en bloque han ido decidiendo que se tiene que erradicar. Por ello se están estableciendo los ya consabidos programas de control y erradicación cuyo objetivo final es su control total.
















































