
Luis Valenzuela, BIOMIN Holding GmbH, participó en el aviFORUM-CARNE 2019, jornada celebrada en el Wanda Metropolitano de Madrid, con la ponencia titulada «Probióticos Herramienta ineludible para la preservación de la integridad intestinal»
La búsqueda constante para mejorar y promover la salud intestinal de nuestras aves de corral significa que la industria avícola deberá de aprender a utilizar un nuevo conjunto de herramientas que soporten el desempeño productivo por medio de un intestino fuerte y sano. Con la prohibición en Europa sobre la utilización de promotores de crecimiento y ciertos grupos de antibióticos para tratar enfermedades bacterianas, es crítico para las aves el desarrollo temprano de paredes intestinales funcionales y fuertes que promuevan el efecto barrera que contiene las bacterias patógenas y oportunistas de iniciar procesos infecciosos.
Para lograr dicha acción es necesario adoptar un enfoque de 360 grados que garantice una nutrición adecuada y que incluya la administración de suplementos alimenticios enfocados en promover salud intestinal.
Sin embargo, estos suplementos no serían del todo efectivos si no se implementan o mejoran las estrategias de bioseguridad e higiene, las cuales están destinadas a reducir la presión patógena en las grajas, así como a adoptar nuevas medidas veterinarias que tengan como objetivo la prevención de enfermedades por ejemplo uso de vacunas que activen respuestas inmunes específicas. Todo esto en cooperación y con el debido alineamiento de la administración por medio de las buenas prácticas de manejo de granjas.

Al mismo tiempo hay que identificar puntos clave en los cuales hay que darle un mejor apoyo a nuestras aves, esos puntos dependerán del sistema de producción. Sin embargo, ya sea en aves de engorde, ponedoras y reproductoras hay ciertos puntos críticos comunes, como son, durante y después de la eclosión, aplicación de vacunas, transporte, colocación en galpones, alimentación y cambios de dietas. En estos periodos las aves están expuestas a cambios que afectan la dinámica de la microbiota intestinal y en cualquiera de estos puntos disbiosis puede ocurrir derivando en un detrimento de la salud intestinal.
Uno de los factores comunes después de la eclosión de los pollitos es la cantidad de bacteria intestinal presente, esta ronda alrededor de 102 unidades formadoras de colonias por gramo de digesta, lo que significa que es una microbiota subdesarrollada y muy fácil para cualquier patógeno de introducirse y proliferar, por ende, no es efectiva para proteger el intestino del pollo. Consecuentemente, esta microbiota que se encuentra en desarrollo no ha activado efectivamente al sistema linfoide asociado al intestino, lo que hace que el sistema inmune del ave responda muy lentamente ante cualquier amenaza microbiana y que en el peor de los casos los patógenos colonicen el sistema gástrico y nuestras aves mueran.
Después de la eclosión el intestino del pollo tiene 48 horas como tiempo muy critico para la primera colonización ya sea por bacterias benéficas o patógenas. En este tiempo hay una carrera por ocupar los receptores en el intestino conocidos como “toll like receptors”. que son expresados en las paredes intestinales. La carrera contra reloj comienza porque los receptores para bacterias no son específicos y así como probióticos, patógenos se pueden adherir, y dependiendo del microorganismo respuestas inmunes anti-inflamatorias, pro-inflamatorias o de tolerancia ocurrirán.
Por ello, se recomienda la incorporación de suplementos probióticos a base de lactobacilos a temprana edad, estos aditivos conocidos por su modo de acción de “competitividad exclusiva”, ayudan a inocular el intestino con bacterias probióticas esenciales para la iniciación y desarrollo de respuestas inmunes anti-inflamatorias, una mejor arquitectura de las vellosidades intestinales, lo que resulta en un mejor arreglo y fortalecimiento de las uniones estrechas entre los enterocitos del intestino lo que evita la translocación de bacterias y que se desarrolle la condición conocida como Condronecrosis Bacteriana con Osteomielitis (Cojera por CBO), así como una mayor superficie intestinal para una absorción de nutrientes óptima.
Una vez establecida una microbiota sana, el uso de otros aditivos a base de compuestos fitogénicos o ácidos orgánicos es recomendado. Dependiendo de su composición estos aditivos tendrán diferentes funciones. En el caso de incorporar fitogénicos se le dará un mayor soporte a la modulación de la microbiota ya que estos compuesto reducen la carga patógena en el intestino por bacterias Gram positivas como lo son cierto grupo de clostridias, lo que deriva en una reducción de la inflamación intestinal debido a la disminución de la expresión del factor NF-kB, esto le permite al huésped una mayor conservación de energía y un mejor aprovechamiento de los nutrientes.
Otra opción puede ser el uso de ácidos orgánicos, los ácidos orgánicos de cadena corta han demostrado su capacidad de inhibir el crecimiento de bacterias Gram negativo, como lo son Salmonella y E.coli. El uso de una o mas de estas herramientas preventivas dependerá del reto patológico que se tenga como objetivo controlar. En el caso de enfermedades derivadas de la contaminación por parásitos como Eimeria, es recomendado usar vacunas anticoccidiales en conjunto con probióticos, recientemente se demostró que el uso de ambas herramientas tuvo un impacto positivo en los parámetros zootécnico de las aves y en el puntaje de la lesión por coccidia después de la inducción experimental de coccidiosis
Dicha combinación disminuyo la mortalidad por infección de coccidia. Demostrando que los probióticos excluyen de manera competitiva patógenos entéricos como Clostridium perfringes que podrían haber coincidido con la vacunación contra la coccidia y derivado en una infección secundaria. El efecto modulador de la respuesta inmune por medio de los probióticos Lactobacillus y Bifidobacteria resulto en una mejorar a la eficacia de la vacuna, lo cual sugiere un efecto beneficioso de la combinación sobre la digestión y la salud intestinal general.

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