El tratamiento de estas corrientes residuales mediante procesos biológicos implica la pérdida de nitrógeno, que es un nutriente de gran valor agronómico. Sin embargo, su tratamiento es necesario, especialmente en zonas de gran concentración ganadera donde la aplicación en exceso de purín como fertilizante orgánico provoca contaminación del agua, el suelo y la atmósfera.











































