
De todos los parámetros supervisados durante la incubación, la temperatura es el más crítico. La mayor parte de la atención en esta área se centra en la incubadora, mientras que no se presta suficiente atención a la nacedora.
En este artículo, analizamos la importancia de facilitar una transición térmica suave de la incubadora a la nacedora y de ajustar la temperatura de cáscara de huevo durante la fase de nacimiento.
CONTROLAR LA TEMPERATURA DE CÁSCARA DE HUEVO EN LA INCUBADORA Y EN LA NACEDORA
Se sabe que los pollitos que nacen con una temperatura óptima del embrión muestran una mejor calidad y rendimiento.El metabolismo del embrión de pollito está estrechamente relacionado con su temperatura. Si la temperatura del embrión es demasiado alta o demasiado baja, el metabolismo del pollito será subóptimo.
En la incubación comercial, la temperatura de cáscara de huevo se utiliza como indicador de la temperatura del embrión. El consenso es que la temperatura óptima de cáscara de huevo durante la fase de incubación es de unos 37,8 °C (100 °F). Por lo tanto, el control de la temperatura de cáscara en la incubadora se ha convertido en una práctica común para lograr resultados óptimos.
Sin embargo, las investigaciones indican que el ajuste de la temperatura de cáscara justo después de la transferencia y durante la fase de nacimiento también influye significativamente en los resultados de incubación, sobre todo en la calidad de los pollitos de un día.
Por lo general, entre los días 16 y 18 de incubación, el embrión de pollito entra en una fase de preparación para la fase de nacimiento y se observa una fase de meseta en la producción de calor embrionario (véase el gráfico).
En ese momento, tiene lugar la transferencia de huevos de la incubadora a la nacedora. Normalmente, la transferencia se organiza en el día 18. Sin embargo, por motivos de logística, el tiempo de transferencia variará entre el día 15 (como muy pronto) y el día 19 (a más tardar).
Por lo tanto, se recomienda ajustar la temperatura de puesta en marcha de la nacedora en función del momento de la transferencia y de las necesidades de los embriones.
Una temperatura de puesta en marcha correcta garantiza una transición térmica suave entre la incubadora y la nacedora − de esta manera se evitan los choques térmicos responsables de los problemas de retracción vascular y del saco vitelino, que a la larga afectan a la calidad de los pollitos.

¿POR QUÉ AJUSTAR LA TEMPERATURA DE LA NACEDORA DURANTE LA FASE DE NACIMIENTO?
Cuando se acerca el momento del nacimiento, el embrión de pollito se coloca en la posición correcta, un proceso que requiere una cantidad significativa de energía.
Por eso es extremadamente importante controlar y ajustar la temperatura real de cáscara de huevo en la nacedora. Un perfil de temperatura de la nacedora basado en los puntos de ajuste de la temperatura del aire no permitirá que las condiciones para cada lote específico de huevos se optimicen completamente, ya que no hay dos lotes idénticos.
Una investigación que analizaba el efecto de la temperatura en las ponedoras reveló que comenzar la incubación con una temperatura de cáscara ligeramente superior a 100 °F y aumentar dicha temperatura durante la fase exotérmica mejora la calidad del ombligo.

Para permitir la continuación de este proceso, es fundamental garantizar una transición suave entre la incubadora y la nacedora basada en la temperatura real de cáscara de huevo, y bajar posteriormente la temperatura de cáscara para facilitar el proceso de nacimiento, tal y como se muestra en el gráfico.

Garantizar la continuidad del control adecuado de la temperatura de cáscara en la nacedora es crucial para evitar altas temperaturas que aceleren el proceso de nacimiento, de este modo se asegura que haya tiempo suficiente para una absorción adecuada de la yema y para que el ombligo cicatrice correctamente.

EN RESUMEN
En la naturaleza, el concepto de «incubadora» y «nacedora» no existe. La reproductora, con su sabiduría innata, pasa sin problemas por las fases de incubación y crea las condiciones óptimas para sus embriones y pollitos.
Por lo tanto, en la incubación comercial, lo más adecuado es observar la naturaleza y replicar las condiciones experimentadas en el nido.
Hasta ahora, la configuración de la temperatura de puesta en marcha y el perfil de temperatura óptimos en las nacedoras dependía de los conocimientos y la experiencia de los jefes de las plantas de incubación.
Con la nueva tecnología HatchScan™ de Petersime, una extensión de la serie Embryo-Response Incubation™, la temperatura del aire de la nacedora se ajusta de forma automática y continua a las necesidades de cada lote específico de huevos fértiles.

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