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Las lesiones de la almohadilla plantar son un tema clave para la industria avícola, por el impacto en el bienestar de las aves y en los resultados económicos de las empresas en la granja y en la faena. Por ello, hay que trabajar las causas relacionadas a su ocurrencia.
Las patas conducen las aves al constante consumo de agua y alimento, contribuyendo a la máxima expresión de su potencial genético, potenciando, así, la capacidad productiva de las granjas. Representando un 5% del peso vivo, ellas son apreciadas internamente en muchos países, y tienen en China a su gran mercado de importación. Así, las lesiones de patas, si no son evitadas, reducirán la eficiencia productiva en el campo y el rendimiento de la faena, afectando, de forma doble, el resultado económico de la empresa.
Las lesiones de patas pueden ocurrir a cualquier edad de las aves, y la humedad de la cama es su “gatillo”. El pollo mantiene, durante su engorde, una estrecha convivencia con la cama, que tiene el fin de proporcionar aislamiento térmico contra el piso frío y, aún más importante, absorber la humedad proveniente de su excreta.
A medida que el contenido de humedad de la cama aumenta, y estando el pollo en contacto con ella todo el tiempo, la capa de queratina (la camada más superficial de la piel) empieza a ablandarse, inclinándose a los daños que, a posteriori, pueden llevar a las lesiones plantares. Así, la mejor manera de impedir las lesiones es trabajando para minimizar, o eliminar, los muchos factores que pueden contribuir a la cama húmeda:
(1) Cama: material de calidad, de buena capacidad de absorción y evaporación de la humedad, y distribuido en un espesor correcto por todo el galpón contribuirá para mantener seca la cama;
(2) Iluminación: debe ser uniforme por todo el galpón, aportando a la distribución uniforme de las aves, y de esta forma a una mejor ventilación y calidad de cama;
(3) los bebederos deben tener la altura y presión correctamente ajustadas, y deben ser sanitizados por lo menos una vez entre los lotes para asegurar su buen funcionamiento y prevenir el goteo;
(4) la humedad relativa debe ser mantenida entre 50% y 70% en el interior del galpón;
(5) pon atención a la ventilación mínima a partir del día uno y, sobre todo, en el invierno;
(6) las particiones aseguran la distribución uniforme del lote en el piso del galpón;
(7) la salud intestinal es un prerrequisito vital para mantener una cama de buena calidad, y debe ser asegurada por medio del ambiente y manejo adecuados a las aves durante el engorde; y
(8) la formulación del alimento mucho puede aportar a la ocurrencia de las lesiones por el efecto de los siguientes factores nutricionales sobre la calidad de la cama – minerales, nivel y calidad de la proteína cruda, digestibilidad de las materias primas, calidad de la grasa y la forma del alimento.
Las patas son un componente económico en la avicultura, como vimos. Luego, asegurar su integridad es vital y la mejor forma de lograrlo es a través del abordaje sistémico y preventivo de muchas de las áreas del proceso de engorde

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